Revelan listado de problemas del edificio de Miami por el que demandaron al hijo de Alfredo Coto, de supermercados Coto
Los residentes del rascacielos Aston Martin, levantado en el centro de Miami por la empresa del hijo de Alfredo Coto, realizaron ahora denuncias contra todas las compañías que intervinieron en el desarrollo inmobiliario por presuntos defectos en la construcción del edificio.
Esto se suma a la demanda presentada en febrero contra G&G Business Developments, cuyo CEO es Germán Coto e integran sus familiares, y una veintena de sociedades a las que estaría vinculado por presuntas "prácticas generalizadas de autocontratación ("self-dealing") y violaciones estatutarias".
Todas las presentaciones las realizaron los propietarios del edificio con forma de vela y 66 plantas, donde en su mayoría viven empresarios que pagaron sumas millonarias por los apartamentos que se terminaron de construir en 2024 y que con el correr del tiempo habrían exhibido graves falencias.
La demanda judicial, presentada en el Undécimo Circuito Judicial de Miami-Dade, indicaba que "los propietarios adquirieron sus unidades basándose en promesas de amenities de lujo -incluyendo una marina, helipuerto y beneficios exclusivos en clubes de playa-", pero la constructora habría incumplido con los servicios prometidos.
Un edificio con "riesgo para la seguridad de las personas"
A esto se agrega que los propietarios ahora denuncian problemas en los sistemas mecánicos y eléctricos, hormigón, tensado de cables, plomería, impermeabilización, ventanales, protección contra incendios, entre otros, según informó a iProfesional el estudio Haber Law, que los representa.
"Hay posibles riesgos para la seguridad de las personas, reparaciones de emergencia y hubo un incidente en el que una parte del edificio se desprendió y cayó sobre la terraza de la piscina", advirtieron en un escrito enviado a todas las empresas que intervinieron en la construcción.
Lo que hicieron los residentes es mandar una "notificación de reclamo", el paso formal y obligatorio previo a la demanda judicial en esa jurisdicción.
Por eso, si las firmas no responden, la construcción del edificio por parte de la familia Coto podría sumar una nueva demanda judicial a la que ya está en trámite.
Los principales reclamos de los residentes del condominio ubicado en Biscayne Boulevard Way al 300 son por:
- Defectos en el hormigón: Presencia de huecos, losas mal inclinadas que causan estancamiento de agua y concreto descascarado con barras de refuerzo expuestas en múltiples niveles y en el muro de contención.
- Cables de acero expuestos: El 24 de noviembre de 2025, según surge del relato de los residentes, una parte del edificio se desprendió y cayó en la zona de la piscina, hecho considerado por los propietarios como un riesgo para la vida.
- Protección contra incendios: rociadores sueltos que causaron fugas de agua y daños en unidades y ascensores.
- Defectos mecánicos: Los vestíbulos de los ascensores no tienen flujo de aire medible; hay fallas prematuras en calderas y sistemas de aire acondicionado mal equilibrados que generan alta humedad y moho.
- Defectos eléctricos: Paneles que se sobrecalientan, cables expuestos y materiales combustibles almacenados en cuartos eléctricos.
- Fachada: Grietas en el revestimiento. Fallas en los sellados y en la instalación de los vidrios que provocan filtraciones de agua y aire.
- Sistemas de Elevadores: Problemas de rendimiento y seguridad.
- Incumplimiento de Códigos: Se alega que el edificio no cumple con los códigos de edificación de Florida ni con los planos aprobados.
Algunos de los receptores de los reclamos son Riverwalk East Developments (el desarrollador), Coastal Construction of Miami Dade County (contratista general), y diversas empresas de arquitectura, ingeniería y subcontratistas.
Se les exige que corrijan los defectos identificados sin costo para la Asociación de Propietarios y que proporcionen los datos de sus pólizas de seguro de responsabilidad civil para cumplir con el reclamo, según los escritos difundidos por Haber Law.
La Asociación de Propietarios notificó, además, que debido a la gravedad de los riesgos (salud y seguridad), procedió con reparaciones de emergencia de forma unilateral porque los responsables no actuaron de inmediato.
No obstante, intimó al desarrollador y al contratista al reembolso de todos los costos de investigación (peritos, ingenieros) y de las reparaciones necesarias.
Debido a la falta de respuesta de las empresas vinculadas a la construcción, consultores técnicos realizaron un nuevo "Informe Preliminar de Observación del Edificio" y habrían hallado:
- Instalaciones Eléctricas: conductos rotos y cables expuestos en la sala de equipos de la pileta y falta de soportes reglamentarios en los ductos de barras en varios niveles de las cocheras. Esto constituiría una violación al Código Eléctrico Nacional.
- Terminaciones y Estética: Se reportan problemas de pintura y acabados en los techos de las cocheras (niveles 3 al 13) y en las paredes de las escaleras de emergencia.
- Carpintería y Herrajes: Defectos en la instalación de puertas, incluyendo marcos desalineados y burletes dañados en los niveles de estacionamiento y áreas de servicio.
De la inauguración fastuosa al escándalo judicial
Tras la alianza con Aston Martin y unos siete años de construcción, la inauguración de la torre fue el 30 de abril de 2024. Asistieron los directivos de la compañía británica, la familia Coto y personalidades como el entonces alcalde de la ciudad, Francis Suárez.
La estructura del rascacielos se refleja en el entorno del puerto deportivo y los 391 propietarios o inquilinos tienen vistas impresionantes de la Bahía Biscayne, del río Miami y de la ciudad.
Según informó en su momento la marca de autos, las unidades fueron adquiridas por seguidores del estilo y filosofía de la firma. Incluso, 50 de los propietarios del edificio también son dueños de un vehículo y pagaron entre u$s1,5 M y u$s20 M por los condominios, salvo un tríplex del último piso cuyo valor era muy superior.
Los servicios de lujo que nunca llegaron
Al vender las residencias, se ofrecían múltiples servicios que luego no se entregaron, como el helipuerto en la terraza, contó en febrero Michael Díaz Jr, propietario y presidente de la junta del edificio.
Algo similar ocurrió con el club de playa, que incluía un yate para llevar a los residentes hasta allí y los propietarios habrían visto cómo en una ocasión se hundió en el mar.
A esto se sumó que "G&G creó empresas para las operaciones del edificio antes que entren al control los propietarios. Con eso, habría obtenido un beneficio económico significativo", relató Ariella Gutman, una de las abogadas que presentó la demanda.
Los gastos más cuestionados fueron en seguridad y conserjería, donde los propietarios habrían detectado facturas con sobrecargos.