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ALERTA

Camioneros vs. Coca-Cola y Quilmes: Pablo Moyano amenaza con desabastecimiento

El gremio que dirige presiona a las principales empresas de bebidas por una mejora en los adicionales de los trabajadores de reparto y endurece su postura
28/05/2026 - 21:09hs
Camioneros vs. Coca-Cola y Quilmes: Pablo Moyano amenaza con desabastecimiento

La industria de bebidas en Argentina atraviesa horas críticas a partir de un conflicto que enfrenta al Sindicato de Choferes de Camiones (SICHOCA) con las principales empresas del sector como Coca-Cola, Quilmes y CCU.

Si bien se vinieron llevando a cabo reuniones para resolver la demanda del gremio que lidera Pablo Moyano, la disputa parece haber escalado tras el fracaso de la última audiencia virtual entre las partes de este 27 de mayo y ahora el dirigente gremial comienza a levantar el fantasma del desabastecimiento para presionar a las compañías y lograr torcerles el brazo.

Ante la falta de respuestas por parte de las empresas, desde el gremio advierten que la distribución podría verse seriamente afectada en los próximos días y hasta sugieren la posibilidad de que exista una considerable reducción de las entregas a las cadenas de supermercados y almacenes de barrio.

La disputa, que afecta directamente a la rama de Aguas y Gaseosas, tiene como núcleo central la demanda de una equiparación salarial y de beneficios.

De acuerdo a un informe publicado por el sitio especializado Mundo Gremial, el pliego de exigencias de Camioneros se centra en la recomposición de los ingresos del personal de transporte.

El reclamo es por el pago del concepto de presentismo y un incremento sustancial en los adicionales convencionales, beneficio que alcanza tanto a los choferes de los camiones de reparto como a sus respectivos ayudantes.

La denuncia de Moyano contra las empresas de bebidas

Según denunció Moyano, las empresas mantienen una brecha injustificada entre el personal propio y aquel que presta servicios a través de distribuidoras externas.

El gremialista exige que el premio por asistencia y puntualidad sea abonado bajo las mismas condiciones para todos los choferes y ayudantes, sin importar si dependen de la planta central o de concesionarios tercerizados.

También reclama una actualización de los adicionales salariales para compensar la pérdida del poder adquisitivo del sector en un contexto de alta presión inflacionaria.

Sostiene además que, a pesar de realizar tareas idénticas, existe una discriminación en los esquemas de bonos y premios que perciben los trabajadores de la logística.

Moyano puso como caso testigo a Quilmes, asegurando que la empresa paga el premio por asistencia al personal propio de la línea directa y de los depósitos centrales, pero no hace lo mismo con los choferes que prestan servicios para los centros concesionarios externos.

Cómo funciona el trabajo a reglamento que amenaza con cuellos de botella

Ante este escenario, aseguró que se podrán extender "sin límites" los 10 días consecutivos de "trabajo a reglamento".

Esta modalidad consiste en el cumplimiento estricto de las normas operativas y de seguridad, lo cual reduce la velocidad de carga, descarga y despacho de mercadería, provocando cuellos de botella en los centros logísticos.

"Se siguen haciendo los boludos y miran para otro lado", disparó Pablo Moyano tras la última reunión sin acuerdo, responsabilizando directamente a las compañías por los posibles faltantes en supermercados, autoservicios y comercios de cercanía.

Aunque el conflicto tuvo momentos de tregua en meses anteriores, incluso con acuerdos logrados en abril pasado, la reapertura de la tensión pone en alerta a toda la cadena comercial.

El sector de bebidas, uno de los más dinámicos del consumo masivo, teme que la falta de mercadería se agudice si las empresas no acceden a revisar los esquemas de incentivos para el personal de transporte y logística.

Por el momento, no hay una nueva fecha de audiencia programada, y desde el gremio advirtieron que "el plan de lucha se profundizará hasta conseguir el objetivo", dejando la puerta abierta a medidas de fuerza más contundentes si la postura de las patronales no muestra flexibilidad.

Qué impacto tendrá el conflicto en las góndolas y los precios

Desde la industria explican que el "trabajo a reglamento" impacta en el consumidor final principalmente a través de tres mecanismos como el quiebre de stock y "efecto escasez".

Al reducirse el volumen distribuido (se estima que entre un 20% y 50% de la carga regresa a depósitos sin entregar), los comercios de cercanía sufren faltantes.

Cuando la oferta cae frente a una demanda constante, los precios en el canal minorista (autoservicios y almacenes) suelen subir por una dinámica de mercado: el comerciante, al tener menos stock, tiende a aplicar márgenes mayores o elimina las promociones habituales.

También se puede observar el traslado de costos logísticos, ya que el sistema de distribución de bebidas es altamente dependiente de la eficiencia en el reparto.

Si la logística se vuelve más lenta, aumenta el costo por unidad entregada (combustible, horas hombre, mantenimiento de flota).

Las empresas, al enfrentar mayores costos operativos para sostener la misma capilaridad de entrega, eventualmente trasladan esos costos a la lista de precios mayoristas.

Otro efecto adicional que puede causar este conflicto si no se resuelve es el de la fragmentación de precios.

La extorsión reiterada de Camioneros que se repite en el tiempo

Es probable que, en los próximos días, se genere una disparidad de valores.

Mientras las grandes cadenas de supermercados pueden mantener los precios más estables por sus contratos de abastecimiento prioritario, los comercios de barrio se verían obligados a aumentar por la dificultad de acceso a la mercadería o por la necesidad de recurrir a proveedores alternativos con mayores costos.

Además, no se trata de un conflicto inédito. El gremio de Camioneros, bajo la conducción de Hugo y Pablo Moyano, ha convertido a la rama de Aguas y Gaseosas en un sector estratégico de negociación por fuera de las paritarias generales.

Hace apenas pocas semanas, el sindicato firmó un acuerdo que calificaron como "histórico" con distribuidoras de Coca-Cola.

El convenio incluyó el pase a planta permanente sin pérdida de antigüedad (un reclamo de años) y una reorganización de bonos.

La actual disputa es, en esencia, la extensión de esa negociación porque el gremio busca universalizar esos beneficios a todas las empresas del sector, incluidas Quilmes y CCU.

A modo de extorsión, Moyano utiliza la llamada "táctica del trabajo a reglamento" que viene empleando históricamente como una herramienta de presión.

Para las empresas se hace difícil de impugnar legalmente (ya que no es un paro total), por lo cual resulta extremadamente efectiva para desarticular la logística de un producto de consumo masivo que requiere rotación diaria.

Además, el gremio parece usar un patrón repetitivo en este tipo de conflictos en esta rama que suelen seguir un guion a partir de denuncias de incumplimientos salariales; medidas de fuerza en plantas logísticas; comunicado empresarial advirtiendo sobre el desabastecimiento; negociación bajo presión hasta llegar a un acuerdo con mejoras económicas.

En el mercado advierten que si el conflicto actual no se resuelve en las próximas 48 a 72 horas, la falta de reposición en los puntos de venta dejará de ser una molestia para convertirse en una suba de precios preventiva por parte de los pequeños comerciantes y una reducción de la oferta disponible para el público.

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