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iProfesional | Salud

Remisión endoscópica en colitis ulcerosa: qué muestran los datos de América Latina

Estudios con pacientes de América Latina analizaron la eficacia y seguridad de guselkumab y aportaron datos sobre remisión endoscópica en colitis ulcerosa

Por Leonardo Coscia
05/10/2026
Actualizado 11:12hs

La investigación sobre enfermedades inflamatorias intestinales (EII) incorporó nueva evidencia de pacientes de América Latina a partir de dos análisis presentados durante el Congreso GASTROENDO 2026, realizado entre el 17 y el 19 de septiembre en Buenos Aires.

Los trabajos incluyeron participantes de Argentina, Brasil y México y analizaron distintos aspectos del tratamiento de pacientes con colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn. Uno de los estudios evaluó la eficacia de guselkumab y permitió observar remisión endoscópica en pacientes latinoamericanos con colitis ulcerosa de moderada a grave. El segundo se concentró en el perfil de seguridad de pacientes de la región durante hasta un año de seguimiento.

El gastroenterólogo e investigador argentino Juan Lasa, uno de los autores de ambos trabajos, explicó en una entrevista con iProfesional por qué resulta necesario contar con información generada específicamente en la región, cómo cambió el objetivo del tratamiento de la colitis ulcerosa y cuáles son las preguntas que todavía permanecen abiertas.

Por qué importa generar evidencia latinoamericana

Las enfermedades inflamatorias intestinales incluyen principalmente a la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Si bien los ensayos clínicos internacionales permiten conocer la eficacia y seguridad de distintos tratamientos, Lasa señaló que los resultados no necesariamente se trasladan de manera idéntica a todas las poblaciones.

"Si bien uno asume que las EII se comportan de manera uniforme, en realidad vemos que la forma de presentación y la respuesta a tratamientos varía", explicó.

El investigador mencionó que existen diferencias genéticas y epidemiológicas entre distintas poblaciones, lo que hace que la generación de datos regionales permita analizar si las respuestas observadas en estudios internacionales también se reproducen entre los pacientes latinoamericanos.

En enfermedad de Crohn, por ejemplo, indicó que en América Latina el intestino grueso aparece con mayor frecuencia entre los sitios afectados, mientras que en otras poblaciones puede predominar el compromiso del intestino delgado.

La cuestión también alcanza a la seguridad. Los tratamientos actuales para las EII actúan sobre componentes del sistema inmunológico y pueden generar un incremento del riesgo de determinadas infecciones. La incidencia de esas enfermedades infecciosas no es igual en todas las regiones.

"Por ejemplo, la tuberculosis. De ahí la relevancia para saber qué pasa en nuestro ámbito", sostuvo Lasa.

El especialista consideró que el mayor involucramiento de centros de investigación latinoamericanos durante los últimos 15 años permitió ampliar la información disponible sobre las poblaciones de la región.

Juan Lasa, gastroenterólogo e investigador argentino

Qué significa alcanzar la remisión endoscópica

Durante los últimos años, el tratamiento de la colitis ulcerosa incorporó objetivos que van más allá del control de los síntomas. Una persona puede sentirse bien y, al mismo tiempo, presentar signos de actividad de la enfermedad cuando se observa el intestino mediante una endoscopía.

"Encontramos que muchas personas que tienen este trastorno tienen ausencia de síntomas o síntomas leves y hay discrepancia con el hallazgo de la endoscopía", explicó Lasa.

Esta diferencia tiene implicancias para el seguimiento porque la actividad endoscópica puede asociarse con un mayor riesgo de recaídas y de fallas terapéuticas.

Por eso, el objetivo terapéutico comenzó a desplazarse hacia un control más profundo de la enfermedad: la remisión endoscópica implica que, además de encontrarse sin síntomas o con síntomas controlados, el paciente no presenta signos de actividad inflamatoria en la evaluación endoscópica.

"El objetivo se vuelve más ambicioso. Tratamos de anticipar que haya una recaída de síntomas a futuro", señaló el investigador.

El concepto puede resumirse en la idea de actuar antes de que reaparezca la enfermedad. "El paradigma es no correr detrás de la enfermedad sino por delante", afirmó.

