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ALERTA

El día de la semana con el aire más contaminado y qué hará la Ciudad para revertirlo

Investigaciones recientes exponen cómo la intensa circulación de automóviles en el AMBA incrementa el riesgo de inhalar sustancias dañinas cada viernes
28/05/2026 - 14:30hs
El día de la semana con el aire más contaminado y qué hará la Ciudad para revertirlo

Todos los viernes a la tarde, las arterias de Buenos Aires se transforman en un estacionamiento gigante. El tránsito colapsa. Los conductores se resignan. Detrás del fastidio cotidiano, hay una problemática invisible pero medible: la contaminación del aire alcanza su peor momento de la semana.

Según indicó el periodista Andrés Sanguinetti en el sitio EconomiaSustentable.com, el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) concentra casi la mitad de la flota vehicular de Argentina. Su impacto en la calidad del aire ya enciende alarmas científicas. Un estudio reciente de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) cruzó por primera vez los datos de radares viales con las mediciones de la Red de Monitoreo de Calidad del Aire, y los resultados son claros: la intensidad del tránsito determina de forma lineal qué tan contaminado está el aire que respiran los porteños.

En las calles de la Ciudad circula un parque fijo de más de un millón de automóviles. A eso se suma otro millón que ingresa y egresa diariamente desde los municipios del conurbano bonaerense.

Los radares ubicados en autopistas clave como la Lugones, Dellepiane y 9 de Julio Sur registran cada movimiento. Las estaciones de monitoreo en Parque Centenario, La Boca y Avenida Córdoba miden lo que ese tráfico deja en el aire.

Qué descubrió el estudio sobre los días más contaminados de Buenos Aires

El informe de la FAUBA determinó patrones muy claros. El tránsito moldea la pureza del aire con precisión casi matemática, según indicó EconomiaSustentable.com.

Los viernes registran la peor calidad de aire de toda la semana. En ese día se superpone el flujo laboral con las salidas recreativas y el inicio del éxodo de fin de semana. Es el pico de máxima tensión vehicular y ambiental.

Los domingos, en cambio, se consolidan como las jornadas más limpias. Los niveles de polución atmosférica caen a su mínimo semanal.

Pero el estudio detectó algo más preocupante: un desfasaje temporal crítico. Los contaminantes gaseosos como el monóxido de carbono (CO) y el dióxido de nitrógeno (NO₂) alcanzan sus picos máximos entre dos y tres horas después de que se disuelve la hora pico vehicular. En el caso del material particulado (PM₁₀), el retraso es de hasta cinco horas, porque las micropartículas permanecen en suspensión y se acumulan en la atmósfera baja.

Es decir: cuando el tránsito colapsa, el aire no se contamina de inmediato. La polución llega más tarde, persiste más tiempo y afecta a quienes ya ni siquiera están en la calle.

Por qué la flota vehicular de Buenos Aires contamina cada vez más

La ecuación ambiental de la Ciudad se vuelve aún más compleja cuando se analiza la composición del parque circulante. Según el último informe de la Asociación de Fábricas de Componentes (AFAC), la edad promedio de la flota en el AMBA es de 14,8 años.

Este envejecimiento agrava las emisiones. Los vehículos con más de una década de antigüedad carecen de sistemas de filtrado modernos. Consumen más combustible por kilómetro recorrido y expulsan más contaminantes.

La penetración de tecnologías limpias sigue siendo marginal. Si bien la venta de vehículos híbridos y eléctricos experimentó un crecimiento interanual superior al 60% hacia el cierre del último ciclo, la flota electrificada total representa apenas el 0,50% del parque circulante.

Los analistas urbanos coinciden en que la solución no pasa únicamente por desalentar el uso del auto particular. El foco debe estar en reconvertir el transporte comercial pesado y mediano, responsable de la mayor densidad de emisiones de material particulado por kilómetro, según indicó EconomiaSustentable.com.

