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El lado oscuro del alfajor: los ingredientes perjudiciales para la salud de Guaymallén, Jorgito y Terrabusi

Entre edulcorantes, grasas industriales y aditivos, los ultraprocesados favoritos en kioscos agravan la crisis alimentaria infantil en Argentina
30/06/2026 - 14:30hs
El lado oscuro del alfajor: los ingredientes perjudiciales para la salud  de Guaymallén, Jorgito y Terrabusi

Doce millones de unidades por día. El alfajor es la golosina más consumida en Argentina, con cerca de 4.380 millones de unidades anuales. El consumo per cápita ronda los cien alfajores por habitante al año.

Según publicó la periodista Natalia Kiako en el sitio  EconomíaSustentable.com, desde la perspectiva sanitaria, esos números no son motivo de celebración. Detrás del producto de kiosco más arraigado en la cultura alimentaria argentina hay una cadena de ingredientes cuestionables, marketing agresivo y consecuencias concretas sobre la salud pública.

Según la Asociación de Distribuidores de Golosinas y Afines (Adgya), el alfajor lidera el ranking de golosinas y opera en un segmento que no para de crecer. En 2022, la misma institución reportaba ventas de 6 millones de unidades diarias. Hoy es el doble.

El kiosco concentra el 65% de las ventas. Le siguen distribuidores y supermercados. El precio accesible lo convierte en una opción recurrente, incluso en contextos de caída del poder adquisitivo.

Quiénes dominan el mercado del alfajor en Argentina

El segmento está dominado por dos gigantes: Guaymallén, con el 24,19% del mercado, y Fantoche, con el 23,84%. Les siguen Rasta, Jorgito, Milka, Capitán del Espacio, Águila y Terrabusi.

Pero el universo productor es mucho más amplio. Grandes firmas multinacionales y nacionales representan el 70% del mercado. Pequeños y medianos emprendimientos familiares concentran el 30% restante.

En el país existen unos 10.000 establecimientos que elaboran alfajores. Las escalas de formalización varían enormemente, según indicó EconomiaSustentable.com.

Lo que comparten en su inmensa mayoría los ultraprocesados industrializados de kiosco es una misma lógica de composición: productos diseñados para maximizar palatabilidad, durabilidad y rentabilidad, donde predominan azúcar, harinas refinadas, aceites vegetales de bajo costo y una batería de aditivos.

Qué hay dentro de un alfajor industrial: la fórmula ultraprocesada

La lista de ingredientes de los alfajores más vendidos es sorprendentemente parecida. El Fantoche triple, por ejemplo, contiene 29 gramos de azúcar y 13 gramos de grasa por unidad de 85 gramos.

Además de azúcar de caña, lleva jarabe de maíz de alta fructosa y miel. Como materia grasa, oleomargarina o grasa vacuna refinada, según la variedad.

Eso sin analizar los ingredientes del relleno (dulce de leche con azúcar y glucosa) ni del baño de repostería. Las distintas marcas varían entre aceite de palma, aceite vegetal sin especificar, grasa vacuna refinada y jarabe de maíz de alta fructosa.

También aparecen cacao en polvo, emulsionantes como monoglicéridos y diglicéridos de ácidos grasos, lecitina de soja, humectantes como el sorbitol, y conservantes como el sorbato de potasio.

Una formulación que reúne varias características que definen a un ultraprocesado según el sistema NOVA: abundancia de ingredientes que nunca se usarían en cocinas domésticas, aditivos con función tecnológica o sensorial, y elaboración industrial destinada a maximizar consumo.

El aceite de palma aparece en múltiples vectores dentro de un mismo producto. En el Guaymallén, el alfajor más vendido del país según la Unión de Kiosqueros, los emulsionantes E471 y E472e son derivados del aceite de palma o de otros aceites vegetales similares.

El jarabe de glucosa es una forma de azúcar muy cuestionada. Su consumo elevado está vinculado a posibles trastornos metabólicos. Es frecuente en ultraprocesados por su bajo costo y alta conveniencia industrial.

Por qué el baño de repostería no es chocolate

Uno de los puntos más distintivos en calidad es la diferencia entre el chocolate real y el denominado baño de repostería. Este último cubre la mayoría de los alfajores en el mercado.