Para los pacientes, esto implica controles periódicos destinados a detectar actividad que no necesariamente puede percibirse a través de los síntomas. Lasa reconoció que la necesidad de realizar colonoscopías puede generar resistencia o preocupación, aunque actualmente existen herramientas menos invasivas para determinados controles.

El seguimiento busca identificar a las personas que presentan un riesgo que todavía no es visible a partir de su estado clínico y permitir que los médicos intervengan antes de una eventual recaída.

Guselkumab y los resultados del análisis latinoamericano

Uno de los estudios presentados durante GASTROENDO 2026 analizó datos de los ensayos QUASAR y ASTRO en pacientes latinoamericanos con colitis ulcerosa. A la semana 12, el 20% de los pacientes tratados con guselkumab alcanzó remisión endoscópica, frente al 0% registrado entre quienes recibieron placebo.

Para Lasa, estos resultados deben interpretarse dentro de la evolución de los objetivos utilizados para evaluar los tratamientos. "Lo que vemos es que van modificando los objetivos en función de que la vara impuesta en el tratamiento se va elevando", explicó.

Durante etapas anteriores de la investigación, la respuesta clínica ocupaba un lugar central. Actualmente, los estudios también analizan objetivos relacionados con la actividad endoscópica y otros indicadores de control de la enfermedad.

La diferencia observada entre guselkumab y placebo en este análisis constituye un dato relevante para la investigación, según el especialista. Al mismo tiempo, aclaró que el objetivo de alcanzar la remisión en todos los pacientes todavía no es posible.

"Nos gustaría que la respuesta fuera del 100%, pero no es posible por ahora", señaló.

Los investigadores también deben observar qué ocurre con esos resultados a medida que aumenta el tiempo de seguimiento, ya que la persistencia de la respuesta constituye otro aspecto del tratamiento.

Por qué hay que combinar síntomas y endoscopía

El control de los síntomas continúa siendo un componente de los ensayos clínicos y del tratamiento cotidiano porque la calidad de vida de los pacientes forma parte de los objetivos médicos.

Sin embargo, la mejoría clínica no siempre refleja el nivel de actividad que permanece en el intestino. Por ese motivo, los análisis actuales incorporan resultados clínicos y endoscópicos.

"En el fondo, la respuesta clínica en un ensayo clínico no va a desaparecer nunca. Tenemos que mejorar la calidad de vida de los pacientes", sostuvo Lasa.

La combinación de ambas dimensiones permite analizar tanto cómo se siente el paciente como qué ocurre con la inflamación intestinal.

En el análisis latinoamericano, el 21,2% de los participantes del estudio de eficacia provenía de Argentina. Para Lasa, esta participación permite incorporar información de pacientes argentinos, aunque los ensayos clínicos no reproducen necesariamente todas las condiciones de la práctica cotidiana.

Qué aportan los estudios de vida real

Los estudios realizados en condiciones de práctica clínica habitual permiten observar variables que no siempre aparecen en los ensayos controlados.

Una de ellas es la toma de decisiones médicas. En un ensayo existe un protocolo que determina cómo se seleccionan los pacientes y cómo se administra y evalúa un tratamiento. En la práctica cotidiana, en cambio, los médicos trabajan con recomendaciones y adaptan las decisiones a cada situación.

"El criterio médico puede variar en la toma de decisiones", explicó Lasa.

También intervienen las características de cada sistema de salud. En Argentina, el sistema está compuesto por distintas estructuras y niveles de atención, con diferencias en el acceso a especialistas, estudios y medicamentos.

"El nuestro es único en el mundo, muy bueno en muchos aspectos, pero es fragmentado, hay muchas subrealidades. No se pueden tomar generalidades", sostuvo.

La disponibilidad de los medicamentos también forma parte de este análisis. Contar con información generada en pacientes argentinos puede aportar elementos para conocer cómo se comportan los tratamientos dentro del sistema de salud local.

Según Lasa, una mayor cantidad de datos permite evaluar qué alternativas terapéuticas presentan resultados de eficacia y seguridad consistentes y cuáles pueden tener un lugar dentro de las estrategias de tratamiento.

El control de la enfermedad y la reducción de complicaciones

Uno de los objetivos del tratamiento de las EII es reducir la actividad de la enfermedad y evitar consecuencias asociadas a su evolución.