Qué medidas proponen los expertos para reducir la contaminación vehicular

El despliegue de Zonas Urbanas de Atmósfera Protegida (ZUAP) asoma como uno de los ejes centrales. También la implementación de camiones de bajas emisiones para el abastecimiento urbano.

La reconversión de las flotas de logística de última milla hacia utilitarios eléctricos y bicicletas de carga es otra prioridad. Son medidas alineadas con las metas globales de descarbonización.

A partir de este escenario, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires viene implementando diferentes programas orientados a cumplir con esos objetivos. Uno de los más ambiciosos acaba de lanzarse.

La licitación millonaria para crear un gemelo digital del tránsito porteño

El gobierno porteño publicó en el Boletín Oficial la Resolución N.º 105/APRA/26 de la Agencia de Protección Ambiental (APRA). Es una licitación pública con un presupuesto de $170 millones.

El objetivo: contratar un servicio técnico especializado para realizar un exhaustivo relevamiento de tránsito. La meta es confeccionar la base de datos necesaria para elaborar un nuevo Modelo de Asignación de Tránsito (MAT), según indicó EconomiaSustentable.com.

El nuevo modelo matemático funcionará como un "gemelo digital" de la red vial porteña. Simulará escenarios futuros para evaluar el impacto de obras de infraestructura, cambios de sentido de calles o carriles exclusivos antes de su implementación real.

Fuentes oficiales cercanas al jefe de Gobierno, Jorge Macri, explicaron a economíasustentable.com que la convocatoria responde a la necesidad de actualizar las matrices de origen y destino de los flujos vehiculares en las principales arterias y puntos críticos de la Ciudad.

Dicho modelo tendrá como finalidad la obtención del flujo vehicular promedio diurno y nocturno. También la composición del tránsito, incluyendo el porcentaje de vehículos pesados y colectivos, así como las velocidades medias y máximas de circulación.

Todo esto se medirá para la totalidad de las cuadras que integran la red vial de la Ciudad.

Cómo impacta este modelo digital en la reducción de emisiones

Desde la perspectiva de los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), contar con una base de datos de alta precisión resulta clave para optimizar los flujos de tránsito.

Este mecanismo impacta directamente en una reducción de emisiones. Menores tiempos de espera y detenciones (el clásico stop-and-go) equivalen a una baja sustancial en el consumo de combustibles. También en la emisión de gases de efecto invernadero (GEI).

Mejora la logística urbana. Permite coordinar de manera más sustentable la distribución de última milla y los corredores de carga pesada.

Además, el mapeo pormenorizado de los volúmenes de circulación es la base técnica indispensable para planificar futuras redes de carga para vehículos eléctricos e híbridos. También para priorizar los corredores del transporte público bajo en emisiones, según indicó EconomiaSustentable.com.

Qué tareas realizará la empresa que gane la licitación

El pliego tecnológico contempla la utilización de metodologías combinadas para la captura de datos en campo. Entre las tareas requeridas a la empresa adjudicataria se destacan:

  • Conteos volumétricos y clasificación vehicular mediante mediciones automáticas y manuales
  • Discriminación entre autos particulares, vehículos comerciales ligeros, camiones y colectivos
  • Medición de tiempos de viaje y demoras a través de un monitoreo de velocidades comerciales en horas pico y valles
  • Estructuración de datos bajo estrictas normas de consistencia interna para integración al software de modelación geomática

"Se trata de herramientas fundamentales para entender el comportamiento de los usuarios y las variables socioeconómicas que motivan la elección del modo de transporte", aseguran funcionarios del gobierno porteño.

Explican también que los datos consolidados se estructurarán bajo estrictas normas de consistencia interna para ser integrados al software de modelación geomática y de transporte de la Ciudad.

Con este proyecto, Buenos Aires busca alinearse con las tendencias globales de Smart Cities o ciudades inteligentes. Los datos empíricos desplazan a las estimaciones lineales. El resultado: un desarrollo urbano más resiliente, habitable y, fundamentalmente, sustentable.