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Salud

Daltonismo en Argentina, afecta al 8% de los varones y no hay controles obligatorios en las escuelas

Aunque el daltonismo afecta al 8% de los hombres en el país, las escuelas no exigen controles obligatorios. Cómo detectarlo a tiempo en niños

Por Laura Andahazi Kasnya
09/09/2026
Actualizado 09:32hs

El daltonismo afecta a cerca del 8% de los varones y al 0,5% de las mujeres, pero en la Argentina no existe un programa nacional obligatorio para detectarlo antes de que los chicos empiecen la escuela. La prueba puede hacerse desde edad preescolar, es sencilla y forma parte de una consulta oftalmológica. Sin embargo, muchos llegan al aula sin saber que ven los colores de una manera diferente. El problema aparece cuando un mapa, un gráfico o una consigna escolar supone que todos distinguen el rojo, el verde o el azul de la misma forma.

Uno de cada 12 hombres y una de cada 200 mujeres. La estimación surge de estudios internacionales sobre alteraciones de la visión que demuestran la prevalencia genética. Según explicó a iProfesional Francisco Ceballos (MN 148491 / MP 552537), especialista de la Sección de Párpados, Órbita y Vías Lagrimales del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Austral, no hay evidencia de que la población argentina se aparte significativamente de esos valores, aunque el país tampoco cuenta con estadísticas propias que permitan medir el fenómeno con precisión.

Y no, un daltónico no ve necesariamente una película en blanco y negro. 

"La inmensa mayoría de las personas con daltonismo ve en colores. Lo que les cuesta es discriminar determinados tonos entre sí, típicamente rojos y verdes, o azules y amarillos, que pueden percibir más apagados o similares", explicó Ceballos. Ver solamente en escala de grises corresponde a la acromatopsia, una condición mucho menos frecuente.

El tipo más habitual es la deuteranomalía o deuteranopía, que altera la distinción entre rojo y verde. También existen la protanomalía y protanopía, con menor sensibilidad al rojo, y las mucho menos frecuentes tritanomalía y tritanopía, que dificultan diferenciar azules y amarillos.

La enorme diferencia entre hombres y mujeres tiene una explicación genética. Los genes relacionados con los pigmentos visuales del rojo y el verde se encuentran en el cromosoma X. Los hombres tienen uno solo; si ese gen está alterado, no cuentan con una segunda copia que pueda compensarlo. Las mujeres tienen dos cromosomas X y necesitan que ambos estén afectados para manifestar la condición. Por eso es mucho más frecuente que sean portadoras sin presentar síntomas.

Cómo se detecta el daltonismo y qué pasa cuando un chico llega a la escuela sin diagnóstico

Un chico pinta algo de un color que el adulto considera equivocado. Confunde dos lápices, no interpreta correctamente un mapa o falla una actividad organizada por colores. El problema empieza cuando nadie piensa en su visión y aparecen otras explicaciones.

"Cuando el material didáctico utiliza colores sin ninguna otra alternativa visual, un chico no diagnosticado puede ser injustamente etiquetado como distraído o con dificultades de aprendizaje", advirtió Ceballos. La repetición de esas situaciones, agregó, puede generar frustración y afectar su autoestima.

La recomendación para las escuelas es bastante sencilla. Si una consigna utiliza colores, debería acompañarlos con palabras, números, símbolos, formas geométricas o patrones. El color no tendría que ser el único camino para llegar a una respuesta.

Detectarlo tampoco exige estudios complejos. El método más conocido son las láminas de Ishihara, esos círculos formados por pequeños puntos de distintos colores dentro de los cuales hay que identificar un número o una figura. Pueden utilizarse en una consulta oftalmológica de rutina y existen versiones con dibujos para chicos que todavía no saben leer. Ceballos considera razonable realizar el control entre los 4 y los 6 años, antes o durante el comienzo de la escolaridad.

Cuando hace falta conocer con mayor precisión qué tipo de alteración existe y su intensidad, puede utilizarse el test de Farnsworth-Munsell. Allí el paciente debe ordenar fichas cuyos colores cambian gradualmente. Los errores permiten determinar dónde aparece la dificultad y qué tan marcada es.

Porque tampoco todos los daltónicos ven igual. Hay cuadros leves que pueden pasar años inadvertidos, otros moderados que generan confusiones frecuentes y formas severas en las que directamente no se distingue un determinado eje de colores.

Hoy,dice Ceballos, no existe en la Argentina un programa nacional obligatorio de pesquisa del daltonismo ni, según indicó, una discusión legislativa activa para establecerlo. Algunos pediatras y oftalmólogos sí realizan el control por iniciativa propia.

"La condición acompaña a la persona durante toda su vida. Puede complicar desde algo tan cotidiano como combinar ropa o saber por el color si un alimento está maduro hasta leer determinados gráficos, mapas de transporte o interpretar semáforos horizontales. También puede pesar al momento de elegir una profesión, especialmente en actividades donde distinguir colores con precisión es una cuestión de seguridad.", argumenta.

No toda alteración de la visión cromática, sin embargo, es daltonismo hereditario. Si un adulto que siempre distinguió normalmente los colores empieza a tener dificultades, hay que buscar otra explicación. "Cataratas, glaucoma, degeneración macular, retinopatía diabética, problemas del nervio óptico, algunas enfermedades neurológicas e incluso ciertos medicamentos pueden modificar la percepción de los colores. A diferencia del congénito, ese trastorno puede aparecer progresivamente, afectar de manera diferente a cada ojo y cualquier eje de color, no solo rojo y verde.", advierte. 

¿El daltonismo tiene cura y sirven los anteojos especiales?

Para el daltonismo congénito, hoy no existe una cura. Y Ceballos pone especial atención sobre lo que se vende prometiendo lo contrario. "Hay gotas, suplementos y entrenamientos visuales que se ofrecen como una forma de curar o revertir el daltonismo. No existe evidencia científica que respalde esas promesas. El daltonismo congénito es genético; no se modifica con suplementos ni con ejercicios", explicó.

Los anteojos especiales juegan otro partido. "Utilizan filtros ópticos que bloquean selectivamente determinadas longitudes de onda y aumentan artificialmente el contraste entre colores que la persona suele confundir. No modifican el funcionamiento del ojo ni hacen que alguien deje de ser daltónico", explica.

Según Ceballos, suelen tener mejores resultados en personas con deuteranomalía o protanomalía leve o moderada. En las formas completas y en la tritanopía, el beneficio puede ser muy bajo o directamente inexistente. Por eso recomienda, siempre que sea posible, probarlos antes de comprarlos. "Se pueden ofrecer para mejorar la calidad de vida en actividades puntuales, como elegir ropa o realizar determinadas tareas laborales, pero hay que explicar claramente sus límites y no generar expectativas de curación", señaló.

La ciencia busca ir bastante más lejos. "La terapia génica logró resultados experimentales en monos ardilla al introducir mediante un vector viral el gen faltante y restaurar parte de la percepción cromática". En humanos, según explicó el especialista, el camino todavía está en etapas muy preliminares y no existe un tratamiento aprobado. Tampoco hay líneas de investigación clínica activas conocidas en la Argentina; los desarrollos, asegura, están concentrados principalmente en centros de Estados Unidos y Europa.