Investigación clínica en ascenso: el sector crece en Argentina y expande el uso de inteligencia artificial
Cada 20 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Investigación Clínica, una actividad vinculada históricamente al desarrollo de medicamentos, vacunas y nuevas terapias. En Argentina, además de su impacto sanitario, el sector consolidó en los últimos años un peso creciente dentro de la economía del conocimiento, con inversiones internacionales, exportación de servicios, generación de empleo especializado y participación en redes globales de innovación biomédica.
Según datos recientes de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), durante 2025 se aprobaron 290 nuevos estudios clínicos en el país, un 8% más respecto del año anterior. Actualmente hay más de 1.000 investigaciones en curso y participan más de 50.000 personas en distintas etapas de evaluación de tratamientos y vacunas.
La actividad también tiene impacto económico directo. De acuerdo con cifras difundidas por la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe), la investigación clínica genera ingresos superiores a los u$s700 millones anuales y más de 4.000 nuevos contratos por año en centros especializados.
El peso creciente de la investigación clínica en la economía del conocimiento
El crecimiento del sector se inserta dentro del desarrollo de las industrias basadas en conocimiento. El ecosistema involucra hospitales, universidades, centros de investigación, compañías farmacéuticas, empresas tecnológicas, sistemas de análisis de datos y equipos interdisciplinarios vinculados a salud, informática, estadística y biotecnología.
Carolina Martinenghi, directora de Comunicaciones de CAEMe, señaló que la investigación clínica "se posiciona como una de las actividades más dinámicas dentro de la economía del conocimiento, con capacidad para atraer inversiones internacionales y aportar divisas exportando servicios de alto valor agregado".
Datos de la Encuesta sobre I+D del Sector Empresario Argentino indican que las compañías vinculadas a investigación clínica concentran el 48% de toda la inversión privada en investigación y desarrollo realizada en el país. De esta manera, la industria farmacéutica innovadora aparece entre los principales actores privados en materia de desarrollo científico y tecnológico.
El avance ocurre además en un contexto de expansión global. El mercado mundial de investigación clínica superó los u$s92.700 millones en 2025 y mantiene una tendencia de crecimiento impulsada por inteligencia artificial, digitalización de procesos y nuevas herramientas biotecnológicas.
En paralelo, las exportaciones argentinas de servicios basados en conocimiento superaron los u$s17.000 millones en 2024. Dentro de ese esquema, la investigación clínica comparte características con sectores como software, consultoría tecnológica y servicios informáticos: exporta capacidades profesionales, requiere talento especializado y conecta infraestructura local con plataformas internacionales.
Más de 1.000 estudios clínicos en marcha
La investigación clínica evalúa la eficacia y seguridad de potenciales medicamentos, vacunas y tratamientos. En Argentina, las áreas terapéuticas con mayor cantidad de estudios son oncología, aparato respiratorio, inmunología, metabolismo, enfermedades cardiovasculares y sistema nervioso central.
Actualmente, la distribución de los estudios por especialidad se divide de la siguiente manera:
- Oncología: 25%
- Aparato respiratorio: 12%
- Inmunología y enfermedades autoinmunes: 11%
- Metabolismo: 11%
- Sistema nervioso central: 10%
- Cardiovascular: 8%
- Digestivo: 6%
- Infectología: 5%
Desde CAEMe también plantearon desafíos vinculados a la expansión territorial de la actividad. Según Martinenghi, la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires concentran cerca del 70% de la participación en investigación clínica, por lo que uno de los objetivos es ampliar la presencia federal e incrementar la cantidad de estudios realizados en hospitales públicos.
La posibilidad de extender el ecosistema hacia otras provincias podría generar nuevos polos regionales vinculados a salud, tecnología y economía del conocimiento, con integración de centros públicos y privados a redes internacionales de investigación.
Inteligencia artificial y digitalización de estudios
Uno de los principales cambios del sector está relacionado con la incorporación de inteligencia artificial y herramientas digitales en distintas etapas de los estudios clínicos.
