Qué hacer antes y durante un terremoto: el protocolo que puede salvar vidas ante un temblor
Qué hacer en un terremoto se convirtió en una pregunta urgente tras la tragedia de Venezuela. Los sismos de 7,2 y 7,5 grados que sacudieron el país dejaron 920 personas muertas y 3.360 heridas. Las operaciones de búsqueda continúan mientras el Gobierno evalúa los daños materiales.
La catástrofe puso en evidencia una realidad: la mayoría de la gente no sabe cómo reaccionar ante un temblor. Los terremotos no pueden evitarse ni predecirse con exactitud, pero sí se puede reducir el riesgo de lesiones mediante preparación previa, calma y actuaciones correctas durante los primeros segundos.
En ese marco, por ejemplo, la Sociedad Española de Medicina de Emergencias (SEMES) emitió un protocolo detallado. El objetivo: que cada persona sepa exactamente qué hacer antes, durante y después de un sismo.
Antes del terremoto: cómo preparar tu casa para reducir riesgos
La preparación previa es la clave. El Grupo de Trabajo de Incidentes de Múltiples Víctimas y Desastres de la SEMES insiste: hay que asegurar la vivienda antes de que tiemble.
Muebles y objetos pesados deben estar fijos. Estanterías, armarios, lámparas, televisores, cuadros y espejos pueden convertirse en proyectiles mortales. Evitar colocar objetos pesados en zonas altas es una regla básica que se olvida con frecuencia.
También hay que identificar zonas seguras en cada habitación. Los lugares más protegidos son: bajo una mesa resistente, junto a una pared interior, lejos de ventanas y cristales.
Preparar un kit de emergencia es fundamental. Debe incluir:
- Agua y alimentos no perecederos
- Linterna, radio y pilas
- Botiquín y medicación habitual
- Copia de documentación esencial
- Cargador externo, silbato y calzado resistente
La regla que salva vidas: agacharse, cubrirse y sujetarse
La recomendación internacional más extendida durante el temblor es agacharse, cubrirse y sujetarse. Esta pauta busca evitar caídas y proteger cabeza, cuello y tronco frente a objetos que puedan caer, desplazarse o romperse.
Si estás dentro de un edificio, quedáte adentro. No corras hacia la salida ni uses ascensores. Agachate, cubrite bajo una mesa sólida y sujetáte a ella.
¿No hay mesa cerca? Colocáte junto a una pared interior, lejos de ventanas y objetos que puedan caer. Protegé cabeza y cuello con los brazos.
Si el terremoto te sorprende en la cama, quedáte ahí y cubrite la cabeza con una almohada. Solo movéte si hay peligro inmediato encima tuyo.
Qué hacer si el sismo te agarra en la calle o en el auto
En el exterior, las reglas cambian. Quedate afuera, pero alejáte de todo lo vertical: fachadas, muros, cornisas, postes, cables eléctricos, árboles, farolas.
Buscá un espacio abierto. Agacháte y protegéte hasta que pase el temblor. Mantenéte lejos de estructuras que puedan colapsar.
Si vas en auto, pará en un lugar seguro. Evitá puentes, túneles, cables, edificios y árboles. Activá las luces de emergencia y permanecé dentro del vehículo hasta que deje de temblar.
Los primeros minutos después del terremoto: cómo actuar sin ponerte en riesgo
Cuando termine el temblor, mantené la calma. Esperá unos segundos antes de moverte. Si es posible, ponéte calzado resistente para evitar cortes por cristales o escombros.
Comprobá si hay personas heridas cerca. Ayudá solo si podés hacerlo sin ponerte en riesgo. Aseguráte de que todas las personas del grupo estén bien, especialmente quienes necesiten ayuda adicional para desplazarse.
Revisá visualmente si hay daños estructurales. Prestá atención a:
- Olor a gas
- Cables caídos
- Fugas de agua
- Incendios
Si podés hacerlo sin riesgo, desconectá los suministros. Si sospechás fuga de gas, no enciendas velas, mecheros, interruptores ni aparatos eléctricos.
Atrapado entre los escombros: cómo aumentar las chances de rescate
Si quedás atrapado, cada acción cuenta. Cubrite la boca y la nariz con una tela para no inhalar polvo. Evitá gritar: agotás energía y respirás más partículas.
Conservá fuerzas. Hacé señales mediante golpes en tuberías, paredes o estructuras firmes. Usá un silbato si tenés uno en tu kit de emergencia.
El ruido organizado aumenta las chances de que te encuentren. Los equipos de rescate escuchan constantemente.
Recomendaciones para voluntarios: cómo ayudar sin empeorar la situación
Los voluntarios que ayuden tras una catástrofe deben actuar siempre integrados en el dispositivo oficial y bajo un responsable, sin entrar en estructuras dañadas ni zonas con riesgo de derrumbe, gas, electricidad o incendio.
Usá siempre la protección adecuada. No realices tareas para las que no estés formado. Mantené libres las vías de evacuación ante posibles réplicas.
La SEMES es clara: un terremoto exige una reacción rápida, pero no precipitada. Preparar la vivienda, practicar simulacros y recordar tres gestos (agacharse, cubrirse, sujetarse) puede reducir lesiones y facilitar una respuesta más segura hasta la llegada de los servicios de emergencia.