III - CASOS: Brasil y Venezuela
III - CASOS: Brasil y Venezuela
06/10/2005 - 19:16hs
Brasil
Brasil ha exportado en los últimos años su sistema de votación de Registro Electoral Directo (RED) desde México hasta la Argentina, e incluso sus autoridades electorales reciben consultas de países como Austria, Japón y Turquía.
Brasil incorporó el voto electrónico en 1996 y, en la actualidad, su uso alcanza a la totalidad de sus habitantes. El gobierno brasileño, por encargo de Tribunal Superior Electoral, desarrolla su propia tecnología. Las urnas son propiedad del Estado y, por tanto, son cedidas sin cargo a las autoridades electorales de cada país interesado en su uso, debiendo únicamente el país solicitante, pagar su traslado, los seguros y los técnicos necesarios para su funcionamiento.
En las elecciones municipales realizadas el 3 de octubre de 2004 el padrón electoral estaba compuesto por un total de 120 millones de electores habilitados. En esa oportunidad renovaron sus autoridades 5.562 municipios y los cargos de alcaldes y concejales a cubrir alcanzaron la altísima cifra de 377.000.
A pesar de la gran cantidad de puestos de votación (406.000) el 80% de los resultados se obtuvieron en 50 minutos, resultado que difícilmente hubiera podido obtenerse de no haber estado todos equipados por urnas electrónicas.
Venezuela
Durante 2004, la experiencia de Venezuela fue la más difundida por los medios. El motivo fue el referéndum revocatorio que definiría la continuidad de su presidente Hugo Chávez; y el debate giró en torno a la seguridad y la transparencia de este sistema.
Desde 1994, este país había utilizado un sistema de escaneo óptico para el recuento de votos que se distinguía por el uso de una boleta múltiple y de marca manual.
Sin embargo, en esta elección se cambio el tipo de voto electrónico, pasado de un sistema de lectura óptico del voto (LOV) a un sistema de RED. Este proceso se llevó a cabo de manera incremental. En enero del 2004, se formalizó la alianza de las empresas Smartmatic, Bizta y CANTV que dio origen al Consorcio SBC. Al mes siguiente, este consorcio SBC ganó el concurso abierto por el Consejo Nacional Electoral de Venezuela, para la automatización de elecciones en ese país.
El Estado venezolano adquirió para todas las elecciones y referendos a realizarse del 18 de febrero de 2004 en adelante, un total de 25.000 máquinas de votación SAES3000. La característica más destacable de esta tecnología es que la máquina imprime un comprobante de voto que permite al elector visualizar al instante que su selección se registró correctamente. En el comprobante de voto se muestra el identificador digital único del voto, los cargos y los candidatos seleccionados por el votante, así como la información de identificación de la máquina de votación.
Cada voto registrado en las máquinas está almacenado en siete instancias distintas, donde una de ellas es el voto impreso. De esta manera, el elector tiene la oportunidad de verificar por sí mismo lo que la máquina ha registrado, además de ser un respaldo físico de los votos emitidos.
Tanto en el referéndum revocatorio como en las posteriores elecciones regionales, se utilizó un equipo de captura y digitalización de las huellas dactilares que se ha ido perfeccionando. Este equipo busca garantizar el voto único por elector a partir de la comparación de impresiones dactilares en tiempo real para impedir que los electores sufraguen en más de una ocasión.
Brasil ha exportado en los últimos años su sistema de votación de Registro Electoral Directo (RED) desde México hasta la Argentina, e incluso sus autoridades electorales reciben consultas de países como Austria, Japón y Turquía.
Brasil incorporó el voto electrónico en 1996 y, en la actualidad, su uso alcanza a la totalidad de sus habitantes. El gobierno brasileño, por encargo de Tribunal Superior Electoral, desarrolla su propia tecnología. Las urnas son propiedad del Estado y, por tanto, son cedidas sin cargo a las autoridades electorales de cada país interesado en su uso, debiendo únicamente el país solicitante, pagar su traslado, los seguros y los técnicos necesarios para su funcionamiento.
En las elecciones municipales realizadas el 3 de octubre de 2004 el padrón electoral estaba compuesto por un total de 120 millones de electores habilitados. En esa oportunidad renovaron sus autoridades 5.562 municipios y los cargos de alcaldes y concejales a cubrir alcanzaron la altísima cifra de 377.000.
A pesar de la gran cantidad de puestos de votación (406.000) el 80% de los resultados se obtuvieron en 50 minutos, resultado que difícilmente hubiera podido obtenerse de no haber estado todos equipados por urnas electrónicas.
Venezuela
Durante 2004, la experiencia de Venezuela fue la más difundida por los medios. El motivo fue el referéndum revocatorio que definiría la continuidad de su presidente Hugo Chávez; y el debate giró en torno a la seguridad y la transparencia de este sistema.
Desde 1994, este país había utilizado un sistema de escaneo óptico para el recuento de votos que se distinguía por el uso de una boleta múltiple y de marca manual.
Sin embargo, en esta elección se cambio el tipo de voto electrónico, pasado de un sistema de lectura óptico del voto (LOV) a un sistema de RED. Este proceso se llevó a cabo de manera incremental. En enero del 2004, se formalizó la alianza de las empresas Smartmatic, Bizta y CANTV que dio origen al Consorcio SBC. Al mes siguiente, este consorcio SBC ganó el concurso abierto por el Consejo Nacional Electoral de Venezuela, para la automatización de elecciones en ese país.
El Estado venezolano adquirió para todas las elecciones y referendos a realizarse del 18 de febrero de 2004 en adelante, un total de 25.000 máquinas de votación SAES3000. La característica más destacable de esta tecnología es que la máquina imprime un comprobante de voto que permite al elector visualizar al instante que su selección se registró correctamente. En el comprobante de voto se muestra el identificador digital único del voto, los cargos y los candidatos seleccionados por el votante, así como la información de identificación de la máquina de votación.
Cada voto registrado en las máquinas está almacenado en siete instancias distintas, donde una de ellas es el voto impreso. De esta manera, el elector tiene la oportunidad de verificar por sí mismo lo que la máquina ha registrado, además de ser un respaldo físico de los votos emitidos.
Tanto en el referéndum revocatorio como en las posteriores elecciones regionales, se utilizó un equipo de captura y digitalización de las huellas dactilares que se ha ido perfeccionando. Este equipo busca garantizar el voto único por elector a partir de la comparación de impresiones dactilares en tiempo real para impedir que los electores sufraguen en más de una ocasión.