Crisis en el Gobierno por el caso Adorni: ¿lo sostienen o le empezaron a soltar la mano?
En la Casa Rosada instituyeron la categoría política de las conferencias de prensa optativas. El jefe de Gabinete y vocero presidencial, Manuel Adorni, que hasta hace días reivindicaba el contacto frontal con los periodistas, aunque fuera con recriminaciones desafiantes y con los tuits de los periodistas en la mano, decidió este martes por la noche que la crisis sobre las causas judiciales que lo acorralan aconsejan hacer "silencio stampa".
"No la confirmó pero tampoco la suspendió", señalaron a iProfesional fuentes allegadas a Manuel Adorni. Pero en la Casa Rosada daban por hecho que la rueda de prensa se había cancelado pese a la expectativa que había generado.
Precisamente por ello, y por las novedades incómodas que emergieron de la causa judicial que investigan el juez federal Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita, fue que Adorni prefirió omitir el enfrentamiento a los "apenas periodistas" que le iban a preguntar por la aparición de su nuevo departamento de 200 metros cuadrados en Caballito (120 cubiertos y un patio), en la calle Miró al 500, declarado en su escritura por un valor de 230 mil dólares, pero en una zona cuyo valor de mercado es de al menos 400 mil.
Incluso, la pregunta obligada que Adorni debería responder es por los préstamos en hipotecas otorgados por dos jubiladas por 100 mil dólares cada uno, es decir 200 mil, que representan el 87% del valor de la compra. Máxime cuando las dos jubiladas negaron conocer a Adorni y los préstamos.
Según consta en el Registro de la Propiedad Inmueble, las vendedoras eran Beatriz Viegas (72 años, domiciliada en Flores) y Claudia Sbabo, de 64 años, quienes además figuraron como acreedoras de un crédito hipotecario de USD 200 mil. Cada una aportó el 50% del préstamo, lo que permitió a Adorni completar la compra en un llamativo mecanismo de compra; dos jubiladas que se resignaron a esperar el dinero y no cobrarlo.
La cancelación de la conferencia de este miércoles no fue un detalle de agenda sino un síntoma nerviosismo que campea en la Casa Rosada. Llegó después de una reunión de la mesa política y de una semana en la que el jefe de Gabinete acumuló más preguntas que respuestas: un vuelo privado a Punta del Este sin explicación convincente, propiedades que no cierran con los ingresos declarados y una ingeniería financiera que, como mínimo, desafía la imaginación.
En su última aparición, Adorni había ensayado una defensa peculiar: cuestionó a los cronistas acreditados en la Casa Rosada por preguntar —"son apenas periodistas y no jueces"— y convirtió la conferencia en una suerte de escrache invertido, con capturas de tuits como argumento. No funcionó. Ni hacia afuera ni hacia adentro. Incluso Santiago Caputo, uno de sus principales consejeros, le había sugerido bajar un cambio y mantener la calma. No lo hizo. Y ahora bajó el telón.
El 8 de abril como fecha de vencimiento
En el Gobierno ya le pusieron deadline –fecha tope- a la crisis política: el miércoles 8 de abril. Ese día declarará la escribana Adriana Mónica Nechevenko, pieza clave en la operatoria inmobiliaria que hoy está bajo sospecha. La apuesta oficial es clara: que la escribana logre explicar lo que el propio funcionario no pudo.
Pero la jugada es de alto riesgo. Si la declaración no cierra o deja más dudas que certezas, la situación de Adorni podría pasar de incómoda a insostenible en cuestión de horas.
El problema es que los números no ayudan. El departamento de la calle Miró al 500 fue escriturado en 230 mil dólares, en una zona donde valores similares rondan, según el mercado, bastante más cerca de los 400 mil —o incluso superiores. Una ganga, dirían algunos. Un problema, sospechan otros.
La cuenta es sencilla: 120 metros cuadrados valuados en 2500 dolares por metro totalizan 300 mil dólares; 80 metros cuadrados valuados en la mitad, 1250 dolares, sumarían 100 mil dólares. Valor total del inmueble: 400 mil dólares. Pero fue pagado en la escritura a 230 mil.
