Los ladrones de identidad diversifican sus métodos
El robo de identidad, es decir el uso del nombre de otro para cometer una estafa, se ha transformado en una gran dolor de cabeza en EEUU, cuyas autoridades y compañías ven como día a día aumentan las quejas de quienes han sido víctimas de esos delitos.
La última estratagema para limpiar los ahorros de muchas familias consiste en una compleja red de transacciones destinadas a vender las acciones de una cartera de inversión en una agente de bolsa por Internet, y luego traspasar las ganancias a una cuenta de banco ficticia.
La estafa comienza cuando la PC de la víctima es infectada por un virus con el que se obtiene información que hay en la computadora, como claves de correo electrónico y de acceso a cuentas bancarias.
Los delincuentes envían después órdenes de venta de acciones y crean a continuación cuentas bancarias con nombres falsos a las que transfieren los fondos.
La complejidad de la estafa hace suponer a las autoridades de la Comisión de Valores de EEUU (SEC, en inglés) que los responsables son personas con preparación, probablemente con estudios universitarios en finanzas.
La preocupación es aun mayor en la medida en que ese tipo de delito por medio de la red es nuevo, ya que sólo tiene seis meses de existencia.
Millonarias estafas
Las agencias de bolsa por Internet calculan que las pérdidas por las estafas suman ya unos 20 millones de dólares, no demasiado si se compara con los 1,7 billones de dólares que manejan, aunque se teme que la cifra no haga sino aumentar.
El principal problema al que se enfrentan las compañías es la falta de precaución de muchos de sus clientes, que no se aseguran de contar con las protecciones adecuadas contra los virus y el acceso a sus computadoras.
Tampoco muchos usuarios realizan tareas básicas para proteger su privacidad, como cambiar periódicamente las claves de sus cuentas de correo electrónico.
Según una encuesta de America Online y la National Cyber Security Alliance, el 84 por ciento de los usuarios de PCs mantienen información personal, incluida la financiera, en sus computadoras de casa.
El aumento en el uso de redes inalámbricas es un problema añadido, ya que son muchos los que no utilizan una clave para acceder a sus redes, lo que los hace presa fácil de los estafadores informáticos.
La situación preocupa especialmente a los bancos por internet, que compiten por atraer nuevos clientes con ofertas difíciles de igualar, como tasas de interés para cuentas de ahorros que llegan hasta el 4 por ciento anual, contra menos del 1 por ciento que es lo común en los bancos de "ladrillo y argamasa''.
Pero las complejas estrategias de los piratas informáticos no son la única manera de robar la identidad.
Los recientes huracanes en el sur de EEUU brindaron la oportunidad de robar directamente tarjetas de la Seguridad Social, documentos financieros y de identidad que quedaron flotando en las aguas de Nueva Orleans y que han sido utilizados para abrir cuentas de crédito o incluso para solicitar la ayuda del Gobierno.
Fuente: Efe