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ALERTA

Tomar Gatorade o Powerade en el gimnasio puede ser un gasto innecesario y afectar tu salud

Lo que parece una simple ayuda para tu recuperación física puede no aportar beneficios reales y sí ocultar riesgos para tu salud y tu bolsillo
21/05/2026 - 14:30hs
Tomar Gatorade o Powerade en el gimnasio puede ser un gasto innecesario y afectar tu salud

Las bebidas deportivas construyeron su imperio sobre dos pilares indestructibles. El primero: un halo de salud sostenido por promesas difusas de proteínas, vitaminas y electrolitos. El segundo: imágenes aspiracionales de atletas de elite, cuerpos perfectos y juventud eterna.

Según publicó la periodista Natalia Kiako en el sitio EconomíaSustentable.com, Gatorade, de Pepsico, y Powerade, de Coca Cola, dominan ese mercado. Tras años de batalla comercial, ambas marcas siguen compitiendo con la misma fórmula: packaging de colores vibrantes, diseño moderno y sponsoreo de figuras exitosas.

El diseño y el naming apuntan a personas activas que buscan una bebida funcional. Pero lo que contienen esas botellas no necesariamente responde a la promesa que venden en sus etiquetas y comerciales.

La amplia mayoría de los consumidores de Gatorade no tiene un nivel de exigencia en el entrenamiento que justifique su consumo. Mientras tanto, el mercado sigue en expansión.

El mercado global de bebidas deportivas fue valorado en casi u$s29.000 M en 2024. Se proyecta que alcance los u$s49.000 M para 2033, creciendo a una tasa del 6% anual.

En Argentina, las ventas de bebidas isotónicas crecen entre un 10% y 12% al año. Hoy alcanzan alrededor de 220 M de litros anuales.

Gatorade se lleva cerca del 70% de las ventas locales. Powerade, el 30% restante, segun indicó EconomiaSustentable.com.

Cómo nació Gatorade y se convirtió en un fenómeno masivo

En la década del '20, en Estados Unidos, se elaboraba un primer antecedente llamado Glucozade. Luego simplificado como Lucozade, era un producto de medicina deportiva de uso muy limitado.

Inspirado en él, recién en los años '60 nace una versión hecha para optimizar el rendimiento de un equipo de fútbol americano: los "Gators". La fórmula contenía agua, sodio, azúcar, potasio, fosfato y jugo de limón.

Cuando los Gators ganaron un campeonato local en 1967, el rumor en torno a la bebida llegó a los Kansas City Chiefs. Se convirtieron en el primer equipo "de primera" en probarla como suplemento.

En seguida, ganaron el campeonato de 1969. Que dos hechos sean consecutivos no implica necesariamente una relación de causa y efecto. Pero el rumor cobró fuerza.

Gatorade empezó a crecer de forma exponencial. Primero entre deportistas profesionales, después entre amateurs. Finalmente, entre personas de a pie que depositaron en ella la expectativa de más energía o capacidad física.

La estrategia de marketing que le dio éxito desde el comienzo fue asociarse a deportistas de elite. Volverse sponsor de campeones en múltiples disciplinas. Michael Jordan, en 1991, fue una de las figuras icónicas que ayudó a consolidar esa imagen aspiracional, segun indicó EconomiaSustentable.com.

Gatorade mantuvo siempre esa fórmula. Para los 2000, PepsiCo había comprado Gatorade. Desde los '80 pertenecía a Quaker Oats Co.

Coca Cola también quiso una tajada del negocio, cada vez más pujante. Lanzó su Powerade para competir cabeza a cabeza.

Qué contienen realmente estas bebidas y por qué se llaman isotónicas

La composición y la utilidad de estas bebidas no ha cambiado demasiado. Más allá de los colorantes y variaciones de suplementos vitamínicos, sin evidencia de ningún beneficio extra realmente significativo, lo que contienen en abundancia es sodio y azúcar.

Los números concretos: 180 a 200 mg de sodio por unidad y 20 a 32 g de azúcar por botella de 400cc, según la variante.

Se llaman bebidas isotónicas porque contienen una concentración de azúcares y electrolitos similar a la de nuestro plasma sanguíneo. Esto significa que tienen la misma presión osmótica que los fluidos internos del cuerpo y así pueden ser absorbidos y asimilados a máxima velocidad.

El cuerpo no hace esfuerzo para digerirlas. Pasan del estómago al torrente sanguíneo tan rápido como el agua sola, segun indicó EconomiaSustentable.com.

Para quiénes sirven realmente estas bebidas y quiénes las toman sin necesitarlas

Como suele suceder con los escenarios engañosos, hay una base de verdad. Principios científicos comprobados sustentan las bebidas isotónicas.

Lo que sucede es que están diseñadas para optimizar el rendimiento atlético de deportistas que ejecutan ejercicio intenso con sudoración extrema. Durante sesiones largas, de más de 60 minutos.

Al entrenar intensivamente, el cuerpo quema energía de forma drástica. Se pierden agua y electrolitos, sobre todo sodio, mediante la transpiración.

