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ALERTA

Miles de microplásticos ocultos en comida de bebés de Nestlé y Danone generan alarma en las familias

Un análisis revela niveles preocupantes de contaminación plástica en productos alimenticios procesados dirigidos a los más pequeños del hogar
17/06/2026 - 14:30hs
Miles de microplásticos ocultos en comida de bebés de Nestlé y Danone generan alarma en las familias

Microplásticos en alimentos infantiles de Nestlé y Danone acaban de quedar en evidencia. Greenpeace International detectó miles de partículas plásticas y decenas de sustancias químicas en pouches de comida para bebés de ambas marcas. Ninguno de estos compuestos figura en las etiquetas de los productos.

El informe se publicó el mes pasado. Se titula "Tiny Plastics, Big Problem: The Hidden Risks of Plastic Pouches for Baby Food".

Los resultados del análisis realizado por el laboratorio independiente SINTEF Ocean, de Noruega, son contundentes. Se detectaron más de 5.000 partículas de plástico en cada pouch de Gerber (Nestlé) y más de 11.000 en los de Happy Baby Organics (Danone), lo que equivale a 270 y 495 microplásticos por cucharadita respectivamente, indica la divulgadora científica Marina Alejandra González Besteiro en una nota publicada en el sitio EconomiaSustentable.com.

Además, se identificaron 83 sustancias químicas asociadas al plástico en todas las muestras analizadas.

Entre ellas destaca el 2,4-di-tert-butilfenol (2,4-DTBP), un potencial disruptor endocrino hallado en los purés de Gerber.

Qué marcas y productos están bajo la lupa

Nestlé y Danone no son fabricantes menores. Concentran juntas el 40% del mercado global de alimentos para bebés.

El análisis de Greenpeace se enfocó en dos productos específicos: un puré de la línea Gerber (propiedad de Nestlé) y otro de Happy Baby Organics (marca de Danone).

Ambos se comercializan en pouches, esas bolsitas plásticas con tapa a rosca que dominan hoy las góndolas de comida infantil. Estos envases son el packaging que más crece en el sector, con una tasa anual proyectada del 8,18% hasta 2031.

La industria los promociona como convenientes y seguros. Las etiquetas suelen incluir leyendas como "sin BPA", "sin pesticidas" u "orgánico". Pero el estudio de Greenpeace sugiere que esa imagen de inocuidad no es del todo exacta cuando se trata de envases plásticos, remarca la nota del sitio EconomiaSustentable.com.

De dónde vienen los microplásticos detectados

El informe no puede probar de manera definitiva que los microplásticos provengan del packaging. Pero hay una coincidencia reveladora.

Los compuestos hallados en el alimento coinciden con los presentes en el envase. La capa interna de los pouches, en contacto directo con el contenido, es de polietileno.

Esto sugiere que el envase es una fuente probable de contaminación. Y ninguna de estas sustancias está declarada en las etiquetas de los productos.

En muchos países, los frascos de vidrio prácticamente desaparecieron de las góndolas. Fueron reemplazados por pouches pensados para que el bebé succione directamente.

La conveniencia del formato tiene un costo que recién ahora empieza a medirse, añade el sitio EconomiaSustentable.com.

Por qué los bebés son más vulnerables a los contaminantes plásticos

Los bebés no son adultos pequeños. Sus sistemas nervioso, inmunológico y endocrino están en pleno desarrollo.

Eso los hace especialmente vulnerables a contaminantes como los microplásticos y los químicos del plástico, ya que la exposición temprana puede afectar procesos biológicos críticos que se están formando en esa etapa de la vida.

La evidencia sobre relaciones causales directas aún es escasa. Pero cada vez hay más datos sobre cómo la exposición temprana a estos contaminantes afecta la salud.

Por ello, la Asociación Americana de Pediatría recomienda optar por el vidrio para las comidas de bebés.

Francia dio un paso más concreto. En 2025 aprobó una ley que prohíbe el uso de envases plásticos en comedores escolares y guarderías.

Qué dicen Nestlé y Danone ante las denuncias

Greenpeace International es explícita en su postura. Nestlé y Danone, al igual que el resto de las empresas que comercializan alimentos infantiles en envases plásticos flexibles, no han demostrado que sus productos sean seguros.

La ausencia de regulación específica no equivale a ausencia de riesgo. De hecho, la regulación sobre microplásticos en envases de alimentos infantiles sigue siendo prácticamente inexistente a nivel global.

Mientras esa demostración de seguridad no exista, la carga de la prueba no debería recaer sobre los bebés que consumen estos productos, sino sobre las empresas que los fabrican y comercializan.

Ambas compañías dominan un mercado en expansión. Los pouches siguieron ganando terreno en góndolas de todo el mundo.

Pero el informe de Greenpeace pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿quién garantiza que lo que los bebés succionan de esas bolsitas plásticas sea realmente seguro?

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