Más llamativo aún es el esquema de financiamiento: dos hipotecas de 100 mil dólares cada una, otorgadas por dos jubiladas que, consultadas públicamente, dijeron no conocer a Adorni ni haberle prestado dinero. Una innovación en el sistema crediticio: préstamos con amnesia.
Blindaje político, dudas en voz baja
Puertas adentro, el discurso oficial sigue siendo de respaldo. Javier y Karina Milei lo sostienen. Santiago Caputo también. La orden, repiten, es "bancar los trapos" a las Fuerzas del Cielo encabezadas por Daniel Parisini y una comparsa de jóvenes libertarios que se aferran a Milei. Nadie quiere mostrar fisuras cuando el frente judicial avanza.
Pero en los pasillos el clima es otro. "Habrá que ver si lo están preservando o si le están soltando la mano", deslizó un alto funcionario en una Casa Rosada cada vez más silenciosa al caer la noche. En el Gobierno el clima es denso por la situación de Adorni y Karina Milei prende velas a la escribana. Muchos arriesgan que la suerte de Adorni también podría afectar la propia por los vínculos tan estrechos.
La suspensión de la conferencia fue leída en ambos sentidos: como un intento de protegerlo de un nuevo traspié o como el primer gesto de repliegue. En política, a veces, son lo mismo.
Mientras tanto, crecen las voces —todavía en off o en los márgenes— que empiezan a hablar de un ciclo cumplido. Incluso dentro del ecosistema libertario, donde el filósofo, ensayista, intelectual y biógrafo de Milei, Nicolás Márquez, se permitió romper la disciplina y sugerir que Adorni dé un paso al costado "por el bien del gobierno".
La causa avanza, la política calcula
En paralelo, la Justicia acelera. El fiscal Gerardo Pollicita pidió medidas de prueba, la oposición amplió denuncias y la lupa se posa sobre cada movimiento patrimonial del jefe de Gabinete. El expediente ya no es una amenaza abstracta sino un problema concreto.
Las inconsistencias son varias: una evolución patrimonial difícil de explicar, posibles omisiones en declaraciones juradas, financiamiento poco habitual y sospechas de subfacturación. Todo junto configura un combo que, en cualquier manual político, recomienda prudencia o silencio.
Por eso la decisión de cancelar la conferencia no sorprende. Lo que sorprende es que haya tardado tanto. En medio de ello se coló una ampliación de denuncia de la diputada Marcela Pagano ante Lijo y Pollicita sobre las inconsistencias sobre las hipotecas de las jubiladas y el valor del inmueble de caballito. La legisladora ex libertaria pide investigarlo por los delitos de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.
El Gobierno, además, atraviesa su propia tormenta. Aunque celebró el fallo favorable en la causa YPF, las malas noticias se acumulan: la suspensión judicial de artículos clave de la reforma laboral, la presión por el presupuesto universitario y ahora el frente interno que se recalienta.
En ese tablero, nadie quiere empujar demasiado. Karina Milei evita escalar el conflicto con Caputo. Caputo modera a su tropa digital. Y el Presidente sostiene un delicado equilibrio basado, en gran parte, en la necesidad mutua: estrategia, comunicación y horizonte electoral.
Adorni queda en el medio. Sostenido, pero condicionado. Defendido, pero observado al mismo tiempo y con el silencio como estrategia central. Por ahora, la escena es elocuente: no hay conferencia, hay causas judiciales, que deben ser aclaradas ante los jueces y ante la sociedad; no hay respuestas, hay expectativa; no hay definiciones, hay plazo.
El jueves, Adorni reaparecería en un acto con los Milei. Foto, gesto de respaldo y mensaje político. La liturgia de siempre cuando arrecian las tormentas.
Pero la pregunta sigue flotando en Balcarce 50, sin vocero que la ordene: ¿lo están cuidando… o ya empezaron a despedirlo en cuotas? El 8 de abril, dicen, puede traer la respuesta. O, como suele pasar en la política argentina, abrir un capítulo todavía más incómodo.