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Kicillof hace valer la billetera: recupera margen político con el presupuesto 2022 y la reforma tributaria

En la campaña electoral perdió peso frente a Insaurralde y los "barones del conurbano": ahora elimina un estratégico fondo y concentra recursos para obras
Por Fernando Gutiérrez
07/12/2021 - 06,51hs
Kicillof hace valer la billetera: recupera margen político con el presupuesto 2022 y la reforma tributaria

Axel Kicillof se prepara para la "madre de todas las batallas": la aprobación de su presupuesto provincial 2022, en el cual tendrá que batallar no solamente contra la oposición -que cuenta con la mitad del Senado- sino, sobre todo, con los intendentes del conurbano, que reaccionaron negativamente la eliminación de un fondo para la financiación de obras de infraestructura.

Lo más curioso de la situación es que, mientras el kirchnerismo presiona para que, a nivel nacional, no predomine un excesivo celo fiscal, en la provincia parece imponerse una curiosa vocación por el equilibrio de las cuentas, con un déficit de apenas 0,2% para un presupuesto de unos $3 billones.

Y el detalle que más llamó la atención fue la ausencia del Fondo de Infraestructura Municipal (FIM), que este año había ascendido a $12.000 millones y que, si se mantuviera el mismo nivel de incremento que prevé el presupuesto para el año próximo, tendría que llegar hasta $17.000 millones.

El tema causó particular sorpresa porque pocas horas antes de la presentación del presupuesto se había producido la reunión cumbre entre Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner y todos los intendentes del Frente de Todos. Aquella había sido una reunión casi de tono triunfalista, debido a la "remontada" conseguida en la elección legislativa, y que tuvo como protagonistas a los intendentes del conurbano, que hicieron valer su capacidad de movilización.

Representados por Martín Insaurralde -el "interventor" que Cristina Kirchner le puso a la gestión de Kicillof, y que hace las veces de vocero de los "barones del conurbano"-, en aquella cumbre se había hecho una evaluación política respecto de la importancia que la gestión municipal tendría para el proyecto político peronista con vistas a 2023.

Los intendentes estaban preocupados por dos temas principales. Uno, de tipo político, el de la posibilidad de volver al régimen de reelección sin tope. El otro, de índole financiero, consistente en el mantenimiento y refuerzo del FIM, así como de un flujo continuo de partidas presupuestales para obra pública en el conurbano.

Kicillof recupera margen, los intendentes protestan

De manera que la ausencia del FIM en el presupuesto no solamente causó enojo y sorpresa entre los jefes comunales, sino que fue interpretado en el ámbito político como un intento por parte de Kicillof para recuperar margen de acción política, luego del recorte al que se había sometido en medio del proceso electoral.

Lo cierto es que por estos días el despacho de Insaurralde es el centro de recepción de las quejas de los "barones", que se quejan de cierta ingratitud, si no directamente falta de visión política. Consideran que el conurbano fue el factor que le devolvió oxígeno político al peronismo a nivel nacional y provincial, y que ahora, luego de haber recibido las felicitaciones, aparece un presupuesto que pone en riesgo el sostenimiento de esa recuperación.

Junto a los intendentes del Frente de Todos, Kicillof prometió el mantenimiento del flujo para la realizacion de obras de infraestructura
Junto a los intendentes del Frente de Todos, Kicillof prometió el mantenimiento del flujo para la realizacion de obras de infraestructura

Para colmo, esto ocurre después de que muchos de los jefes comunales hayan sido convocados a la Casa Rosada, donde se les expresó el reconocimiento por su contribución a la mejora de la performance electoral. Entre ellos destacan Fernando Espinoza, de La Matanza; Juan José Mussi, de Berazategui y a Alejandro Granados, de Ezeiza -que remontaron ocho puntos el resultado de las PASO- y el eterno Alberto Descalzo, que desde hace 25 años gestiona el bastión de Ituzaingó.

Otros recibieron en sus municipios las visitas de los funcionarios, quienes prometieron que la obra pública seguiría siendo prioridad. Entre quienes fueron reconocidos por el Gobierno en los días posteriores a la elección figuran Mariano Cascallares, de Almirante Brow, y Mariel Fernández, de Moreno.

Pero, sobre todo, el más reconocido fue Insaurralde: el lomense se reunió con el propio Alberto Fernández, quien prometió que no se cortaría el flujo de fondos para obras.

