Delcy Rodríguez juró como nueva presidenta de Venezuela, tras la detención de Nicolás Maduro
Luego de la histórica captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, su hasta ahora vice juró este lunes como nueva presidenta de Venezuela. El juramento fue en una sesión del Parlamento, encabezada por Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y hermano de Delcy, y contó con la presencia de Nicolás Maduro Guerra, hijo del líder chavista derrocado.
"Luego de una agresión militar ilegítima contra nuestra patria, vengo con dolor, por el secuestro de dos héroes que tenemos de rehenes en Estados Unidos: el presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores. Vengo con dolor, pero también con honor a jurar en nombre de todos los venezolanos, vengo a jurar por nuestro padre libertador Simón Bolívar, cuya sangre libertadora corre por las venas de los venezolanos. Juro también por el comandante Hugo Chávez", dijo Delcy Rodríguez al jurar.
Una sucesión acelerada tras la captura de Nicolás Maduro
Rodríguez, quien se desempeñó como vicepresidenta desde 2018, quedó en la línea de sucesión inmediata y fue respaldada por el máximo tribunal y por las Fuerzas Armadas venezolanas, un actor clave en el equilibrio de poder interno.
La decisión judicial calificó la ausencia de Maduro como "temporal", una interpretación que evita, al menos por ahora, la convocatoria automática a elecciones presidenciales. Según la Constitución venezolana, una ausencia definitiva obligaría a llamar a comicios en un plazo de 30 días, pero el TSJ optó por un encuadre que habilita a la vicepresidenta a asumir el mando por hasta 90 días, prorrogables a 180 con aval legislativo.
La jura de Rodríguez se produjo bajo una fuerte presión de Washington. El presidente estadounidense Donald Trump advirtió públicamente que la dirigente chavista podría "pagar un precio aún mayor que Maduro" si no colabora con su administración.
Según Trump, Rodríguez manifestó disposición a "trabajar" con Estados Unidos, una afirmación que fue reforzada por declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, quien la describió como una interlocutora posible, a diferencia de Maduro.
El propio Trump exigió "acceso total" a infraestructura estratégica del país, incluyendo instalaciones petroleras, rutas y sistemas básicos, con el argumento de avanzar en un proceso de reconstrucción.
Un discurso ambiguo: confrontación y señales de diálogo
Pese a esas versiones, Rodríguez mantuvo un tono duro en un discurso televisado, en el que calificó la operación estadounidense como una "atrocidad que viola el derecho internacional" y reiteró que Maduro sigue siendo, a su criterio, el presidente legítimo de Venezuela.
Sin embargo, horas después, el mensaje cambió. En un posteo publicado en su cuenta de Instagram, la dirigente adoptó un tono más conciliador, al expresar su deseo de construir "relaciones respetuosas" con Estados Unidos y abrir una agenda de cooperación bajo el marco del derecho internacional.
El giro discursivo dejó en evidencia la tensión interna del chavismo, atrapado entre la necesidad de sostener cohesión política y la presión externa de la Casa Blanca.
Perfil político y vínculos de poder
Delcy Rodríguez, abogada de 56 años formada en Reino Unido y Francia, es una de las figuras más influyentes del chavismo. Junto a su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, integra el núcleo duro del poder político venezolano.
A lo largo de su carrera ocupó cargos clave: fue canciller, ministra de Economía y de Petróleo, además de desempeñar un rol central en la gestión de la crisis económica y en la supervisión de los servicios de inteligencia.
Si bien fue sancionada por Estados Unidos durante el primer mandato de Trump por su rol en el debilitamiento de las instituciones democráticas, evitó acusaciones penales formales en la Justicia norteamericana, a diferencia de otros dirigentes del régimen.
El respaldo militar, una pieza clave
Rodríguez mantiene una relación estrecha con las Fuerzas Armadas, que históricamente han actuado como árbitro del poder en Venezuela. Analistas regionales señalan que ese respaldo es determinante para su continuidad.
"Tiene una relación muy particular con el poder", explicó Ronal Rodríguez, del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, al describir su capacidad para moverse entre las distintas facciones del oficialismo.
El interrogante central es cuánto tiempo permanecerá Rodríguez en el poder y si avanzará hacia algún tipo de entendimiento con Washington o buscará consolidar un liderazgo propio dentro del chavismo.
Especialistas advierten que una alineación explícita con Estados Unidos podría debilitarla internamente, mientras que una postura demasiado confrontativa podría acelerar sanciones o nuevas medidas de presión.
La captura de Maduro, inédita en la historia reciente de América Latina, abrió un escenario impredecible. La asunción de Rodríguez, lejos de cerrar la crisis, marca el inicio de una etapa de transición cargada de tensiones políticas, jurídicas y económicas, con impacto directo en el futuro del país y en el tablero regional.