Seguinos en las redes
iProfesional | Salud

El Incucai cambió las reglas para los trasplantes renales: qué pacientes tendrán prioridad

El Incucai formalizó cambios en los criterios de asignación, las prioridades médicas y los procedimientos para donación de vivo

27/10/2026
Actualizado 09:49hs

El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) actualizó las normas que regulan los trasplantes renales en la Argentina, con cambios en los criterios de asignación de órganos, las prioridades médicas y los procedimientos para acceder a una donación de un donante vivo.

La medida quedó formalizada mediante la Resolución 375/2026, publicada el 26 de octubre en el Boletín Oficial. La normativa reemplaza disposiciones anteriores y establece nuevos procedimientos para gestionar las listas de espera, distribuir riñones provenientes de donantes fallecidos, habilitar establecimientos médicos y organizar el programa de donación renal cruzada.

Entre los principales cambios se encuentran la unificación de los criterios para realizar trasplantes antes de que el paciente necesite diálisis, la definición de prioridades para personas que perdieron su último acceso vascular para hemodiálisis y la actualización de las reglas para pacientes hipersensibilizados, que tienen mayores dificultades para encontrar un donante compatible.

Según el organismo, el objetivo es mejorar las oportunidades de acceso al trasplante y ordenar los procedimientos en todo el país. La nueva regulación no garantiza la disponibilidad de un órgano ni elimina las evaluaciones médicas necesarias para cada intervención.

Trasplante renal preventivo: qué cambia para los pacientes

Uno de los ejes de la resolución es el trasplante renal preventivo, una intervención que se realiza antes de que una persona con enfermedad renal avanzada deba comenzar diálisis.

La actualización establece criterios comunes para acreditar la enfermedad renal crónica mediante estudios de laboratorio, biopsias o imágenes, con pautas diferenciadas para adultos y pacientes pediátricos, buscando unificar las condiciones clínicas utilizadas para evaluar el acceso a esta modalidad.

De acuerdo con datos difundidos por el Incucai, entre noviembre de 2022 y octubre de 2024, el 4% de las personas incorporadas a la lista de espera podía acceder a un trasplante preventivo. Durante ese período se realizaron 38 trasplantes con órganos de donantes fallecidos bajo esta modalidad, de los cuales 27 permitieron evitar el inicio de la diálisis.

El procedimiento busca que los pacientes que reúnen las condiciones médicas puedan recibir un órgano antes de necesitar ese tratamiento. La indicación continúa dependiendo de la evaluación clínica y del cumplimiento de los requisitos establecidos para ingresar a la lista de espera.

Qué pacientes tendrán prioridad en la asignación de riñones

La Resolución 375/2026 también precisa los criterios de distribución para dos grupos de pacientes con necesidades médicas específicas: quienes perdieron su último acceso vascular para hemodiálisis y las personas hipersensibilizadas.

El primer grupo comprende a pacientes que presentan una situación de último acceso vascular (UAV). El acceso vascular es la vía que permite conectar al paciente con el equipo de hemodiálisis para realizar el tratamiento. Cuando se pierde el último acceso disponible, la continuidad de esa terapia puede quedar comprometida.

La nueva normativa incorpora esta situación a los criterios de distribución y establece cómo debe considerarse al momento de asignar un órgano compatible.

El segundo grupo está integrado por pacientes hipersensibilizados, que poseen anticuerpos capaces de reaccionar contra determinados antígenos de un posible donante. Esta condición reduce la cantidad de órganos compatibles y puede prolongar la espera por un trasplante.

Según las estadísticas del Incucai, desde la implementación del Programa para Pacientes Hipersensibilizados, en agosto de 2023, la tasa de trasplante de este grupo pasó del 10,7% al 20,8%.

La resolución establece pautas para ordenar la asignación cuando existen candidatos con estas condiciones. La distribución sigue sujeta a criterios médicos, compatibilidad biológica y otros parámetros previstos en el sistema nacional.

Donación renal cruzada: cómo funcionará el programa

Otro de los cambios apunta a facilitar la donación renal cruzada, una alternativa para los casos en que una persona está dispuesta a donar un riñón en vida, pero no es compatible con el receptor al que quería ayudar.

El mecanismo permite vincular a dos o más parejas de donante y receptor para encontrar combinaciones compatibles. Por ejemplo, si una persona quiere donar a un familiar, pero los estudios determinan que existe incompatibilidad, puede evaluarse un intercambio con otra pareja en una situación similar.

Hasta la actualización normativa, el programa había registrado un cruce efectivo entre las 12 parejas inscriptas, según informó el Incucai. Entre las dificultades detectadas figuraban los estudios inmunológicos adicionales que se exigían para ingresar al sistema y que, en algunos casos, no eran cubiertos por obras sociales o empresas de medicina prepaga.

Con la nueva regulación, los requisitos inmunológicos de ingreso para el donante se equiparan a los solicitados a un donante vivo tradicional. El cambio busca reducir las barreras administrativas y económicas que podían dificultar la inscripción.

La simplificación no elimina los controles médicos. Antes de cualquier intervención deben realizarse las evaluaciones de salud, compatibilidad y seguridad correspondientes, además de cumplir con los requisitos legales y prestar el consentimiento informado.

Nuevos requisitos para los centros de trasplante

La resolución también actualiza las condiciones que deben cumplir los establecimientos y los equipos médicos autorizados para realizar trasplantes renales.

El texto incorpora normas para la habilitación de los centros, procedimientos para gestionar las listas de espera, criterios de distribución de órganos provenientes de donantes fallecidos y requisitos para la donación renal cruzada. Además, incluye modelos de consentimiento informado para la inscripción en ese programa.

Otro cambio alcanza a los trasplantes combinados, en los que el riñón se implanta junto con otro órgano. La regulación anterior contemplaba específicamente el trasplante hepatorrenal, mientras que la nueva normativa amplía el alcance a otros procedimientos combinados con riñón, con excepción del renopancreático.

También se establecen criterios clínicos diferenciados para pacientes con enfermedad renal crónica y para aquellos con disfunción renal aguda.

La resolución fue aprobada por el directorio del Incucai el 22 de octubre, luego de la intervención de las áreas técnicas, la Comisión Asesora de Trasplante Renal, el Comité de Bioética y la Comisión Federal de Trasplante. Sus disposiciones entraron en vigencia el día siguiente a su publicación y reemplazaron las resoluciones 435/2017 y 341/2021.

Cuántas personas esperan un trasplante en la Argentina

La actualización se aplica en un contexto de demanda de órganos para trasplantes. Según las cifras incluidas en la información difundida el 27 de octubre, 7.352 personas esperaban un trasplante en la Argentina. En lo que va de 2026 se habían realizado 1.832 trasplantes y registrado 834 donantes de órganos.

La administración de las listas de espera se realiza mediante el Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante (SINTRA), que permite registrar y gestionar información sobre pacientes, donantes y procedimientos.

La Ley 27.447, conocida como Ley Justina, establece el marco general para la donación y el trasplante de órganos, tejidos y células en el país. En ese sistema, el Incucai coordina y fiscaliza la actividad junto con los organismos jurisdiccionales.

La asignación de un riñón no depende exclusivamente de la antigüedad en la lista: también intervienen la compatibilidad entre donante y receptor, la situación clínica y los criterios específicos aplicables a cada caso.

Con la nueva resolución, el organismo busca unificar las reglas de acceso y distribución, facilitar alternativas para pacientes con dificultades de compatibilidad y actualizar las exigencias para los establecimientos que realizan estos procedimientos.