Lasa señaló que existe una relación entre un mejor control de la enfermedad y una menor necesidad de internaciones. También vinculó el control sostenido de la inflamación con la reducción de complicaciones a largo plazo.

"Personas que a largo plazo se internan menos nos hace pensar que complicaciones a largo plazo que impactan en las personas, como desarrollar tumores, se ven disminuidas", explicó.

La estrategia, por lo tanto, apunta a sostener el control de la enfermedad y reducir la exposición prolongada a tratamientos que pueden generar complicaciones, como los corticosteroides.

La remisión endoscópica se incorpora dentro de ese enfoque porque permite evaluar si el control clínico está acompañado por la ausencia de actividad inflamatoria observable.

Qué mostró el análisis de seguridad

El segundo trabajo presentado en el congreso evaluó la seguridad de 188 pacientes latinoamericanos con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa durante hasta un año de exposición al tratamiento.

De acuerdo con Lasa, los resultados regionales mostraron un perfil de seguridad consistente con el observado en estudios globales.

El dato adquiere relevancia por las características epidemiológicas de la región y por la presencia de enfermedades infecciosas que pueden reactivarse durante tratamientos que modifican la respuesta inmunológica.

"Es alentador tener un buen perfil de seguridad donde estas infecciones no son frecuentes", explicó el especialista al referirse particularmente a la tuberculosis.

Para Lasa, el análisis de seguridad tiene además un valor para comprender cómo evolucionó la investigación de estos tratamientos. El desarrollo farmacológico busca intervenir sobre componentes específicos del sistema inmunológico relacionados con las EII y limitar la afectación de otros mecanismos.

De todos modos, el seguimiento de un año no permite descartar eventos adversos poco frecuentes que puedan aparecer después de períodos más prolongados. Por eso, los pacientes continúan siendo observados durante varios años.

Pacientes con tratamientos previos y fallas terapéuticas

Otro elemento que debe considerarse al analizar los resultados es el perfil de los participantes.

Una proporción importante de los pacientes tratados con guselkumab ya había presentado fallas o intolerancia a terapias avanzadas. Esa situación alcanzó al 88,5% de los pacientes con enfermedad de Crohn y al 61,5% de quienes tenían colitis ulcerosa.

Para Lasa, este antecedente modifica la lectura de los resultados porque se trata de pacientes que ya tuvieron dificultades para responder a tratamientos anteriores.

"Cuando el tratamiento inicial no es efectivo, las probabilidades de continuar se hacen más difíciles. Hay gente que falló en varias medicaciones", explicó.

Las EII pueden requerir diferentes líneas terapéuticas cuando una opción no consigue controlar la enfermedad o genera efectos adversos. Por eso, obtener una respuesta en pacientes que ya tuvieron fallas terapéuticas representa un dato que debe ser considerado al evaluar la eficacia del tratamiento.

La pregunta que queda abierta para los próximos años

Los dos estudios aportaron información sobre eficacia y seguridad en pacientes latinoamericanos, pero también dejaron planteadas nuevas preguntas.

Una de ellas está relacionada con la medicina de precisión. Para Lasa, uno de los principales desafíos de la investigación es identificar características que permitan anticipar qué tratamiento puede funcionar mejor en cada paciente.

"La pregunta del millón es lo que en algunas áreas de la oncología se está logrando, que es la medicina de precisión", explicó.

El objetivo sería encontrar elementos que puedan medirse y que permitan predecir qué mecanismo de acción tiene mayores probabilidades de funcionar en una persona determinada. "Esa información no la tenemos. Estamos en la fase de prueba y error", sostuvo.

En el ámbito latinoamericano, además, será necesario ampliar el seguimiento para determinar qué ocurre con los pacientes después de cinco años o más de tratamiento. Los investigadores deberán analizar tanto el mantenimiento de la remisión como la aparición de eventos adversos poco frecuentes.

Por ahora, los datos regionales muestran un comportamiento similar al observado en las poblaciones de los estudios globales. El desafío consiste en ampliar esa evidencia y comprobar cómo evolucionan la eficacia y la seguridad de los tratamientos en el largo plazo y en las condiciones habituales de atención médica.