• 28/1/2026
ALERTA

Crece la tensión entre EE.UU. e Irán y Milei extrema medidas de seguridad contra posibles objetivos argentinos

El régimen iraní había advertido al Gobierno que "recibiría una respuesta adecuada" por declarar a la fuerza iraní Quds como "organización terrorista"
28/01/2026 - 19:16hs
Trump Milei Irán

El presidente Javier Milei ordenó extremar las medidas de seguridad en todo el país, luego de recibir informes reservados de la SIDE, el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Seguridad sobre un inminente estallido o ataque de Estados Unidos a Irán. Un escenario que, según coinciden fuentes de inteligencia occidentales, dejó de ser una hipótesis para convertirse en posibilidad que causa alarmas en todo el planeta.

Según pudo saber iProfesional de fuentes de Seguridad, "están en marcha un conjunto de medidas de seguridad secretas y estratégicas por la posibilidad de que se concrete la amenaza de Irán, hace una semana". Por supuesto, estas medidas permanecen en secreto por seguridad nacional.

La SIDE y la CIA se reúnen por posible ataque de Estados Unidos a Irán

También trascendieron una seguidilla de reuniones entre el director de la SIDE, Cristian Auguadra, y sus pares de la CIA y de otros organismos de inteligencia extranjeros.

La Argentina, aliada incondicional de Washington e Israel por decisión política explícita de Milei, volvió a quedar en el radar del régimen iraní. La decisión del mandatario argentino de declarar a la Fuerza Quds, brazo militar externo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, como "organización terrorista" fue celebrada por Estados Unidos e Israel y contestada con una advertencia directa desde Teherán.

"Etiquetar como terrorista a una parte de las fuerzas armadas oficiales de un país es inaceptable desde el punto de vista del derecho internacional y peligroso desde el punto de vista político", afirmó el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baghaei, antes de lanzar la frase que encendió todas las alarmas en Buenos Aires: "Sin duda recibirá una respuesta adecuada por parte de Irán".

En Balcarce 50 dicen no haberse sorprendido. En los hechos, la SIDE, el Ministerio de Seguridad y las fuerzas federales reforzaron la custodia sobre posibles blancos: entidades judías, intereses norteamericanos y, sobre todo, la seguridad del propio Presidente.

"Seguimos con todas las medidas que ya están en marcha desde la amenaza de Irán", repiten en voz baja. Aunque aclaran, con un dejo de resignación, que "hay que ver qué información viene desde afuera".

Lo que viene desde afuera no es poco. La Argentina recibe reportes permanentes de la CIA, el Mossad, el MI6, la inteligencia externa británica, el MI5 para seguridad interna y el BND alemán. "Un poco de todo", sintetiza un funcionario con acceso a los informes. El diagnóstico común: la situación es delicada.

La confirmación política de ese diagnóstico fueron las reuniones reservadas entre la SIDE y la CIA, que se extendieron durante varios días. Por la Argentina participaron Cristian Auguadra y Alejandro Colombo, secretario de Inteligencia (SIA). Por Estados Unidos, el director de la CIA, John Ratcliffe, confirmado por el Senado el 23 de enero de 2025 y con línea directa con Donald Trump. La conclusión fue unánime: el escenario es de máxima tensión.

Javier Milei extrema medidas de seguridad: ¿Argentina puede ser un objetivo?

Sin embargo, el punto más sensible está puertas adentro. La seguridad presidencial volvió a quedar bajo la lupa tras los recientes movimientos públicos de Milei en Mar del Plata, que participó de fiestas, shows y actos políticos, criticados porque fueron simultáneos al avance de los incendios de más de 150 mil hectáreas de bosques en la Patagonia.

Hubo un fuerte operativo de seguridad: cápsula de vehículos blindados, francotiradores desplegados en las zonas por donde circuló el Presidente y controles estrictos. Aun así, especialistas en seguridad advierten que el riesgo actual no es el de un atentado clásico.

"Hoy los ataques terroristas pueden ser personalizados, entre la muchedumbre, con elementos punzantes o incluso armas químicas de acción inmediata", explican. La preocupación es concreta.

Miguel Ángel Toma, ex jefe de la SIDE, fue aún más explícito: "Existe un riesgo real de un tercer atentado y el blanco puede ser el mismo Presidente".

Toma sostiene que la seguridad de Milei "está desguarnecida" y que permitir el contacto directo con multitudes —como ocurrió en la caravana, el show de Fátima Florez o el evento de La Derecha Fest— abre una ventana crítica para la infiltración de un atacante. "La custodia, así como está, no existe", disparó.

Es un secreto a voces que Milei utiliza chaleco antibalas, visible en su vestimenta abrigada en pleno verano. Pero los especialistas aclaran que los chalecos actuales ya no garantizan protección total y, además, dejan flancos expuestos. Ironías del poder: la imagen de cercanía que busca el Presidente es la misma que, según los expertos, lo deja más vulnerable.

El contexto global no ayuda. Donald Trump elevó el tono de manera explícita y dejó claro que Estados Unidos se prepara para un ataque directo contra Irán si Teherán no acepta condiciones prácticamente imposibles: desmantelar por completo su programa nuclear, destruir todas sus instalaciones, dejar de producir uranio enriquecido y liberar presos políticos. Un paralelo con Venezuela, pero con energía nuclear en lugar de petróleo.

Por lo visto, no fueron suficientes los ataques de los Estados Unidos a las bases nucleares de Irán en 2025. "El tiempo se acaba", escribió Trump en su red Truth Social.

Y agregó: "¡El próximo ataque será mucho peor!". La flota enviada, mucho más grande que la desplegada frente a Venezuela, está comandada por el portaaviones Abraham Lincoln, estratégicamente ubicado fuera del alcance de los drones suicidas iraníes, capaces de operar en enjambres que saturan la defensa antiaérea.

Todas las bases estadounidenses en Medio Oriente están en alerta máxima porque son posibles blancos de Irán. El comandante de la zona central regresó a su puesto tras coordinar acciones conjuntas con Israel.

Hezbollah fue puesto en máxima alerta y podría abrir un frente desde el sur del Líbano. Emiratos Árabes Unidos ya avisó que no participará. Jordania se sumó a la Junta de Paz impulsada por Estados Unidos. Turquía es, por ahora, el único actor que insiste en agotar la vía negociadora.

Mientras tanto, el mundo árabe se corre del conflicto y las grandes aerolíneas suspenden vuelos a Irán, Israel y países vecinos. La gran incógnita es el Estrecho de Ormuz: si Irán lo cierra, el impacto global sería inmediato.

El conflicto tiene además un frente interno explosivo. Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), al menos 5.858 manifestantes murieron en Irán desde el inicio de las protestas contra el régimen de Alí Jamenei, incluidos 100 menores. Hubo más de 11.000 heridos graves y más de 42.000 detenidos. Teherán ofrece cifras mucho menores, mientras los cortes de internet impiden verificaciones independientes.

La misión iraní ante la ONU aseguró estar dispuesta al diálogo, pero dejó una advertencia inequívoca: si el país es presionado, "se defenderá y responderá como nunca antes".

En ese tablero, la Argentina vuelve a ocupar un lugar incómodo y riesgoso. El alineamiento es total, la amenaza existe y la seguridad se refuerza. Pero la pregunta que sobrevuela los despachos oficiales no es si habrá represalias, sino dónde, cómo y contra quién. Y, sobre todo, si el Estado argentino está realmente preparado para un conflicto que ya dejó de ser lejano, y puede golpear a Buenos Aires.