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ALERTA

Narda Lepes come atún de lata cuando nadie la mira y destaca un restaurante que no es el suyo

La cocinera y presentadora argentina revela adónde va a comer cuando se saca el delantal y por qué siempre vuelve al mismo lugar
02/03/2026 - 14:25hs
Come atún de lata en casa y odia a los mozos que hablan demasiado. Retrato de la mejor chef de América Latina

Cuando uno imagina dónde come un chef en su tiempo libre, lo cree exigente y piensa en un lugar donde el plato sea digno de portada de revista gastronómica. Trufa rallada encima de algo, reducción de lo que sea, una figura geométrica irreproducible en el centro del plato. Pero Narda Lepes —ganadora del premio a Mejor Chef Femenina de América Latina en los 50 Best 2020, dueña de Narda Comedor, autora de varios libros, presentadora y figura ineludible de la gastronomía argentina— prefiere el sabor y lo sencillo. "Cuanto más simple es, más disfruto", resume.

"En casa puedo comer una rica lata de atún con huevo, cebolla, mucho aceite de oliva o alguna cosa mucho más simple", confesó a iProfesional. Como cualquiera está la mujer que fusionó la cocina japonesa con la argentina en televisión, que viajó a Japón, Marruecos, Vietnam y Camboya para entender diferentes culturas a través de sus mercados, y que tiene un restaurante en la guía Michelin, come atún de lata en casa.

Lepes nació en 1972 en una familia de origen croata y esloveno, vivió de chica en Caracas (Venezuela) cuando su madre participaba en el Instituto Di Tella. Su padre fue uno de los socios fundadores de Paladium, uno de los boliches más importantes de la noche porteña de los 80. De regreso a Buenos Aires,  Narda armó una carrera multitasking que incluye decenas de programas de televisión, libros con títulos como Comer y pasarla bien; 201 tips para no comer como el Or**, restaurantes y hasta una línea de productos propios que incluyen joyas como la salsa Criolla Tatemada, el Chili sauce y el Chucrut con cúrcuma, entre otras.

Se perfeccionó en París durante un año haciendo pasantías en distintos restaurantes y debutó en televisión en 2001 en el canal El Gourmet. Hoy, con más de dos décadas de trayectoria, dirige desde 2017 Narda Comedor, su propio restaurante en Belgrano, recomendado por la Guía Michelin 2025.

Pero cuando se saca el delantal y se sienta a la mesa como comensal, ¿qué busca realmente Narda? ¿Cuáles son sus manías, sus refugios culinarios y los lugares que la hacen volver?

"Prefiero lugares ricos. No me importa si son simples o sofisticados"

Para ella todo empieza por el sabor. "Para que realmente disfrute una salida, la comida tiene que ser rica. Todo lo demás es accesorio. Y que la intervención del camarero en la mesa no sea excesiva", aclara. No hay vueltas. Si la experiencia está pensada y bien diseñada, la disfruta. "Si está muy bien curada y diseñada, buenísimo. Si no, que sea precisa y corta. Eso lo prefiero toda la vida".

Dando por hecho que el lugar está limpio y que la relación precio-calidad es lógica, lo que más le importa es el gusto, las sensaciones al paladar. "Prefiero lugares ricos. No me importa si son simples o sofisticados", insiste, desarmando cualquier grieta gastronómica.

El momento de elegir en la carta no aplica un método para recorrerla. Todo depende del lugar. "Son muchas variables. Es como que la cabeza trabaja haciendo muchos cálculos y analizando todo a una velocidad ridícula", cuenta, casi riéndose de sí misma. Y agrega: "En general, el cocinero de la mesa es el que pide. Pensás: a este le va a gustar esto, al otro aquello, acá no pediría esto, pediría lo otro. Ese cálculo es mental e involuntario". Básicamente, si vas a cenar con Narda, resignate: ella pide.

El restaurante al que siempre vuelve (y no es Narda Comedor)

Si algo distingue a Narda es que tiene sus anclas. Y la principal se llama Sudestada, el restaurante de Palermo (Guatemala 5602) especializado en cocina del Sudeste Asiático. "Es un lugar al que vuelvo siempre. Es como un lugar seguro, un ancla, una isla", define.

Además, confiesa que rota mucho "entre restaurantes chinos y coreanos", aunque Sudestada sigue siendo ese punto fijo al que regresar.

Y hay más. El último restaurante que la sorprendió fue Fico, al que fue hace apenas unos días. "Fuimos un grupo de cocineros y comimos excepcionalmente rico, y disfrutamos mucho la experiencia", reveló.

¿Le cuesta apagar el "modo chef"? "No, no me cuesta apagar el modo chef, sobre todo cuando voy a la casa de alguien", responde. En restaurantes, depende. "Si veo que la experiencia está pensada y diseñada, me entrego y la disfruto. Y si está bien hecha, la disfruto. Si no, capaz entra el modo chef y empiezo a detectar lo que yo haría distinto".

¿Delivery para un chef? Sí, pero con matices. "Delivery, sí. Pero me gustan los lugares en los que me lo trae alguien que trabaja ahí", aclara. Una postura coherente con su mirada sobre el vínculo directo entre restaurante y cliente. De hecho, ya lo dijo en varias oportunidades, está en contra de las app de delivery y no las utiliza en su restaurante.  

En resumen: si querés saber dónde come un chef en su tiempo libre y, más precisamente, dónde come Narda Lepes, anotá estos nombres: Sudestada (Guatemala 5602, Palermo, CABA), Fico (Muñecas 775, Villa Crespo, CABA)  y algún restaurante coreano que no te va a revelar (ese se lo guarda). Y si la invitás a cenar a tu casa, no te compliques: prepará algo simple, pero rico. El resto, lo va a analizar sola.