Cansancio mental, irritabilidad y ansiedad: el costo de vivir en "piloto automático"
Vivir en piloto automático es una sensación que gana lugar en la vida de muchos argentinos, arrastrados por el ritmo acelerado de la vida cotidiana y las obligaciones laborales o sociales.
Las consecuencias no son menores para este tipo de rutina exigida y agobiante, que puede terminar en estrés, ansiedad o estados de irritabilidad mucho más nocivos para la salud.
"Nos despertamos, y antes de salir de la cama ya estamos respondiendo mensajes. Saltamos de una tarea a otra, resolvemos pendientes, trabajamos, organizamos, producimos, cumplimos, y de repente estamos a mitad de año. Entonces aparece esa sensación extraña, como si todo pasara demasiado rápido; como si hubiésemos estado presentes físicamente, pero ausentes de nuestra propia vida". Así lo explicó Lilian Parsi, psicopedagoga, abogada y Health Coach especializada en bienestar integral, hábitos y conciencia emocional, lo que viven hoy muchas personas.
Esa sensación de que todo pasa más rápido de lo pensado se repite a diario, y desde los jóvenes hasta los adultos, quedan sumergidos en miles de exigencias "sin recompensa emocional".
Vivir acelerado, parte de la vida normal
Uno de los problemas es que, la mayoría de la gente vive en una época donde estar ocupados se convirtió casi en un valor.
"Tener la agenda llena muchas veces da sensación de importancia, productividad o incluso seguridad. Pero pocas veces nos detenemos a preguntarnos algo más profundo: ¿Estamos eligiendo cómo queremos vivir o simplemente estamos reaccionando a todo lo que aparece? El piloto automático no siempre se siente como caos, a veces se parece a una vida "normal", define Parsi.
"Cumplir horarios; resolver problemas; hacer lo que hay que hacer. Pero lentamente empezamos a perder registro. Comemos sin prestar atención, escuchamos sin escuchar realmente; compartimos tiempo mientras pensamos en otra cosa; descansamos mirando una pantalla; terminamos el día agotados sin saber exactamente por qué".
Sobrepensar
En medio de tanta actividad, aparece otro fenómeno silencioso: el sobrepensar. La mente sigue funcionando incluso cuando el cuerpo ya no puede más, pensando lo que viene mañana, lo que no se llegó a hacer, lo que podría pasar, lo que se debería haber dicho.
En general, se vive ocupando el presente con preocupaciones futuras o revisiones del pasado. Paradójicamente, nunca hubo tantas herramientas para ahorrar tiempo y, sin embargo, cada vez más, se siente que el tiempo no alcanza.
El costo de vivir así no siempre se ve de inmediato o de un día para otro, sino que lentamente se manifiesta el cansancio mental, la irritabilidad, ansiedad, desconexión, dificultad para disfrutar, necesidad constante de estímulos y esa sensación persistente de estar corriendo, incluso cuando no se sabe hacia dónde.
"Muchas veces creemos que necesitamos vacaciones, un cambio de trabajo o una pausa extrema. Y a veces no es eso lo que falta. Lo que falta es presencia, registrar cómo estamos, poder elegir y no solamente reaccionar", completó la health Coach. "En más, hasta sería importante dejar espacios vacíos y aburrirse. O comer sentados y escuchar a otro sin mirar el teléfono, cosas simples como eso", agregó.
Los riesgos de la ansiedad
Las consecuencias de esta vida acelerada no son menores. Sostener niveles altos de ansiedad en el tiempo puede impactar directamente en la salud, tal como difundió un estudio de Harvard Health Publishing, donde el estrés crónico y la ansiedad persistente pueden afectar el sistema cardiovascular, el sueño y el sistema inmunológico.
La Mayo Clinic también advierte que la ansiedad prolongada puede derivar en trastornos más severos si no se aborda a tiempo.
Es importante detectarla y parar a tiempo. Para eso, el primer paso es reconocer que el malestar existe, incluso cuando todo "parece funcionar". Se recomienda establecer pausas reales durante el día; priorizar el descanso y el sueño; reducir la sobrecarga de tareas, entre otras.
Cómo salir del piloto automático
Hay muchas otras formas de parar a tiempo. Tener momentos sin productividad es también parte de parar de manera consciente para sacar el piloto automático.
"Vivir conscientemente no significa hacer menos. Significa habitar más lo que hacemos. Tal vez el problema no sea que el año pasa rápido, sino cuánto de nuestra vida estamos viviendo realmente despiertos para verla pasar", agregó la especialista.
Lilian Parsi es Psicopedagoga, abogada y Health Coach especializada en bienestar integral, hábitos y conciencia emocional. Brinda talleres y contenidos sobre alimentación consciente, autoexigencia, presencia y la relación con uno mismo.