Milei volvió a bancar a Adorni en medio del escándalo: el posteo del presidente en redes
La interna política en los despachos más altos de la Casa Rosada ha alcanzado su punto de máxima ebullición, exponiendo por primera vez fisuras metodológicas en la mesa chica del poder libertario. En medio del fuerte escándalo patrimonial que envuelve al Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el presidente Javier Milei decidió este domingo romper el silencio y ratificar de manera pública su alineamiento con el funcionario. El respaldo del jefe de Estado se materializó a través de su cuenta oficial en la red social Instagram, donde replicó un posteo que denuncia una presunta campaña de desprestigio y operaciones mediáticas en contra del ministro coordinador.
El mensaje que el primer mandatario decidió validar en sus historias pertenece al autor Eric Harris y expresa de forma taxativa: "Nuestro Presidente Milei bancando a Adorni va a salir fortalecido, como pasó ya varias veces con las mil y una operaciones que le hicieron. Me hago cargo de lo que digo. Anótenlo". Con este gesto digital, Milei asimiló el conflicto institucional como un ataque externo coordinado, desoyendo de forma deliberada el coro de voces que, tanto desde la oposición legislativa como desde las entrañas de su propio gabinete de ministros, le exigen una inmediata renovación de la Jefatura de Gabinete.
Los cuestionamientos contra el exvocero presidencial se precipitaron de forma dramática tras sus polémicas declaraciones televisivas en la señal LN+. En dicha entrevista, Adorni admitió públicamente haber ocultado medio millón de dólares al fisco bajo la polémica premisa de que su entorno familiar había ahorrado "en negro, como el 99% de los argentinos", justificando además que parte de su actual patrimonio proviene de una inversión de 513.000 dólares en bitcoins que permaneció "perdida" durante ocho años dentro de un viejo pendrive. Esta confesión de evasión impositiva debilitó de inmediato su frente judicial en los tribunales de Comodoro Py, donde la fiscalía de Gerardo Pollicita, bajo la órbita del juzgado federal de Ariel Lijo, evalúa avanzar con pedidos adicionales de justificación de bienes y una eventual declaración indagatoria por presunto enriquecimiento ilícito.
El caso Adorni y la mesa chica del gobierno
De acuerdo a lo que pudo saber iProfesional en base a calificadas fuentes oficiales, el denominado escándalo del pendrive provocó una profunda indignación en los principales ministerios del Gobierno nacional. El malestar es especialmente álgido en la cartera de Economía, conducida por Luis "Toto" Caputo. El jefe del palacio de Hacienda responsabiliza por lo bajo a Adorni de paralizar la gestión diaria y de actuar como un tapón comunicacional que impide que la opinión pública aprecie los últimos logros macroeconómicos de la administración. En los pasillos oficiales repiten con frustración que "el Gobierno no puede festejar los goles que hace" debido a que la crisis del ministro coordinador monopoliza de forma absoluta la agenda de prensa.
La indignación en el equipo económico se sustenta en que el caso Adorni ha neutralizado la instalación de indicadores financieros sumamente favorables para las expectativas oficiales:
- Riesgo país: El índice de los mercados internacionales logró consolidarse en torno a los 437 puntos básicos.
- Inflación de mayo: El índice de precios al consumidor general marcó una desaceleración hasta situarse en el 2,1%.
- Inflación núcleo: El indicador de base estructural se ubicó en el 1,9% mensual.
- Proyecciones de junio: Los analistas del Banco Central prevén perforar el piso del 2% mensual, acompañado por una constante acumulación de reservas y elevados niveles de exportación en el comercio exterior.
Frente a este escenario, los principales alfiles del Ejecutivo coinciden en que el jefe de ministros está políticamente "terminado". Sorpresivamente, la presión para forzar la renuncia sumó en las últimas horas a Santiago Caputo, el influyente asesor presidencial que, pese a mantener un histórico acuerdo de reparto de funciones con Adorni, considera ahora que su permanencia se ha vuelto insostenible para la salud del programa libertario. Así, el jefe de Estado se encuentra atrapado en una compleja encrucijada familiar y política: de un lado se posicionan Santiago Caputo, "Toto" Caputo y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich -la única que se animó a plantearle el desplazamiento cara a cara-; del otro lado resisten la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quienes sostienen una férrea e inalterable defensa del funcionario por temor a que una eventual caída desate un efecto dominó sobre el resto del elenco gubernamental.
El fantasma de la moción de censura en el Congreso
Mientras el oficialismo debate su estrategia de contención interna, los bloques de la oposición en el Congreso de la Nación aceleraron los motores parlamentarios para activar los mecanismos de remoción constitucional. Diversas bancadas opositoras, incluyendo a legisladores de extracción no peronista como Martín Lousteau, Pablo Juliano y Mariela Coletta, coordinaron la presentación de un pedido de sesión especial en la Cámara de Diputados para el martes 23 de junio, jugada que será replicada en el Senado el jueves 25 de junio con el aval de la vicepresidencia de la Nación. El objetivo explícito de las convocatorias es aplicar el artículo 101 de la Constitución Nacional, el cual faculta a las cámaras a destituir al Jefe de Gabinete mediante el voto de la mayoría absoluta de sus miembros.
A este complejo frente legislativo se sumó la presión del partido PRO. Bajo la conducción de Mauricio Macri, la fuerza amarilla emitió un severo comunicado con una consigna directa hacia Balcarce 50: "Defienda el rumbo, no a Adorni". Si bien el espacio busca preservar el programa económico, la advertencia política funcionó como un claro aviso de que no brindarán un cheque en blanco para blindar al ministro en el recinto. Ante la posibilidad inminente de que la oposición aglutine las mayorías necesarias y provoque un inédito conflicto de poderes con la Casa Rosada, la ministra Bullrich intentó mediar sugiriendo un adelantamiento de las fechas del informe de gestión parlamentaria para el 2 de julio, buscando descomprimir una crisis que, lejos de amainar con el posteo presidencial, ha dejado al Gobierno en un preocupante estado de incertidumbre institucional.