En este marco de ejercicio intenso y prolongado, se vuelve útil recurrir a fuentes como las bebidas isotónicas para recuperarlos de forma eficaz. Y sobre todo, veloz.

El objetivo para esos deportistas es reponerse de inmediato. Continuar adelante y rendir lo más posible.

El Dr. Eugenio "Toto" Viviani Rossi es médico especialista en Nutrición. Dirige el Posgrado de Nutrición Vegetariana y Vegana en la UNLP y el Posgrado en Suplementación Deportiva.

Explica: "Cuando uno hace actividad física intensa superando los 60 minutos, la hidratación y el refuerzo deberían ser no solo con agua, sino también con sales y azúcar. Puede variar un poco, según la intensidad del entrenamiento y factores como la temperatura ambiente."

"Pero no necesitás un Gatorade o un Powerade", aclara Viviani Rossi. "Podés perfectamente elaborar una versión casera con 30 g de azúcar cada medio litro de agua y 1 g de sal. Eso sería más que suficiente."

El marketing instala con astucia el concepto de "hidratación deportiva" para cualquier nivel de actividad a partir de esta información. Pero extraída del contexto puntual de un esfuerzo físico intensivo, la hidratación con suplementos pierde sentido.

El consumo de Gatorade también. El aporte de vitaminas que promete tampoco es útil: el cuerpo las excreta en su mayor parte. Como no puede absorberlas, las descarta a través de la orina.

De todas formas, con una dieta saludable, esas vitaminas hidrosolubles carecen de sentido. Suelen estar bien cubiertas, segun indicó EconomiaSustentable.com.

"Para un entrenamiento normal, incluso en la rutina de un deportista de baja a media intensidad, el agua alcanza perfectamente", remarca Viviani Rossi. "Y, de hecho, sería preferible."

"Lo que habitualmente es incluso perjudicial, sal y azúcar, en un contexto de alto desempeño es necesario y beneficioso. También se puede pensar al revés: si querés darle un plato de arroz yamaní a alguien en medio de una maratón no va a ser buena idea. Pero sí para alguien que vuelve a su casa tras hacer actividad física normal tres veces por semana."

El sodio y el azúcar son innecesarios si el cuerpo no los reclama en plena maratón. El consumidor promedio, sobre todo el que lleva un estilo de vida saludable y ejercita, lo entiende y sabe que debe moderarlo el resto del día, en un restaurante y en su casa.

En el gimnasio, sin embargo, es más fácil confundirse. Y beber más calorías, sal y azúcar de lo que sería conveniente.

Muchas de las personas que consumen Gatorade en el contexto de un entrenamiento amateur, de una hora o menos, aspiran a controlar su gasto energético gracias a ese esfuerzo deportivo. No se dan cuenta de que aumentan su consumo de calorías vacías a cada sorbo.

Consumen una bebida azucarada como las demás, sin ganar nada que no les daría ya un buen trago de agua.

Por qué Gatorade no sirve para tratar la deshidratación en chicos enfermos

Para insertar y justificar su producto, Pepsico creó su propio Instituto de Ciencia del Deporte de Gatorade, el GSSI.

Deborah Cohen, editora de investigaciones del British Medical Journal, señaló que uno de los mayores logros del GSSI fue "socavar la idea de que el cuerpo tiene un mecanismo homeostático perfectamente funcional para detectar y responder a la deshidratación: la sed".

La señal natural y directa del cuerpo es reemplazada por la suposición fabricada a base de imágenes publicitarias. Gatorade debe hacer bien, por ejemplo, para garantizar la hidratación de los niños.

Especialmente, para acompañar algún proceso infeccioso con riesgo de deshidratación, como una gastroenteritis. Aunque muchas familias acudan a ellas cuando los chicos se enferman, y hasta aparezcan sugeridas en algunas guardias, la realidad es otra.

La médica pediatra Sabrina Critzmann (MN 148279) es autora de los libros Hoy no es siempre y Comer y criar, de Planeta. Aclara el malentendido.

"Las bebidas deportivas no se recomiendan para tratar la deshidratación por padecimientos estomacales. Los colorantes y otros aditivos pueden aumentar la inflamación, entorpeciendo la recuperación de la microbiota."

"El exceso de azúcar puede empeorar la diarrea, por efecto osmótico. El tratamiento indicado para ese cuadro, de ser necesario, son las sales de rehidratación oral. Contienen una proporción menor de azúcar. Solo la cantidad justa y necesaria para que el cuerpo absorba el agua, el sodio y otros electrolitos."

La recomendación de los expertos es clara: para un estilo de vida activo y de deporte normal, beber agua. Ante la duda, consultar al médico. O de ser necesario, al deportólogo.

Y en la góndola de productos "saludables", aprender a leer la lista de ingredientes. Si entre los primeros hay algún tipo de azúcar, glucosa, maltodextrina o jarabe, probablemente no convenga demasiado su consumo.

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