• 23/5/2026
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El gobierno decidió no invitar a Villarruel al Tedeum del 25 de mayo

Después de tantos cortocircuitos entre Milei y Villarruel, la vicepresidenta no fue invitada a la ceremonia que se realizará en la Catedral Metropolitana
23/05/2026 - 18:56hs
El gobierno decidió no invitar a Villarruel al Tedeum del 25 de mayo

El tradicional Tedeum por el aniversario de la Revolución de Mayo, que históricamente funciona como un espacio de encuentro y concordia institucional, se convertirá este año en el reflejo más nítido de la fractura política que divide a la cúpula del Poder Ejecutivo. La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, no fue invitada por la Casa Rosada para participar de la ceremonia religiosa que se llevará a cabo en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. La drástica medida expone de forma definitiva la nula relación que mantiene el presidente Javier Milei con su compañera de fórmula, tras meses de cortocircuitos y tensiones cruzadas en la esfera pública.

La encargada de canalizar las invitaciones oficiales a través del área de ceremonial fue la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Desde el entorno de la vicepresidenta confirmaron el sábado por la tarde la exclusión del evento institucional: "La invitación la cursa formalmente la Secretaría General de la Presidencia a través del área de ceremonial. La vicepresidente de la Nación no ha sido invitada", difundieron de manera tajante para que no quedaran dudas sobre la obligada ausencia. Con esta determinación, el entorno presidencial evitará la foto de ambos mandatarios juntos, obturando de raíz las previsibles especulaciones de la prensa sobre los gestos, las distancias y si se saludarían o no durante la celebración.

Ante la consulta sobre si existía la posibilidad de una convocatoria a último momento, desde la Jefatura de Estado se mostraron terminantes al explicar que el evento cuenta con un riguroso proceso de protocolo y un fuerte operativo de custodia que impide realizar invitaciones sobre la hora. Como justificación alternativa, en los pasillos de la Casa Rosada intentaron instalar la versión de que al Tedeum también "puede invitar la Iglesia". Sin embargo, voceros oficiales del Arzobispado de Buenos Aires, presidido por monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, salieron rápidamente a desmarcarse y aclarar las responsabilidades: "Las invitaciones al Tedeum son responsabilidad exclusiva de la Presidencia de la Nación". De acuerdo al protocolo eclesiástico, el Arzobispado solo interviene en lo estrictamente litúrgico, mientras que las tarjetas de ingreso y la asignación de lugares en los bancos son competencia exclusiva del Ejecutivo.

Cronograma estricto para los funcionarios y aliados políticos

A diferencia de lo ocurrido con Villarruel, la gran mayoría de los ministros del Poder Ejecutivo nacional ya recibieron sus acreditaciones protocolares con varios días de anticipación. El cronograma estricto para las autoridades gubernamentales y las fuerzas aliadas detalla que los invitados deberán presentarse a partir de las 9:00 horas en la intersección de Reconquista y Bartolomé Mitre para retirar sus credenciales de ingreso. El acceso a la Catedral Metropolitana se cerrará de manera definitiva a las 9:30 horas, bajo un estricto código de vestimenta formal que exige portar la escarapela nacional.

El Solemne Tedeum se iniciará formalmente a las 10:00 horas y su conclusión está prevista para las 10:45 horas. Inmediatamente después del cierre litúrgico, la comitiva oficial de funcionarios nacionales, diputados, senadores de La Libertad Avanza y dirigentes aliados del PRO cruzará la Plaza de Mayo en dirección al Cabildo de Buenos Aires para entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino, dando por finalizada la actividad institucional a las 11:15 horas. Desde el Congreso se confirmó que, a pesar del veto a la presidenta del Senado, sí fueron invitados de forma particular los legisladores de la Cámara alta y el presidente provisional del cuerpo, Bartolomé Abdala.

Milei-Villarruel: cronología de una ruptura que se volvió indisimulable

La exclusión de la vicepresidenta en la fiesta patria marca un fuerte contraste con el inicio de la gestión. En el primer Tedeum compartido en 2024, Milei y Villarruel caminaron abrazados desde la explanada de la Casa Rosada hasta la entrada de la Catedral. Esa imagen de unidad no se repitió al año siguiente, donde el distanciamiento obligó a que solo compartieran la habitual caminata de contemplación sobre la tumba del general José de San Martín.

El último encuentro institucional de relevancia entre ambos se había dado el pasado 1° de marzo en el Congreso de la Nación, durante la Apertura de Sesiones Ordinarias, donde los gestos de frialdad y tensión resultaron evidentes.

El punto de quiebre definitivo que desató la furia en el entorno del Presidente ocurrió hace pocas semanas, el pasado 21 de abril, durante el homenaje por el aniversario del fallecimiento del papa Francisco. En aquella oportunidad, Villarruel decidió vaciar la ceremonia central en la Basílica de Luján, donde se la esperaba, para asistir en su lugar a una misa en la Basílica María Auxiliadora de Almagro.

Al salir, la vicepresidenta explicitó sus diferencias políticas ante los cronistas televisivos al afirmar que en el evento principal "estaba lo peor de la casta política" y que la celebración litúrgica se había politizado. La maniobra fue leída por los hermanos Milei como un intento deliberado de desmarcarse para embarrar la gestión del resto del Gabinete, una afrenta política que el ala dura de la Casa Rosada cobró dejando a la titular del Senado fuera de las listas de la Fiesta Patria.

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