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ALERTA

El Gobierno se acopla al lobby de Coca-Cola, Arcor y Danone para volar los octógonos de envases de alimentos

Las maniobras oficiales para modificar la ley sobre advertencias nutricionales generan tensión en organismos de salud y mercados del Mercosur
23/04/2026 - 08:00hs
El Gobierno se acopla al lobby de Coca-Cola, Arcor y Danone para volar los octógonos de envases de alimentos

La ley de etiquetado frontal argentina está bajo asedio. Desde que se reglamentó en marzo de 2022, la normativa 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable cambió las góndolas del país: los octógonos negros empezaron a advertir sobre excesos de azúcares, grasas, sodio y calorías.

Pero, tal como publicó el periodista Patricio Eleisegui en el sitio EconomiaSustentable.com, el arco político y las grandes empresas de alimentos nunca se resignaron. Arcor, Coca Cola, Mondelez, Danone y Nestlé encabezan desde hace años una cruzada para menguar la ley.

Con el gobierno de Javier Milei en la Casa Rosada, esa ofensiva encontró terreno fértil. La gestión de La Libertad Avanza abrió una ventana de oportunidad para las empresas de ultraprocesados y gaseosas que buscan combatir de frente el modelo de protección a la salud de las infancias y consumidores.

En diciembre de 2024, las compañías obtuvieron sus primeras victorias concretas. Y ahora van por más.

El cambio clave que nadie notó

Belén Nuñez, nutricionista y directora institucional de Fundación Sanar, explicó en diálogo con el sitio EconomíaSustentable.com lo que ocurrió: "El 26 de diciembre de 2024, cuando estábamos terminando de brindar por Navidad, se publicaron dos disposiciones de ANMAT".

Las resoluciones 11.362/2024 y 11.378/2024 modificaron aspectos centrales de la implementación de la ley. "Y no fueron cambios técnicos aislados", advirtió Nuñez.

"Corrieron el estándar de protección que había fijado la normativa. Incluso pasando por encima de la propia ley, porque estamos hablando de disposiciones administrativas, que tienen menor jerarquía normativa", explicó la especialista.

El cambio más grave fue en la forma de calcular los sellos. Hasta ese momento, el criterio evaluaba la composición total del producto. Eso estaba en línea con lo que recomienda la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Con las nuevas disposiciones, ANMAT pasó a considerar solamente los nutrientes críticos "agregados" durante el proceso industrial. Los productos con altos niveles de grasas naturales dejaron de tener sellos o pasaron a tener menos, sin cambiar nada de su composición.

"Los productos no cambiaron sus fórmulas. Pero ahora parecen más saludables en las góndolas", subrayó Nuñez.

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El Gobierno se sumó al lobby de las empresas para sacar los octógonos de los alimentos

Qué productos perdieron sellos sin modificar su composición

Tal como publicó EconomiaSustentable.com, la lista de afectados es larga. Distintas líneas de quesos, yogures, postres lácteos, chocolates, embutidos y hamburguesas perdieron varios octógonos negros de un día para el otro.

También se tocaron temas sensibles como el de los edulcorantes. Se habilitaron formas de declararlos que pueden evitar la leyenda precautoria. "Y eso no es menor", alertó Nuñez.

La advertencia estaba pensada justamente para proteger a niños y niñas, donde hay bastante evidencia sobre los efectos que puede tener el consumo de esas sustancias.

A esto se suma algo que antes no se podía: la utilización de mensajes positivos —"claims"— en los envases de productos con presencia de sellos de excesos.

Los "claims" son frases como "rico en fibras" o "con vitamina C". Pueden verse en los sobres de varios de los jugos en polvo más vendidos en la Argentina. Tienden a confundir o directamente engañar a los consumidores, explicó la especialista.

"En paralelo, la segunda disposición modificó todo lo que tiene que ver con publicidad, promoción y patrocinio", agregó Nuñez.

