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ALERTA

Construcción de casas en seco, más rápidas y eficientes: cuánto cuesta por metro cuadrado

Con costos entre u$s1.200 y u$s1.600 por m2, el sistema gana terreno por velocidad tanto para levantar viviendas nuevas como refacciones. ¿Qué analizar?
09/05/2026 - 08:34hs
Construcción de casas en seco, más rápidas y eficientes: cuánto cuesta por metro cuadrado

La construcción en seco dejó de ser una alternativa para convertirse en un sistema cada vez más presente en el mercado argentino. La combinación de velocidad, precisión y eficiencia la posiciona no solo en viviendas completas, sino también en etapas clave de obras tradicionales.

El cambio no es menor. Durante décadas, el ladrillo dominó la lógica constructiva local. Hoy, esa matriz empieza a modificarse. "En Argentina va a ser difícil cambiar el chip de la construcción tradicional, pero está pasando y cada año la construcción en seco gana puntos", dijo Maximiliano Olmi, de Arquitecto x Hora.

El fenómeno responde a una búsqueda concreta: reducir tiempos, optimizar costos y mejorar el rendimiento de las viviendas en uso. El sistema en seco se aplica tanto en viviendas nuevas como en refacciones, o terminaciones de unidades edificadas con el formato tradicional y se aplican en acabados para pisos, paredes o diversas áreas.

Innovación y sistemas que empujan el cambio

El avance del sistema se apoya en la incorporación de nuevos materiales y tecnologías. En los últimos años, el mercado local pasó de una oferta limitada a una amplia variedad de soluciones específicas que amplían el campo de aplicación.

Dentro de ese universo, uno de los sistemas que más crece es el SIP (Structural Insulated Panel, panelería para sintetizarlo en español). Se trata de paneles estructurales con alto nivel de aislación que permiten acelerar los tiempos de obra y mejorar el desempeño energético.

Para Olmi, su impacto es claro: "Acelera la construcción de una vivienda de tal manera que las inversiones son mucho más rápidas, con una eficiencia energética y una sustentabilidad muy superior".

A nivel de obra, el cambio también se traduce en procesos más previsibles. La prefabricación y la precisión de los componentes reducen errores, optimizan recursos y elevan la calidad final.

Desde el sector institucional, coinciden con ese diagnóstico. Francisco Pedrazzi, presidente del Instituto de la Construcción en Seco (INCOSE), destacó que los tiempos de ejecución pueden reducirse entre un 25% y un 40%, con casos donde el ahorro alcanza el 70%.

La eliminación de tiempos de secado permite avanzar sin interrupciones, lo que impacta directo en costos y organización.

De sistema alternativo a pieza clave en obra tradicional

Uno de los cambios más relevantes es su integración en proyectos de obra húmeda. Hoy, la construcción en seco cumple un rol central en terminaciones y refuncionalización de espacios.

La lógica es simple: donde antes se necesitaban meses, ahora se resuelve en semanas. "Una ampliación que con sistema tradicional tardaba entre cuatro y seis meses, hoy se puede hacer en pocas semanas", explicó Olmi.

En interiores, su uso es cada vez más extendido. Tabiques de yeso, cielorrasos suspendidos y revestimientos permiten resolver instalaciones sin demoliciones, reducir escombros y mejorar tiempos de ejecución.

Pedrazzi sumó otro punto clave: el peso. Un sistema en seco representa cerca del 10% del peso de un muro tradicional, lo que permite intervenir sobre estructuras existentes sin comprometerlas.

Agregó: "Esa versatilidad explica su crecimiento en refacciones, donde la rapidez y la limpieza de obra son determinantes".

Costos: un escenario que se equipara

Durante años, la construcción en seco fue percibida como más cara. Ese escenario cambió. Hoy, los costos entre ambos sistemas muestran una fuerte convergencia.

Los valores actuales se ubican entre u$s1.200 y u$s1.600 por m2, con variaciones según materiales, nivel de terminación y complejidad del proyecto. Todo en un contexto de cotizaciones altas, en el sistema tradicional, nada baja de u$s1.500 por m2.

Según datos del INCOSE, la diferencia de costo frente a la construcción tradicional es mínima. En algunos casos, apenas supera el 0,3%. Sin embargo, ese diferencial se compensa en poco tiempo gracias al ahorro energético.

Las viviendas bien ejecutadas pueden reducir hasta un 70% el consumo de energía para climatización, lo que impacta directamente en el costo de uso a largo plazo.

A la hora de presupuestar, las variables clave son claras: tipo de aislación, calidad de materiales, complejidad del diseño y nivel de detalle del proyecto. "La gran diferencia está en la aislación termoacústica. Ahí es donde el sistema marca su ventaja", sostuvo Olmi.

Qué tener en cuenta para hacerlo bien

El crecimiento del sistema no elimina la necesidad de una correcta ejecución. Por el contrario, exige mayor precisión técnica y planificación.

Uno de los puntos centrales es la ingeniería de detalle. El cálculo estructural, el diseño de capas de aislación y la correcta resolución de juntas son determinantes para evitar problemas a futuro.

Pedrazzi remarcó que "existen estándares claros que deben respetarse, tanto en perfilería como en normas técnicas". También puso el foco en la mano de obra.

Un montaje deficiente puede comprometer el desempeño del sistema. Por eso, la capacitación y la experiencia del equipo son claves.

Olmi coincidió en ese punto y sumó el enfoque en confort. "La diferencia está en el resultado final: una vivienda mejor aislada, con mayor confort interior y menor consumo energético", señaló.

Materiales y terminaciones: la nueva frontera

El desarrollo del sistema también se apoya en la evolución de los materiales de terminación. Hoy, el mercado ofrece soluciones que combinan estética y tecnología.

Entre los más innovadores aparecen los revestimientos antibacterianos, pinturas ecológicas que mejoran la calidad del aire y porcelánicos de gran formato con alta fidelidad estética.

También se destacan desarrollos como el biohormigón, con capacidad de autorreparación, y materiales reciclados de alto rendimiento.

En interiores, las placas de yeso evolucionaron con nuevas prestaciones: resistencia a impactos, absorción de contaminantes y mejoras acústicas.

En exteriores, los sistemas tipo siding en fibrocemento permiten replicar la estética de la madera con mayor durabilidad y sin mantenimiento.

Olmi amplió: "El resultado es un sistema cada vez más versátil, capaz de adaptarse a distintos tipos de proyectos sin resignar calidad".

Una tendencia que se consolida

La construcción en seco avanza sobre una base concreta: menor tiempo de obra, mayor control de costos y mejor desempeño en uso.

Su integración con sistemas tradicionales refuerza ese crecimiento. No reemplaza por completo al modelo histórico, pero sí redefine su lógica.

"El mercado empieza a demandar viviendas más eficientes, con mejores prestaciones y menor impacto operativo", dijo Pedrazzi.

En ese escenario, el sistema gana terreno como respuesta técnica y económica. Para Olmi, el rumbo es claro: "La construcción en seco es el futuro".

El proceso de adopción puede ser gradual, pero la tendencia ya está en marcha. La combinación de innovación, eficiencia y resultados medibles la posiciona como uno de los cambios más relevantes del sector en los últimos años. Olmi concluyó: "La diferencia está en cómo se proyecta y se ejecuta. Ahí se define todo"