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iProfesional | Salud

Argentina no logró reducir en 10 años la mortalidad hospitalaria por infarto

Un registro nacional reveló que la mortalidad por infarto no bajó en 10 años y que más del 60% recibió el tratamiento fuera de tiempo

07/10/2026
Actualizado 08:02hs

La mortalidad hospitalaria por infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST no logró reducirse en Argentina durante la última década. Entre 2015 y 2024, el 8,6% de los pacientes incluidos en un registro nacional murió durante la internación y el indicador no mostró cambios estadísticamente significativos en esos diez años.

El dato obliga a detenerse en una pregunta concreta: ¿por qué, si hoy existen tratamientos capaces de abrir una arteria y restablecer el flujo sanguíneo, la mortalidad no consiguió bajar?

La respuesta no está en un único punto. El registro muestra que una parte del problema aparece en los minutos previos a la llegada al hospital, otra durante la atención y otra cuando el paciente necesita ser trasladado a una institución que pueda realizar el procedimiento indicado.

El relevamiento surge del registro ARGEN-IAM-ST, una iniciativa nacional que funciona desde 2014 y permite analizar cómo son atendidos los pacientes con infarto en distintos centros de salud del país.

El análisis más reciente incluyó 7.690 casos registrados en 209 instituciones entre 2015 y 2024. Se estudiaron la mortalidad, las complicaciones y, especialmente, los tiempos transcurridos desde el inicio de los síntomas hasta la consulta y la apertura de la arteria obstruida.

Los resultados serán uno de los temas que se discutirán durante el 52° Congreso Argentino de Cardiología (SAC.26), que la Sociedad Argentina de Cardiología realizará del 14 al 16 de octubre en La Rural. El encuentro prevé cerca de 15.000 inscriptos.

Y hay un dato que ayuda a entender el problema desde el comienzo: en ocho de los diez años analizados, más del 90% de los pacientes recibió alguna estrategia de reperfusión. Es decir, el tratamiento estuvo disponible para la mayoría. El problema aparece cuando se mira el reloj.

Más del 60% de los pacientes recibió la reperfusión fuera de los tiempos recomendados.

Infarto y tiempo de atención: por qué cada minuto cuenta

Cuando una arteria coronaria se obstruye, una parte del músculo del corazón deja de recibir sangre y oxígeno. El daño no espera. Mientras la arteria permanece cerrada, el tejido cardíaco continúa sufriendo.

Por eso, el infarto agudo de miocardio es considerado una enfermedad tiempo-dependiente. En cardiología hay una expresión que resume esta situación: "el tiempo es músculo".

La idea es sencilla. Cuanto más rápido se consiga restablecer el flujo sanguíneo, menor será el período durante el cual el corazón permanece sin una irrigación adecuada.

La reperfusión busca justamente eso. Puede realizarse mediante una angioplastia primaria, que permite abrir la arteria utilizando un catéter, o mediante medicamentos fibrinolíticos, que ayudan a disolver el coágulo. Pero la verdad es que contar con esas herramientas no alcanza si los minutos se acumulan antes de que el tratamiento llegue.

"Los datos nos obligan a mirar más allá de cuántos pacientes reciben reperfusión y a preguntarnos cuándo la reciben. Podemos contar con profesionales entrenados, medicamentos efectivos y salas de hemodinamia de última generación, pero si el paciente consulta tarde o atraviesa demoras evitables dentro del sistema, perdemos una parte sustancial del beneficio", afirmó el Dr. Sergio Baratta, presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología y del Congreso SAC.26.

La frase apunta al centro del problema que plantea el registro: no se trata solamente de tener la capacidad para tratar un infarto, sino de conseguir que ese tratamiento llegue a tiempo.

Infarto en Argentina: cuánto demora un paciente en pedir ayuda

El primer reloj empieza a correr en la casa, en el trabajo, en la calle o donde la persona se encuentre cuando aparecen los síntomas. Según el registro ARGEN-IAM-ST, la mediana de tiempo entre el inicio del dolor y la consulta fue de 120 minutos. En otras palabras, la mitad de los pacientes tardó al menos dos horas en pedir atención.

Dos horas pueden parecer poco frente a una jornada completa. En un infarto, sin embargo, pueden representar una diferencia significativa.