Se flexibilizaron restricciones que antes eran bastante claras, sobre todo para proteger a las infancias. Eso vuelve a habilitar estrategias que la ley había buscado limitar: el uso de personajes, imágenes de niños, donaciones de productos, mascotas de las marcas.

"Lo que terminó pasando es bien concreto: hay menos productos con sellos, menos sellos por producto y más margen para que esos mismos productos se presenten como opciones 'saludables', aunque en realidad no haya cambiado absolutamente nada de su calidad nutricional", subrayó la experta.

Cómo el gobierno busca darle otro golpe a través del Mercosur

Ignacio Porras, licenciado en nutrición y director ejecutivo de Fundación SANAR, coincidió con el diagnóstico. En diálogo con Economía Sustentable afirmó que los cambios de ANMAT "corrieron el sentido de la evaluación global de cada producto".

Al señalarse sólo el nutriente crítico agregado en la receta del comestible, "se pierde la autonomía en lo que la persona consume", dijo Porras.

"La reinterpretación que se hizo del sistema de perfil de nutrientes para sólo pasar a denunciar los agregados rompe con una lógica que apuntaba a exponer las características completas de un alimento", agregó.

Pero el golpe de diciembre no fue el único. El gobierno nacional ahora pone en marcha una estrategia que apunta a buscar, en el ámbito de los acuerdos comerciales regionales, la posibilidad de acotar aún más las limitaciones que el marco establece para las compañías de comestibles y gaseosas.

"El Gobierno busca darle un nuevo golpe a la ley a través del Mercosur", no dudó en afirmar Porras.

En concreto, La Libertad Avanza propone avanzar con una "armonización" de los etiquetados vigentes en algunos de los integrantes del bloque. El argumento: fijar un estándar común flexibilizaría el comercio entre países.

En la práctica, enfatizan ambos expertos, la maniobra busca socavar los aspectos que hacen de la ley de etiquetado frontal argentina una de las normativas más avanzadas a nivel mundial.

Por qué la "armonización" con Brasil debilitaría la protección argentina

"El Gobierno impulsa la 'armonización' a nivel Mercosur para librarse de la ley vigente. Su postura es la de 'prefiero lo que quieran a seguir con lo que tengo'", expresó Porras.

Es un cambio de posición radical. En otros momentos, cuando se planteó algo similar, fue la Argentina el actor que se puso firme. Dijo que no se movería del perfil de nutrientes establecido por la OPS.

Con el nuevo gobierno, nuestro país ahora muestra una postura que va en dirección contraria. Busca desprenderse del perfil de la OPS y también de las leyendas precautorias que protegen a niños y niñas respecto del consumo de ingredientes como la cafeína y los edulcorantes.

El director ejecutivo de Fundación SANAR mencionó a Brasil como el integrante del bloque que, sobre todo por peso comercial, parece encaminado a extender su sistema de etiquetado a todo el Mercosur.

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A partir de la Ley de Etiquetado Frontal, los alimentos presentan los octógonos negros

"Tiene mayor impronta y peso comercial. Además, Brasil no se quiere mover de lo que ya tiene vigente en términos de normativa", precisó Porras.

El inconveniente está en que cuando uno compara el etiquetado frontal de Brasil, Uruguay y la Argentina, encuentra que la ley más fuerte y completa es la nuestra.

"Por ejemplo, en el etiquetado argentino se incluye la cafeína y los edulcorantes, algo que Brasil y Uruguay no contemplan. También grasas totales, ausentes en el marco de Brasil", detalló.

"Estamos hablando de un retroceso. En términos gráficos, Brasil utiliza un sistema de lupas que es menos efectivo respecto de los octógonos negros que se aplican en Argentina", agregó Porras.

Un dato revelador: en Brasil, la lupa por azúcar aparece recién cuando el producto alcanza el doble de lo establecido en Argentina.

"Resulta paradójico que, mientras que el Gobierno critica a Brasil por todos lados, en el Mercosur busca 'armonizar' la ley local con la de ese país a como dé lugar", enfatizó el experto.