"Principalmente tiene que ver con resolver los problemas esenciales, y con comenzar a transitar el año que viene en materia presupuestaria; cómo se viene la aprobación de los presupuestos y de las partidas", había dicho Insaurralde tras la reunión con el Presidente.

Prenda de negociación

La realidad es que la obra pública sí está en el foco del nuevo presupuesto, pero de una forma que no satisface a los "barones". Primero, porque la eliminación del FIM les resta autonomía en la gestión y posiblemente también volumen financiero. Y segundo, porque interpretan que el nuevo presupuesto no pone el suficiente foco en el conurbano y canaliza demasiados recursos hacia el interior rural, un territorio hostil desde el punto de vista electoral.

"Trabajamos con los 135 municipios de la provincia de Buenos Aires, tenemos que llegar a todos los rincones", justificó Kicillof en declaraciones "de visitante" en el municipio de Olavarría, gestionado por el PRO.

Pero, sobre todo, el gobernador esgrime cifras para alejar temores sobre una merma en la obra pública: alega que los montos destinados a infraestructura han aumentado en términos reales -es decir, encima de la inflación-. Destacan que en 2021 se destino un 11% del presupuesto provincial a la infraestructura.

De todas formas, ante la andanada de críticas y reclamos por parte de los jefes municipales, en el entorno de Kicillof no descartan que el FIM vuelva a estar presente el año próximo. Así lo dejó entrever el ministro de Hacienda y Finanzas, Pablo López, que se mostró abierto a la negociación.

Dados los antecedentes, es probable que el FIM sea la condición que varios legisladores -tanto opositores como peronistas- pongan para la aprobación de la ley presupuestal.

El debate por la "reforma tributaria progresista"

Claro que, al mismo tiempo, estará el debate por la otra pata fundamental: de dónde saldrán los recursos. Y es ahí cuando la administración Kicillof plantea una reforma impositiva en la cual la consigna será la de una "matriz tributaria progresista".

La caja fiscal de la provincia viene mostrando una recuperación: en el mes pasado registró un 70% de aumento en la recaudación -es decir, un 12% de mejora real, cuando se descuenta la inflación-. Los $70.356 millones recaudados por ARBA fueron impulsados, sobre todo, por el rubro de Ingresos Brutos, uno de los impuestos más criticados por los empresarios, pero que para la gestión provincial es ineludible, porque explica el 78% de sus recursos propios.

La provincia pondrá en marcha una reforma tributaria
La Provincia pondrá en marcha una reforma tributaria "progresista" que cargará la presión sobre los sectores de mayores recursos

En el gobierno de Kicillof interpretan que el factor que permitió la mejora fue la aplicación de medidas de emergencia, que aliviaron a las pequeñas empresas y permitieron una dinamización de la economía provincial.

Precisamente, uno de los temas que cuestiona la oposición -tras un análisis de los números a cargo del ex ministro Hernán Lacunza-, es que relativamente equilibrado presupuesto del año próximo está previsto a partir de un crecimiento de 4,3% en el producto provincial, una cifra que excede incluso el optimista objetivo que Martín Guzmán se fijó a nivel nacional.

Pero, sobre todo, la apuesta es a un incremento en la recaudación, de la mano de la nueva ley impositiva. Al decir de Cristian Girard, director del organismo recaudador ARBA, el proyecto "delinea una estructura tributaria orientada a acelerar el crecimiento económico, mejorando la calidad de los ingresos vinculados a impuestos patrimoniales, al enfocar la suba de la recaudación en los altos patrimonios y en el combate a la evasión, al tiempo que se reduce la carga a la mayor parte de los contribuyentes".

Promete una reducción en la carga tributaria de miles de pymes, al tiempo que aumentará la presión sobre los sectores de mayor capacidad. Y plantea que significará un cambio radical respecto de la filosofía impositiva de los funcionarios macrista "que le habían cargado el costo financiero, administrativo y la presión impositiva del régimen de Ingresos Brutos a las pymes, comercios y profesionales independientes; mientras le redujeron alícuotas a los sectores más concentrados".

Es otro punto que promete se objeto de controversia en la legislatura provincial, ya que en Juntos por el Cambio se muestran críticos sobre la derogación de medidas que había impulsado la gestión Vidal, y que aliviaban el costo del consumo de luz y gas.