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De las mieles del éxito a estar bajo la mira del FBI: el increíble caso del sitio Taringa!

De las mieles del éxito a estar bajo la mira del FBI: el increíble caso del sitio Taringa!
La historia de Taringa! tuvo altos y bajos para sus socios. Cuál fue el error de manejo de su comunidad que les trajo problemas y cómo lo revirtieron
Por Fernando Casino
26.09.2020 19.35hs Recreo

A los 20 años Matías Botbol quería trabajar en Internet, pero no sabía cómo. Ya había abandonado cinco carreras y seguía sin tener muy claro el horizonte. Pero en 2005, junto a Hernán, su hermano, y Alberto Nakayama, un amigo, se largaron a emprender y formaron una empresa de hosting.

Como no tenían plata para hacer publicidad empezaron a hacer canjes con distintos sitios web y dieron con un sitio, Taringa!, que en ese momento recibía unos 30.000 usuarios por día que compartían cosas que les resultaban curiosas o interesantes.

Tanto les llamó la atención que al año siguiente la compraron con la idea de que sus usuarios tuvieran una voz y pudieran expresarse sin intermediarios. Creían que debía estar manejada por la propia comunidad y esta idea fue tan exitosa que llegó a ser la plataforma social más grande de Hispanoamérica, hoy con una comunidad de más de 30 millones de usuarios.

Taringa! llegó a ser la plataforma social más grande de Hispanoamérica

Lo colectivo, un arma de doble filo

Cansados de ver contenidos estáticos, crearon el concepto de inteligencia colectiva. No había redactores ni generadores de contenidos, sino que los mismos usuarios eran libres de subir sus propios artículos.

Tanto creían en esa idea que hasta dejaron que los propios miembros de esa comunidad desarrollaran el logo de la empresa. Su filosofía estaba guiada por el trabajo entre todos. Y el concepto gustó. De a poco los números de visitantes empezaron a crecer, mientras el boca a boca los hacía cada vez más famosos.

Hasta que su propia idea de inteligencia colectiva se volvió en su contra. Botbol supo decir, años después, que uno de sus grandes errores fue haber dejado todas las decisiones en manos de las miles de personas que visitaban la pionera red social. Esta libertad total en los contenidos que manejaban los usuarios hizo que la página pronto se asociara a la piratería. En el imaginario popular, Taringa! era una web de descargas ilegales, aunque la realidad era que solo el 13% del tráfico del sitio estaba relacionado con estos contenidos.

Lo que al principio fue un problema de imagen se transformó en un conflicto de grandes dimensiones cuando el presidente de la Cámara Argentina del Libro los denunció penalmente.

En la cresta de la ola, los tres socios le restaron importancia al litigio hasta que el propio FBI puso también el ojo en ellos. En esa época se había dado de baja el sitio Megaupload, muy famoso por sus descargas ilegales de películas, y el organismo estadounidense descubrió que Taringa! era uno de los grandes referentes de tráfico al sitio, por lo que quedaron implicados.

Los fundadores de Taringa!, en el inicio de la plataforma

Un lavado de cara

Fue entonces cuando el trío decidió que era momento de intervenir en la libertad de sus usuarios y comenzaron a restringir las publicaciones que remitían a descargas ilegales. Dialogaron con la Cámara del Libro y ésta finalmente decidió bajar la causa, aunque empezaron a surgir otras demandas similares, una incluso iniciada por la propia Maria Kodama por la publicación de textos de Jorge Luis Borges.

Pero hubo un denunciante que continuó el proceso hasta el final: la editorial Magenta. Y si bien existían soluciones intermedias antes de llegar a juicio como una probation, con la cual el proceso terminaba y los acusados debían hacer un voluntariado, los emprendedores decidieron no dar el brazo a torcer para sentar un precedente.

Finalmente, en diciembre de 2018 y después de un proceso de nueve años, la Justicia lo absolvió tanto a Botbol como a sus socios en la causa que los acusaba de haber sido partícipes necesarios del delito de violación de la ley de propiedad intelectual.

La decisión del juez se basó en interpretar que si desde Taringa! aplicaban un control total sobre los contenidos, estaban aplicando censura previa, consiguiendo así un fallo histórico para el mundo de Internet en Argentina.

Hoy la plataforma sigue activa, pero en septiembre de 2019 fue adquirida por otra tecnológica argentina, IOVLabs, que la compró con el fin de integrar tecnologías de criptomonedas a la red social. Según los socios, ya están trabajando en el desarrollando de una primera herramienta para permitir que los usuarios de Taringa! reciban una recompensa por ser participantes activos en sus comunidades.

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