La imprudencia verbal en Twitter es más arriesgada que los excesos orales
Especialistas advierten que el contenido virtual en redes sociales no puede ser ni modificado ni matizado con el paso del tiempo
Los polémicos “tuits” del concejal madrileño Guillermo Zapata, considerados antisemitas y ofensivos para las víctimas del terrorismo, prueban que la imprudencia verbal en la red es incluso más arriesgada que los excesos orales, porque los comentarios publicados en Internet perduran en el tiempo.
Dirigentes de asociaciones de internautas en España aseguraron que las opiniones en Internet no se pueden borrar ni matizar con el paso de los años sino que quedan ancladas para siempre, y lo que uno escribe sin pensar demasiado puede pasarle factura en el futuro.
También el politólogo Fernando Vallespín, catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid, coincidió en este mismo análisis y en el riesgo de la perdurabilidad de los comentarios publicados en redes sociales.
La polémica sobre los “tuits” de Zapata saltó este fin de semana tras conocerse que el concejal había escrito mensajes en Internet del tipo:
"¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un 600? En el cenicero", o "Han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcaser para que no vaya Irene Villa a por repuestos".
El presidente de la Asociación de Internautas (AI), Víctor Domingo, explicó que, mientras que las palabras se pueden olvidar, las opiniones publicadas en la red y que “retratan” a su autor o al menos cómo pensaba cuando las escribió, quedan allí aparcadas prácticamente para siempre.
“Está claro que todo aquello que se pública en Internet tiene mayor persistencia temporal que lo que está sólo en la memoria de la gente”, añadió el presidente de la Asociación de Usuarios de Internet (AUI), Miguel Pérez Subías.
Además, el contenido virtual no puede ser modificado ni matizado con el paso del tiempo, señaló.
Según Pérez Subías, la polémica surgida con los “tuits” de Zapata y con los del también concejal madrileño Pablo Soto, son una “buena lección” para todos sobre la influencia que tiene el uso de las redes sociales “en el devenir futuro de nuestra vida, que cada vez es más digital”.
En 2012 y 2013, Pablo Soto escribió mensajes en Internet como “Yo no puedo aseguraros que por torturar y matar a Gallardón se vaya a cambiar toda la historia, pero por probar no perdemos nada” u “Ojo, que no es que yo quiera quemar bancos, que es por su bien. Y por lo bonito que hace el fuego”.
“Cuando escribes en internet, ya no hay marcha atrás. Es como disparar, una vez que los hecho no puedes recular”, aseguró el politólogo Vallespín.
Se refirió a cómo las redes sociales han transformado el procedimiento de acceso y transmisión de la información.
“Hasta ahora el monopolio de la gestión del recuerdo y el olvido de las personas estaba en manos de los medios de comunicación, ahora, con el mundo digital, está a disposición de cualquiera”, añadió.