Goycochea confesó que se puso el "chip sexual": qué es y cuáles son sus efectos adversos

Goycochea confesó que se puso el "chip sexual": qué es y cuáles son sus efectos adversos
Sergio Goycochea es el primer hombre que confiesa públicamente que se atrevió a colocarse el "chip sexual", que ya había hecho famoso Carmen Barbieri
Por iProfesional
24.01.2019 07.28hs Recreo

Sergio Goycochea es el primer hombre que confiesa públicamente que se atrevió a colocarse el "chip sexual", que ya había hecho famoso Carmen Barbieri.

El ex arquero de la Selección Nacional contó que se sometió a una pequeña cirugía: "Me puse el chip sexual. El segundo. Mejora la calidad muscular, el ánimo y también la libido sexual. Después de cierta edad se pierde testosterona", explicó en declaraciones radiales.

''Cualquier persona que pasa los 50 años, sabemos que se empiezan a perder hormonas, la testosterona se empieza a dejar de generar (...) el chip ayuda a la consistencia muscular, levanta el ánimo, ayuda al colesterol, a la diabetes, controla esas cosas y sobre todo el apetito sexual'', argumentó el ex futbolista de 55 años.

Y contó en qué consiste: ''Son como unos granitos de arroz, que te inyectan de forma subcutánea a la piel, no duele nada, y esto va soltando cada seis meses la cantidad de testosterona que tu cuerpo necesita. Venía haciendo otros tratamiento, pero ahora ya voy por el segundo chip''.

Consultado respecto a si el chip está dando resultado en el rendimiento sexual, Goyco respondió, con humor: ''Para saber eso hay que preguntarle a mi esposa''.

Goycochea no es el primero que confiesa públicamente haberse puesto ese chip.

La actriz Catherine Fulop también lo admitió en su momento. Pero la pionera en el mundo del espectáculo fue Carmen Barbieri: tiempo después de separararse de Santiago Bal contó que "cuando me hice una lipoaspiración, el doctor -Claudio Blugerman, su cirujano- me dijo: quedaste divina de cuerpo pero el chip voló.

Así que hubo que encargar otro, y este es el segundo que tengo". Y reveló: "Es un pinchazo y entra una cosa chiquita que va largando estrógenos para tener ganas. Te deja la piel divina, te da buen humor, ¡y estoy totalmente lubricada!". Sin embargo, la capocómica advirtió: "Entrás por internet y se cambia cada ocho meses. Pero acá todavía no está permitido. Te dan ganas de tener ganas".

"Esta es una dosis pequeña de testosterona, son 100 mg, y va liberando el producto de 4 a 6 meses. Es como una pastillita sólida que se mete adentro de la piel",contó el médico de Barbieri en ese entonces. ¿Qué produce este "chip sexual"? "Eleva el deseo sexual, mejora la masa muscular y la calidad de la piel, cambia el humor, aumenta la libido tanto en hombres como mujeres", detalló el cirujano.

Cabe destacar que el chip sexual aún no está aprobado en la Argentina por la Anmat. Pese a que ya tiene algunos años en el mercado argentino y que ha tenido difusión mediática, el implante aún no cuenta con autorización oficial de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, la entidad que regula la producción y circulación de medicamentos, alimentos, productos médicos, reactivos de diagnóstico, cosméticos, suplementos dietarios, productos biológicos, entre otros.

Rubén Mühlberger, especialista en Anti Aging, advierte que es un terreno que debe estar controlado por médicos endocrinólogos: "Primero que no existe ningún chip sexual, es una palabra de fantasía para hablar de un elemento que se llama implante de una sustancia que va debajo de la piel y va liberando testosterona y provoca en el cuerpo una acción determinada. No le compete a los cirujanos plásticos".

Si bien es conocida como la hormona del amor, la testosterona puede tener efectos adversos. "Esto hay que usarlo con mucho cuidado, puede ser maravilloso en una persona que no tiene deseo, que tiene un estado de apatía sexual, que está además con problemas vasculares, con problemas cerebrales de memoria, pero hay que usarlo en su debida forma. Tanto en el hombre como en la mujer tiene que tener un estudio previo. No sea cosa como ocurrió en la década de los 90 con el parche de estrógenos que aumentó el cáncer de mama. Este parche colocado en la piel puede aumentar el cáncer mamario y el riesgo de enfermedad vascular porque por más que proteja las arterias, cuando uno no lo necesita puede provocar el efecto contrario".

Asimismo, el experto reconoce ciertos beneficios: "La persona se va a sentir de mejor humor y ánimo porque la testosterona es muy buena tanto en el hombre como en la mujer. Te brinda condiciones para frenar el estrés, no estás con un estado histérico, estás como más tranquilo".