El Código Alimentario Argentino (CAA) los clasifica en capítulos distintos. La principal diferencia radica en la sustitución de manteca de cacao por aceites o grasas hidrogenadas en el baño de repostería.

Eso lo transforma en un producto de fantasía sin ninguna de las virtudes del chocolate. El impacto en el perfil nutricional es concreto: los aceites vegetales hidrogenados son fuente de grasas saturadas de mala calidad y, dependiendo del proceso, potencialmente de grasas trans.

Un relevamiento realizado por la cuenta @quienlofabrica concluyó que menos del 25% de los alfajores argentinos están elaborados con chocolate genuino. La mayoría utiliza el baño de repostería como estrategia para reducir costos.

La identificación en el envase es engañosa. La palabra "sabor" aparece en letra pequeña, mientras que "chocolate" domina la cara del paquete. Esto no es ilegal porque el CAA lo permite. Pero es desleal en la forma de presentar la información al consumidor, según indicó EconomiaSustentable.com.

Malnutrición por exceso: cuando comer mucho no es comer bien

La Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, aprobada en octubre de 2021, establece que los productos procesados y ultraprocesados con excesos de azúcares añadidas, sodio, calorías, grasas totales y/o grasas saturadas deben llevar octógonos negros de advertencia en su cara principal.

Los alfajores, en su enorme mayoría, cumplen esos umbrales: suelen acumular dos o tres sellos negros.

Los principales consumidores son adolescentes y jóvenes adultos de entre 13 y 22 años. El 50% de la demanda se concentra en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

En un país en crisis económica, los sectores más vulnerables participan de un fenómeno alimentario propio: la malnutrición a base de alimentos ultraprocesados hipercalóricos, azúcarados e hipergrasos, según indicó EconomiaSustentable.com.

"La malnutrición por exceso define un consumo cotidiano de calorías por encima de las recomendaciones generales planteadas en las Guías Alimentarias para la Población Argentina", explica la Lic. en Nutrición Andrea Altamirano Facino.

"En nuestro país, está fuertemente asociada a la ingesta excesiva de comestibles ultraprocesados. Si bien es una tendencia extendida en la población general, se ha observado una prevalencia muy marcada en los estratos sociales más vulnerables."

El consumo elevado de ultraprocesados no sólo influye en la cantidad total de calorías ingeridas, sino que también desplaza la ingesta de alimentos más nutritivos. Muchas veces, esta tendencia provoca déficits de micronutrientes (minerales y vitaminas indispensables para el buen funcionamiento del organismo).

Quiénes pagan el costo sanitario del alfajor industrial

Según una investigación conjunta de FIC Argentina y UNICEF Argentina, el alto consumo de productos ultraprocesados atraviesa a toda la población infanto juvenil.

Estos productos representan más del 35% del aporte calórico diario en niños, niñas y adolescentes.

"El consumo de las versiones ultraprocesadas de estas preparaciones limita por completo la soberanía y autonomía de las personas consumidoras", concluye Altamirano. "No existe incidencia alguna en la selección de las materias primas utilizadas para su elaboración. Además, generan una desconexión de las sensaciones de hambre y saciedad."

Los hábitos vinculados a la malnutrición se relacionan con enfermedades crónicas no transmisibles. Entre ellas, diabetes, hipertensión y obesidad.

En Argentina, los tres factores de riesgo más asociados a la mortalidad son precisamente hipertensión, hiperglucemia en ayunas y sobrepeso, según indicó EconomiaSustentable.com.

Un dato contundente que no deja lugar a dudas sobre la importancia de evaluar mejor el escenario y gestionar políticas públicas útiles al respecto: el mismo informe de FIC y Unicef muestra que los adolescentes de hogares de nivel socioeconómico más bajo tienen un 58% más de probabilidad de malnutrición por exceso respecto a los de hogares más altos.

Según un estudio realizado por Ibope Argentina, TGI (Argentina 2004 2), los niños y jóvenes de entre 12 y 19 años dan cuenta del 24% del total de esos 12 millones de alfajores vendidos cada día.

Personas humildes a edades tempranas: ése es el perfil de quienes cargan con las consecuencias sanitarias del alfajor industrial argentino.