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ALERTA

El mercado inmobiliario empieza a moverse y 2026 aparece como año bisagra

Los referentes anticipan una mejora selectiva, condicionada por la estabilidad macro y la capacidad de sostener reglas de juego previsibles
Por L.C.
08/01/2026 - 08:03hs
El mercado inmobiliario empieza a moverse y 2026 aparece como año bisagra

El mercado inmobiliario local empieza a dejar atrás la inercia de los últimos años y mira a 2026 como un posible punto de inflexión. La expectativa de mayor estabilidad macroeconómica, una inflación en retroceso y el regreso paulatino del crédito hipotecario aparecen como los principales factores que podrían reactivar la demanda y reordenar precios.

Para Darío Rizzo, CEO de Alternativa Propiedades, el próximo año puede marcar un cambio de ciclo. "Veo a 2026 como un escenario bisagra, comparable a lo que ocurrió en 2015", afirma. 

Según explica, la desaceleración inflacionaria y un contexto macro más previsible abrirían la puerta para que los bancos vuelvan a ofrecer líneas de crédito hipotecario con mayor alcance. 

Rizzo estima que hacia marzo podría verse una activación más concreta del financiamiento y proyecta una inflación sensiblemente menor, por debajo del 20% anual. 

¿Alivio para el mercado de alquileres?

De consolidarse ese escenario, sostiene, se ampliaría de manera significativa la base de compradores y se aliviaría parte de la presión que hoy enfrenta el mercado de alquileres.

Desde otra perspectiva, Oscar Puebla, titular de Puebla Inmobiliaria, señala que el mercado ya dejó atrás la parálisis, aunque todavía enfrenta tensiones en la formación de precios. 

"El segmento premium siguió validando valores altos, con operaciones relevantes en zonas consolidadas, pero el mercado tradicional mostró mayor resistencia", explica. 

Según Puebla, muchos propietarios aún no lograron trasladar plenamente los nuevos niveles de costos a los precios de venta, lo que genera un proceso de ajuste más lento y selectivo.

Cauteloso optimismo y mayor previsibilidad

En la misma línea de cauteloso optimismo, Pablo Barrera, team leader y gerente comercial de Alto Grande Desarrollos y M&M Propiedades, considera que "el sector mantiene expectativas de mejora a mediano plazo, condicionadas a que el escenario macroeconómico logre estabilizarse". 

"Una mayor previsibilidad tendría un impacto positivo sobre el mercado inmobiliario porteño, que todavía conserva un alto potencial de crecimiento y margen para recuperar el valor del metro cuadrado", señala.

Barrera destaca además el buen desempeño de los proyectos en pozo con financiamiento propio de las desarrolladoras, que hoy concentran los niveles más altos de ventas. "Los esquemas de anticipo y cuotas a 24 o 36 meses permiten sostener la demanda", explica, y aclara que este segmento logra amortiguar la volatilidad financiera, mientras que el resto de las operaciones permanece más expuesto a los vaivenes del contexto económico.

En la misma línea, Marisa Koifman, directora de Branson Real Estate, aporta una mirada positiva enfocada en el desarrollo y la inversión de largo plazo. Desde su perspectiva, el nuevo escenario macroeconómico empieza a generar condiciones más favorables para la toma de decisiones, especialmente en proyectos bien ubicados y de alta calidad. 

Koifman sostiene que, "con mayor previsibilidad y reglas más claras, el inversor vuelve a mirar al real estate como un refugio de valor y una oportunidad de crecimiento, tanto para resguardar capital como para apostar a desarrollos que combinan diseño, eficiencia y potencial de apreciación sostenida".  

En ese marco, el consenso dentro del sector es que la recuperación no será inmediata ni homogénea. El mercado inmobiliario se encamina hacia 2026 con mejores expectativas, pero aún condicionado por la estabilidad macroeconómica, la consistencia del crédito y la capacidad de sostener reglas de juego previsibles.  La reactivación, coinciden, llegará por etapas, con segmentos que avanzarán más rápido que otros y un mercado que seguirá leyendo señales antes de consolidar un nuevo ciclo