El dolor o la presión intensa en el pecho, la falta de aire, la sudoración fría, las náuseas y un malestar que aparece de manera súbita son algunos de los síntomas que pueden acompañar un infarto y que requieren una consulta inmediata al sistema de emergencias. Pero incluso cuando la persona llega rápido a un centro de salud, el reloj no se detiene.

A partir de ese momento comienza otra carrera contra el tiempo: realizar el diagnóstico, determinar la estrategia de reperfusión, activar al equipo correspondiente y, si hace falta, organizar un traslado.

En los pacientes que recibieron un fibrinolítico, la mediana entre la llegada al establecimiento y la administración del medicamento fue de 55 minutos. Entre quienes fueron tratados mediante angioplastia, la mediana entre el ingreso y el procedimiento fue de 79 minutos.

Si se observa el tiempo total durante el cual el corazón permaneció con una irrigación insuficiente, el registro muestra 180 minutos para quienes recibieron fibrinolíticos y 315 minutos para los pacientes tratados mediante angioplastia. Y hay otro dato que completa la escena: ninguno de esos tiempos mostró una mejora estadísticamente significativa a lo largo de la década.

Trasladar a un paciente con infarto puede sumar más de tres horas

El recorrido puede complicarse todavía más cuando el primer centro al que llega el paciente no cuenta con los recursos necesarios para realizar el tratamiento. Eso ocurre con frecuencia. El 44,8% de los pacientes incluidos en el registro llegó al centro donde finalmente recibió atención después de pasar por otra institución. En esos casos, el traslado agregó más de tres horas hasta la reperfusión.

El efecto sobre el tiempo total de falta de irrigación también fue marcado. Entre quienes pudieron ser tratados en el primer establecimiento, el período fue de aproximadamente tres horas. Entre los pacientes derivados, llegó a unas seis horas. Es decir, el traslado prácticamente duplicó el tiempo durante el cual el corazón permaneció sin recibir el flujo necesario.

La angioplastia primaria es la estrategia preferida cuando puede realizarse dentro de los tiempos establecidos. Pero cuando se calcula que la espera será superior a dos horas, las recomendaciones contemplan evaluar la utilización temprana de fibrinolíticos antes del traslado, siempre que no existan contraindicaciones.

En la práctica relevada por el registro argentino, esta alternativa se utilizó en una proporción reducida. Solo el 27% de los pacientes derivados recibió fibrinolíticos antes del traslado.

El dato abre una discusión sobre la coordinación entre los distintos puntos del sistema. No alcanza con que exista un hospital con capacidad para hacer angioplastias si el paciente tarda horas en llegar hasta allí y, durante ese período, no recibe una estrategia para recuperar el flujo sanguíneo.

Redes de hospitales y ambulancias para tratar el infarto

La atención de un infarto no depende únicamente de lo que ocurre dentro de una sala de hemodinamia. También importa todo lo que sucede antes. Por eso, uno de los planteos de los especialistas es desarrollar redes provinciales y regionales capaces de conectar ambulancias, servicios de emergencias, hospitales y centros con capacidad para realizar procedimientos de hemodinamia.

"La fragmentación del recorrido asistencial tiene consecuencias que pueden medirse. No alcanza con que haya centros capaces de hacer angioplastias si el resto de la red no sabe con anticipación a dónde derivar, cómo comunicarse, qué tratamiento iniciar y en qué plazo concretar el traslado", señaló la Dra. Mirta Diez, presidenta electa de la Sociedad Argentina de Cardiología.

La idea es que el recorrido no dependa de resolver cada caso desde cero. Desde el primer contacto con el paciente debería estar definido cómo realizar el electrocardiograma, cuándo activar al equipo receptor, qué estrategia de reperfusión corresponde y cómo organizar el traslado si es necesario.

También se necesitan protocolos comunes, personal capacitado, medicamentos disponibles, ambulancias y comunicación directa entre los equipos. El registro de los tiempos cumple otro papel. Permite saber dónde se producen las demoras y qué ocurre con los pacientes después de cada etapa. En una enfermedad en la que los minutos cuentan, medirlos permite dejar de hablar de demoras en términos generales y empezar a identificar exactamente dónde se pierde tiempo.