En cuanto a la posición del resto de los integrantes del bloque, Porras comentó que La Libertad Avanza presiona a Uruguay para que el país vecino se pronuncie respecto de la posibilidad de fijar un criterio de etiquetado común.

"Si hoy no estamos hablando de una 'armonización' aprobada es porque Uruguay se mantiene sin emitir un posicionamiento", dijo.

Qué pasaría en las góndolas argentinas si se aprueba el cambio

Los cambios que ocurrirían en las góndolas y heladeras de los comercios argentinos si se avanza con un sistema similar al que posee Brasil serían drásticos.

"De ocurrir, los cambios para Argentina implicarían pasar del sistema de perfil de nutrientes de la OPS a la base de cálculo por cada 100 gramos o mililitros, como la versión chilena del etiquetado", explicó Porras.

También se perdería la leyenda precautoria de edulcorantes y cafeína. "Así, la Coca Zero podría volver a entrar en las escuelas y generar publicidad dirigida a niñas y niños", advirtió.

Se perderían además los sellos de grasas totales y exceso de calorías. "Se debilitaría el etiquetado frontal argentino, lo cual es lo mismo que debilitar a todas las políticas de salud involucradas con la alimentación", concluyó el especialista.

Por su parte, Nuñez señaló que "lo que se ve, tanto en las actas como en las últimas reuniones técnicas, es que el eje no está puesto en la salud pública".

Destacó que el foco de lo que se discute a nivel Mercosur está puesto en "la idea de 'facilitar el comercio', de evitar costos para las empresas, de no tener que cambiar los envases varias veces. O sea, una lógica meramente comercial".

"De hecho, en la última reunión de la Comisión de Alimentos, varios países —incluida la Argentina— insistieron en avanzar rápido por ese motivo: simplificar requisitos y reducir costos para el sector productivo", precisó la especialista.

"En ese marco, lo que también empieza a quedar claro es que Argentina no está defendiendo activamente el estándar que ya tiene, sino que llega a la mesa con bastante disposición a flexibilizarlo para alcanzar un consenso regional", agregó Nuñez.

Cómo impactó la ley en los hábitos de compra de los argentinos

Desde su reglamentación en 2022, la ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable generó cambios significativos en los hábitos de compra en la Argentina.

De acuerdo a estudios y monitores recientes del sector de la nutrición, 1 de cada 3 familias cambió su patrón de consumo a partir de la entrada en vigencia del etiquetado frontal.

"A partir de la implementación, la mayoría de las personas dicen haber cambiado su intención de compra en categorías como bebidas, yogures o galletitas", aseguró Nuñez.

"Y cuando se mira más fino, aparece que no solo importa si un producto tiene sellos, sino cuántos tiene. De hecho, el sello de 'exceso en azúcares' es el que más pesa al momento de decidir", agregó la especialista.

"También se ve algo muy concreto en el comportamiento: la gente empieza a ajustar. No necesariamente deja de comprar esos productos, pero reduce la frecuencia, la cantidad o busca alternativas con menos sellos. Es decir, los sellos empiezan a ordenar la decisión", explicó.

Por el lado de la industria, algunas líneas de productos modificaron sus fórmulas con el fin de reducir el número de sellos en sus etiquetas. Compañías lácteas sacaron al mercado versiones de quesos untables, yogures y postres con número de octógonos acotado o directamente inexistente.

Lo mismo viene sucediendo en el nicho de las galletitas. En el ámbito de la salud se señala que alrededor del 90% de los consumidores reconocen la importancia de los octógonos y entienden que el etiquetado frontal aporta información determinante para una compra consciente.

Segmentos etarios como la tercera edad, por lo general afectados por patologías de naturaleza crónica, señalan que el rotulado amplía las posibilidades incluso en términos de prevención secundaria de enfermedades y dolencias relacionadas con la alimentación.

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