Disputas internas y cargos vacantes: cómo avanza la gestión de Milei en medio del desorden

Hay muchas reparticiones todavía administradas por kirchneristas y otros espacios que los funcionarios recién se enteran que deben gestionar
Por S.R.
15/01/2024 - 15:55hs
Disputas internas y cargos vacantes: cómo avanza la gestión de Milei en medio del desorden

La administración del presidente Javier Milei es hoy, el más absoluto y completo desorden que recuerde la historia de la Administración Pública. Cada día, luce más evidente que el libertario no tenía pensado ganar las elecciones y no estaba preparado para abordar la gestión del Estado Nacional en todas sus complejas vertientes.

Existen infinidad de cargos vacantes de alta importancia institucional, una enorme cantidad de reparticiones todavía administradas por acérrimos kirchneristas y otros tantos espacios que los nuevos funcionarios se enteran que existen con el paso de los días.

"Javier parece que tiene un plan, pero no lo tiene. (Federico) Sturzenegger tenía un plan, bueno, malo, desprolijo, a veces inconexo, pero es un plan. Milei lo compró, en muchos aspectos te diría sin mirarlo, confiando en que la mirada de Struzenegger es similar a la suya, y con eso de largó a gobernar", explica una fuente que tiene mucha cercanía personal con el mandatario.

"A veces uno cree que hubiese sido preferible que, así como compró el paquete completo y a libro cerrado de Federico, le hubiese comprado a (Mauricio) Macri, los funcionarios de segundas y terceras líneas que le ofreció para gestionar el Estado, porque este cocoliche nos va a terminar perjudicando", dice un dirigente de La Libertad Avanza, que está asentado en sus labores en la Legislatura Porteña.

Algunos casos de desorganización de la administración Milei

El caso de los medios públicos es paradigmático. El presidente, acostumbrado a los slogans electorales, tiró al viento que "los vamos a privatizar", pero por ahora, ni siquiera consigue a alguien que los administre en el camino a dicha privatización, si es que alguna vez ocurre. "A ver, la Televisión Pública pierde cerca de 30 mil millones de pesos al año. ¿Vos te crees en serio que un empresario de medios privado va a venir a perder esa guita o a hacerse cargo del ajuste y ordenamiento que hay que hacer para dejar de perder? Eso lo tiene que hacer quien pretende privatizar: ordena, ajusta, despide, emprolija y después, si quiere, privatiza, mientras tanto es un simple delirio", relata un conocedor del funcionamiento del sistema de medios.

Es complejo entender el funcionamiento de las mentes que compran esos slogans y luego se desinteresan de las problemáticas y lo dan por hecho solo porque Milei lo haya dicho, pero esa estrategia tiene fecha de caducidad. En algún momento van a notar que tales medios no están privatizados, como que el Banco Central no está cerrado, que se emite tanto como antes de que asuma el presidente y que nada indica que vayamos a dolarizarnos en el corto plazo. Seguramente el desorden acelere los tiempos.

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A un mes de asumir, Milei aún no pudo terminar de ocupar cargos relevantes en el Gobierno con nombres propios

Siguiendo con los medios públicos, el Gobierno le pidió por segunda vez a la ultrakirchnerista Bernarda Llorente, que siga un tiempo más a cargo de la agencia estatal Télam. "No encuentran quien la agarre. O, para ser más claro, no lo encuentra donde está buscando, Macri le ofreció gente con experiencia, profesional de los medios, pero Milei mira para otro lado, por ahora, lo ignora y prefiere dejar a los K", explica un macrista de buen vínculo con el presidente.

Lo mismo ocurre con Aerolíneas Argentinas. Otra privatizable, que iba a ser entregada a los trabajadores. Bueno, por ahora, se le entregó a La Cámpora, o más bien, se la mantuvo en poder de la poderosa agrupación de Máximo Kirchner. El director comercial de la gestión de Ricardo Cirielli, Fabian Lombardo, quedó a cargo de la empresa y fue exclusivamente porque Cirielli no quiso seguir. La misma mecánica que se produjo en la Aduana. Allí, el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, casi le rogó a Guillermo Michel, mano derecha de Sergio Massa, que siguiese en su cargo, pese a las múltiples denuncias de irregularidades con las SIRA, que el mismo Milei había criticado ferozmente. Michel se negó, pero dejó a cargo, a cambio, a una de sus más cercanas colaboradoras: Rosana Ludovico.

Mientras los funcionarios del peronismo se asientan en sus cargos, los que designa el propio Milei "entran caminando en gelatina, nadie sabe que va a pasar mañana. A algunos no les importa porque vienen de la nada, no tienen para perder, otros empiezan a pensarlo, porque dejan todo lo que tenían para largarse a la aventura, pero no saben si duran 15 minutos", dicen dentro de la propia Casa Rosada.

Las pujas dentro de la Secretaría de Comunicación

Los movimientos dentro de la Secretaría de Comunicación, ahora dependiendo directamente de Presidencia, son complicados y las pujas de poder, transforman el lugar en una silla eléctrica. Por dicho espacio pujan: Santiago Caputo, "el hacedor", estratega electoral del presidente y ahora líder de un pequeño grupo de consultores que fue ocupando espacios en distintos organismos descentralizados, siempre con el fin de controlar la comunicación.

También y como en todos lados, pesa la opinión de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, "el Jefe" (y lo es sin lugar a dudas), aunque mantienen su cuota de poder "los Iñaki’s", el grupito de pretendidos especialistas en redes sociales que siguen al presidente hasta el baño para difundir sus actividades, y que lideran Iñaki Gutiérrez y su novia Eugenia Rolón. Este último grupo ha perdido terreno después de que le quitaron el manejo de la cuenta oficial del gobierno por un error infantil de Gutiérrez, pero la estrategia para reacomodarse fue el retroceso de él y el crecimiento de su pareja como líder del grupo, y eso les está funcionando para recuperar poder.

A este entuerto se suma ahora el secretario designado, Eduardo Serenellini. Un periodista tradicional, de la vieja generación, que choca directamente con las más modernas estrategias de Caputo y ni hablar con el esquema de difusión de Rolón/Gutiérrez, y que además, fue quien hizo poner en jaque al vocero Manuel Adorni, después de la "crisis de los perros", cuando la periodista Silvia Mercado salió a difundir que los perros del presidente ya estaban en la Quinta de Olivos, el propio Milei la desmintió en su cuenta de X, y luego Mercado, mostró en cámara que tenía un mensaje de "un vocero autorizado" que le daba esa información.

La periodista tapó el nombre, pero el vocero era Adorni y Serenellini aprovechó para avanzar sobre él, a fondo. No lo desplazó, todavía, pero quedó severamente golpeado, al punto que el tuit del presidente en respuesta a Mercado decía que estaba poniendo en juego el trabajo del portavoz.

Salvo excepciones, como Economía, los anteriores son solamente ejemplos del desastre administrativo y político en que se mueve una gestión que parece no tener norte. Si Milei sale adelante en este esquema, estará rompiendo otro paradigma como los que destrozó en la campaña: es posible gestionar una gran organización burocrática como un Estado, sin orden, sin certezas y saber adónde se va, casi en ningún caso.

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