La mortalidad llega al 15,4% cuando no hay reperfusión

Los datos del registro también permiten observar qué ocurre cuando el paciente no recibe una estrategia destinada a abrir la arteria obstruida. Entre quienes no recibieron reperfusión, la mortalidad hospitalaria fue del 15,4%. Entre los pacientes que sí accedieron a una estrategia de reperfusión, fue del 7,9%.

La diferencia muestra la relación entre el acceso al tratamiento y la evolución durante la internación. Al mismo tiempo, deja expuesto otro problema: todavía hay pacientes que quedan fuera de una intervención destinada a recuperar el flujo sanguíneo.

Por eso, el desafío tiene dos frentes. Por un lado, conseguir que más pacientes reciban reperfusión. Por otro, reducir el tiempo que transcurre desde el comienzo de los síntomas hasta el tratamiento.

"El estancamiento no responde a una única causa ni se resolverá con una medida aislada. Hay que trabajar al mismo tiempo sobre la consulta temprana de la población, la organización prehospitalaria, los protocolos de los centros, la derivación y el acceso oportuno a la reperfusión", sostuvo el Dr. Mariano Falconi, presidente del Comité Científico del 52° Congreso Argentino de Cardiología.

Qué se discutirá en el Congreso Argentino de Cardiología

La situación registrada entre 2015 y 2024 será analizada durante el 52° Congreso Argentino de Cardiología, que se realizará del 14 al 16 de octubre en el Predio Ferial La Rural. El encuentro prevé cerca de 15.000 inscriptos y reunirá a profesionales para abordar distintas áreas vinculadas con la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.

El análisis del registro ARGEN-IAM-ST pondrá el foco en una cuestión que atraviesa todas las etapas de atención del infarto: el tiempo. El paciente puede tardar en reconocer los síntomas y pedir ayuda. El primer centro puede no tener capacidad para realizar una angioplastia. La derivación puede sumar horas. Y una vez que llega al establecimiento indicado, todavía queda completar el tratamiento.

Cada una de esas etapas puede parecer un episodio separado. En realidad, forman parte del mismo recorrido.

Y es justamente ese recorrido el que los especialistas buscan revisar.

Prevención del infarto: qué controles ayudan a reducir el riesgo

La atención de emergencia representa una parte de la estrategia cardiovascular. La prevención es otra.

Los controles médicos permiten detectar y tratar factores de riesgo como la hipertensión arterial, el colesterol elevado y las alteraciones de la glucemia. También se realiza un seguimiento del peso corporal.

A esto se suman medidas relacionadas con los hábitos cotidianos: mantener una alimentación saludable, realizar actividad física y no fumar.

El manejo del estrés y las emociones también forma parte de las recomendaciones vinculadas con el cuidado cardiovascular.

Prevenir y actuar rápido ante un infarto son momentos diferentes, pero están relacionados. Uno busca disminuir la posibilidad de que ocurra el evento; el otro, reducir el daño cuando ya comenzó.

Congreso de Pacientes: cuándo será y cómo participar

En paralelo al Congreso Argentino de Cardiología se realizará el 1° Congreso de Pacientes de la Fundación Sociedad Argentina de Cardiología, pensado para pacientes, familiares y público general.

La actividad será el viernes 16 de octubre, de 10 a 18, en el Predio Ferial La Rural.

El programa contempla siete sesiones interactivas sobre salud cardiovascular, alimentación saludable, cocina en vivo, ejercicio, mindfulness y otros temas relacionados con el cuidado del corazón.

La jornada será gratuita y tendrá inscripción previa, con cupos limitados. Los participantes podrán asistir durante todo el día o elegir únicamente las sesiones que les interesen.

Mientras los especialistas se reúnen para analizar los resultados de una década del registro ARGEN-IAM-ST, el dato de fondo permanece: entre 2015 y 2024, el 8,6% de los pacientes con infarto con elevación del segmento ST murió durante la internación y la mortalidad no presentó una reducción estadísticamente significativa.

Los tratamientos existen. El registro muestra, además, que llegan a una gran parte de los pacientes. El desafío que queda planteado está en otro lugar: conseguir que cada una de esas herramientas llegue cuando todavía puede hacer la diferencia.