Telefónica busca crecer en Brasil con la compra de GVT a Vivendi
La empresa española se encuentra bajo presión de las autoridades brasileñas por posibles conflictos de interés en el mercado de telefonía móvil
Telefónica dio un paso definitivo para crecer en Brasil tras ofrecer a Vivendi comprar Global Village Telecom (GVT) por unos 6.700 millones de euros, en una operación que le permitiría esquivar problemas regulatorios y cerrar además el paso a otros competidores en el país.
La fusión de ambas compañías crearía, según Telefónica, el mayor operador de telecomunicaciones en el mayor mercado de Latinoamérica, "proporcionando una plataforma única para la generación de sinergias y creación de valor", según dijo en una nota al regulador bursátil, citada por la agencia Reuters.
Con la compra de GVT, Telefónica lograría una importante ganancia de cuota en telefonía fija y banda ancha en Brasil -segundo mercado en ingresos para la española-.
Telefónica es el tercer operador del país en banda ancha con un 18,4 por ciento de cuota y, según datos de la consultora brasileña Telco de finales de marzo, GVT es la cuarta con un 12,7 por ciento, por lo que juntas superarían el 30 por ciento de America Movil y el 27,7 por ciento de Oi en el creciente mercado de fibra.
La propuesta del grupo español está diseñada de manera que, de ser plenamente aceptada por Vivendi -que ha dicho que analizaría la operación en su próximo consejo de administración, permita al grupo español eliminar cualquier objeción de los reguladores en Brasil y frustrar un eventual movimiento por parte de Telecom Italia sobre GVT.
La española ofrece a la francesa una combinación de acciones de su filial brasileña (59 por ciento de la oferta) y efectivo (41 por ciento), pero esta última parte podría verse reducida si Vivendi acepta la propuesta de Telefónica de venderle su participación de al menos un 8,3% (tras la conversión de unos bonos canjeables emitidos recientemente) en Telecom Italia (TI), valorada en 1.300 millones de euros a precio de mercado.
Telefónica se encuentra bajo presión de las autoridades brasileñas por posibles conflictos de interés en el mercado de telefonía móvil, ya que es dueña de Vivo, número uno en móviles en el país, y además tiene una participación indirecta en TIM Participacoes, segundo operador, en el que Telecom Italia tiene el 67 por ciento.