Según especialistas del sector, estas tecnologías permiten reducir tiempos operativos, automatizar procesos y optimizar el análisis de datos. Algunas estimaciones indican que la inteligencia artificial puede reducir entre 30% y 50% la duración de determinadas fases de investigación.
Carolina Sian, directora de Asuntos Regulatorios de CAEMe, sostuvo que la tecnología "permite optimizar procesos que antes eran largos y complejos, mejorando la calidad de la evidencia y la experiencia de los participantes".
Entre las principales transformaciones aparecen los llamados ensayos clínicos descentralizados. Este modelo traslada parte de las actividades fuera de hospitales y centros tradicionales mediante monitoreo remoto, dispositivos digitales y seguimiento virtual de pacientes.
La utilización de herramientas portátiles para recopilar datos de salud permite disminuir traslados, ampliar la participación de personas que viven lejos de grandes centros urbanos y facilitar el acceso de pacientes con dificultades de movilidad.
La ANMAT también comenzó a incorporar regulaciones específicas para este tipo de metodologías, contemplando evaluaciones de riesgo-beneficio y medidas de protección para participantes de estudios.
El avance de los "gemelos digitales"
Otra de las tendencias en crecimiento es el uso de "gemelos digitales", modelos computacionales que integran datos clínicos, biológicos y poblacionales para simular respuestas de pacientes ante determinados tratamientos o dosis.
Estas herramientas permiten proyectar escenarios, anticipar comportamientos terapéuticos y optimizar etapas previas al desarrollo de medicamentos.
A esto se suma la utilización de evidencia del mundo real, basada en información proveniente de historias clínicas electrónicas, registros poblacionales y sistemas sanitarios. El objetivo es complementar los resultados de ensayos clínicos tradicionales con datos obtenidos en condiciones cotidianas de uso.
Agencias regulatorias internacionales, entre ellas la Food and Drug Administration, ya contemplan este tipo de evidencia para procesos de aprobación y seguimiento de productos médicos.
El caso de Sanofi y la reducción de tiempos de investigación
La compañía Sanofi difundió datos sobre la implementación de inteligencia artificial en sus procesos de investigación clínica. Según informó la empresa, el uso de estas herramientas permitió reducir a la mitad el tiempo de diseño de estudios, acortar el reclutamiento de pacientes y acelerar etapas de análisis de resultados.
Emma Venezian, directora de la Unidad de Estudios Clínicos de Sanofi Cono Sur, explicó que la inteligencia artificial "permite tomar decisiones basadas en datos desde etapas tempranas y diseñar estudios más eficientes".
De acuerdo con cifras de la compañía, Argentina participa actualmente en estudios vinculados al 90% del pipeline de nuevas moléculas de Sanofi, con investigaciones en fases 1, 2 y 3. Entre 2022 y 2025, la empresa informó inversiones por u$s96 millones en investigación clínica en el país.
Las áreas con mayor cantidad de proyectos incluyen inmunología, enfermedades respiratorias, dermatología, oncología, vacunas, metabolismo y patologías poco frecuentes.
Un sector estratégico para el desarrollo científico
El crecimiento de la investigación clínica se da en un escenario donde Argentina busca ampliar su integración a sectores exportadores de alto contenido tecnológico y profesional.
Organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos sostienen que el fortalecimiento de servicios basados en conocimiento puede contribuir al crecimiento económico y a mejoras de productividad.
Dentro de ese esquema, la investigación clínica aparece como una actividad que combina desarrollo sanitario, innovación tecnológica y exportación de servicios especializados. Además del impacto económico, el sector permite acceso temprano a terapias en investigación, integración de profesionales argentinos en redes internacionales y fortalecimiento de capacidades científicas locales.
En el marco del Día Mundial de la Investigación Clínica, el crecimiento sostenido de estudios aprobados, la incorporación de inteligencia artificial y la expansión de modelos digitales muestran un escenario de transformación para una actividad que combina salud, tecnología y economía del conocimiento.