"Si una mujer de 20 años tiene problemas de libido no le vamos a poner un chip sexual. Si un hombre de 40 quiere tener mucha musculatura tampoco se lo indicaría salvo que tenga un déficit de testosterona. Tenemos que tener un dosaje de hormonas cuando queremos hacer un tratamiento fisiológico de restauración hormonal. Puede decepcionarte mucho, porque si tu falta de libido es porque no hay amor o no hay incentivo, por más que te pongas testosterona no vas a tener más incentivo, tendrás que cambiar de pareja. Y en el caso del hombre, si es por mala alimentación, por más que use testosterona no va a tener los músculos de Schwarzenegger porque la testosterona impulsa pero no es la única que actúa", advirtió.

Mühlberger explicó en diálogo con Infobae, tiempo atrás, que las hormonas trabajan todas juntas, y que cuando está trabajando una sola es cuando "estamos mal" porque ellas tienen que trabajar en una armonía y en un concepto de afinación. "Es como un sonido", concluye.

Una publicación de la Endocrine Society en Estados Unidos advirtió, en 2014, que la utilización de testosterona en las mujeres se ha vinculado a cambios en el colesterol al igual que con trastornos como el acné y el hirsutismo (crecimiento excesivo de pelo, a menudo en la cara, la espalda o el tórax). Se desconocen los riesgos a largo plazo para las mamas o el sistema cardiovascular.

La única situación en la que esta sociedad recomienda prescribir tratamiento con testosterona es cuando a una mujer post menopáusica se le ha diagnosticado trastorno por “deseo sexual hipoactivo”. Esto se define cuando una mujer no tiene interés en las relaciones sexuales y esta falta de interés produce ansiedad personal. En estos casos, esta sociedad recomendó una prueba de tres a seis meses de tratamiento con testosterona para determinar si esto mejora la función sexual.

Sin embargo, Jabal Uffelman, ginecólogo especializado en medicina estética y antienvejecimiento, y creador del implante Rejuvchip, un procedimiento donde la testosterona es introducida en nuestro cuerpo en su forma molecular natural sin alterar la fisiología normal, dice que hay estudios que muestran que este chip ayuda a prevenir el cáncer de mama. “El estrógeno tiene riesgos de cáncer de seno. El chip es una manera de dosificar el estrógeno”

Los efectos secundarios son escasos. “Solo los hay cuando la dosis es alta: ligero vello facial y acné, en hombres y mujeres”, dice el doctor.

Lo importante, siempre, es consultar con un médico especialista para evaluar los beneficios y contraindicaciones en cada caso particular.

Por su parte, la sexóloga Viviana Wapñarsky afirmó que "hay diferentes teorías acerca del chip sexual. Tanto el chip sexual como el Viagra femenino son productos que funcionan más como placebo que por su composición farmacológica. Hoy en día hay una presión social por ser sexualmente activas durante toda la vida. Es un mito que el deseo decrece después de los 50; si bien es cierto que hay cambios corporales y hormonales, no necesariamente influyen negativamente. Y después de los 50 comienza una etapa hermosa, en la que la mujer, que ya no se preocupa por la posibilidad del embarazo, disfruta mucho. Pero tiene que ver con cómo cada mujer conceptualice el paso del tiempo y qué creencias tenga acerca de la menopausia. Cuanto más negativas sean estas creencias, más pobremente vivirá esta etapa".

En cambio, el médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin reconoce que sí existe una disminución del deseo femenino: "La mujer lo sufre más que el hombre, sobre todo entrada la menopausia. Sin embargo, no solo se debe a factores biológicos: también se suman causas emocionales, sociales... Pero esto puede mejorarse. Lo importante es saber que el deseo sexual no es mensurable; es variable a lo largo la vida; es lábil (sujeto a edad, cultura, problemas personales, estrés, enfermedades, fármacos), y está influido por las fantasías, las emociones, los estímulos externos. También reafirma al sujeto en su estima y confianza personal por eso, cuando falta, provoca preocupación y problemas de pareja".

Según Ghedin, los pellets de testosterona han mejorado el deseo sexual en mujeres menopáusicas, así como los sofocos, la piel, la estructura de los huesos y el tono muscular. "La flibanserina (o Viagra femenino), en cambio, es un antidepresivo que actúa mejorando los niveles del neurotransmisor dopamina y reduce la serotonina, provocando un incremento del deseo sexual. No actúa elevando los niveles hormonales ni es un vasodilatador como el Sildenafil (el Viagra masculino). Al ser un antidepresivo con acción sobre el deseo, requiere que se tome diariamente", dice el especialista.

"En todo caso -sostiene Wapñarsky-, vale aclarar que el chip sexual o el Viagra femenino apuntan a aumentar el deseo en la mujer. Pero las fantasías y la posibilidad de desear no tienen que ver con un químico, sino con la capacidad personal, la relación con uno mismo, con el placer, la autoestima".

"Cada etapa vital requiere flexibilidad para adaptarse a los cambios -señala Ghedin-. Más allá de la pastillita rosa o el uso de chips u otros métodos para mejorar la biología corporal, las modificaciones subjetivas son siempre las más importantes".

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