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ALERTA

Cómo aumentar la señal de Internet de tu casa sin gastar de más

Cuando se combinan una buena ubicación física y una altura adecuada, muchos problemas de la señal de Internet desaparecen como por arte de magia
Por CD
08/01/2026 - 09:00hs
router

Pocas cosas desesperan tanto como una señal débil de Internet en casa. Por ejemplo, al darle "play" en una serie y ver cómo aparece el círculo de carga girando sin fin. O intentar mandar un archivo urgente… y el correo se queda atascado.

La sensación de "tengo fibra de alta velocidad, pero en el living va peor que en un bar" se convirtió en una queja cotidiana de los usuarios hogareños de Internet. La buena noticia es que, en muchísimos casos, el problema no es la conexión de Internet contratada, sino cómo la señal se distribuye dentro del hogar. Y ahí, con algo de orden, criterio y varias decisiones inteligentes, se puede mejorar mucho la señal de Internet sin tocar la tarjeta de crédito.

En este artículo de iProfesional te proponemos un recorrido paso a paso para entender qué pasa realmente con tu WiFi, cómo colocás mal el router, qué podés ajustar en el software y qué pequeños trucos caseros marcan la diferencia en la señal de Internet. No necesitás saber de tecnología ni ser "el informático de la familia": solo seguir algunas pautas claras y dedicarte un rato a poner orden en tu red doméstica de Internet.

La anatomía de la señal WiFi

Para mejorar algo, antes hay que entenderlo. Y el WiFi, aunque suene a magia, es pura física. Tu router emite ondas de radio, igual que una emisora de FM, pero en otras frecuencias. Esas ondas transportan los datos que llegan por el cable de Internet hasta tu teléfono móvil, tu computadora portátil o tu televisor. Cuando el viaje se complica, la experiencia de Internet se resiente: cortes, lentitud, desconexiones.

En la mayoría de los hogares, el WiFi trabaja en dos bandas de frecuencia principales: 2.4 GHz y 5 GHz. Muchos routers modernos crean dos redes con nombres distintos (por ejemplo, "MiWifi" y "MiWifi_5G") o combinan ambas en una sola que gestiona automáticamente a qué banda se conecta cada dispositivo para ingresar a Internet. A grandes rasgos, funcionan así:

Banda de 2.4 GHz

  • Tiene más alcance: llega mejor a habitaciones alejadas del router.
  • Penetra mejor paredes y obstáculos.
  • Es más lenta y suele estar más saturada, porque muchos aparatos (microondas, teléfonos inalámbricos, dispositivos antiguos) también la usan.
  • Es ideal para dispositivos que no necesitan mucha velocidad en Internet, como enchufes inteligentes o sensores.

Banda de 5 GHz

  • Ofrece mayor velocidad real en Internet cuando estás cerca del router.
  • Tiene menos alcance: pierde fuerza más rápido con la distancia.
  • Le afectan más los obstáculos y paredes gruesas.
  • Es perfecta para ver vídeo en alta definición, jugar en línea o hacer videollamadas, siempre que estés en la misma habitación o cerca.

Imaginá que el 2.4 GHz es una carretera larga que llega a muchos sitios, pero con tráfico, semáforos y colectivos, como por ejemplo la avenida Rivadavia en Buenos Aires. El 5 GHz sería una autopista rápida, pero muy corta: va genial si estás "cerca de la salida", pero no sirve tanto si quieres cruzar toda la casa.

El enemigo silencioso del WiFi: los obstáculos físicos

Cada pared, puerta, mueble macizo o electrodoméstico supone una pequeña barrera y afecta la experiencia de Internet. No es lo mismo una pared de aglomerado que un muro grueso o una columna de hormigón. 

Tampoco es lo mismo una puerta de madera que un armario lleno de ropa, una heladera o un espejo grande. Todo eso absorbe, refleja o distorsiona las ondas. Algunas ideas clave para entender este "viaje":

  • Cuantas más paredes atraviesa la señal, peor llega.
  • Los materiales densos (hormigón, ladrillo macizo, piedra) frenan más que la madera.
  • Los espejos y superficies metálicas pueden reflejar la señal y crear "zonas muertas" inesperadas.
  • Las plantas grandes y el agua (peceras, cisternas, depósitos) también absorben parte de la señal.

Si pensás en la señal WiFi como la luz de una bombilla, empezarás a visualizar mejor el problema. Si pones una lámpara en una esquina tapada por armarios, iluminará mal el resto de la habitación. Con el WiFi pasa algo parecido: la posición desde la que "alumbra" el router condiciona todo. Y eso nos lleva al gran protagonista de esta historia: el propio router.

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Router en un escritorio.

El router, el gran incomprendido de Internet en el hogar

En muchos hogares el router es un aparato feo, con luces que parpadean, al que se le presta la misma atención que al panel de control de la luz. La instalación suele quedar donde al técnico le viene mejor: junto a la toma de fibra o teléfono fijo, muchas veces en la entrada, detrás de un mueble, en el suelo o incluso dentro de un armario. Desde el punto de vista de la señal WiFi, esa suele ser la peor ubicación posible.

La posición del router es una de las decisiones que más influyen en la calidad de la red doméstica de Internet. Y lo mejor: reubicarlo, cuando el cableado lo permite, no cuesta dinero. Al elegir dónde colocarlo, conviene tener en cuenta varios factores:

Distribución de la vivienda

  • Si tu casa es alargada, con habitaciones en fila, colocar el router en un extremo condena al otro a vivir con mala cobertura y señal de Internet.
  • Lo ideal es acercarlo lo máximo posible a la "zona de mayor uso": living, escritorio, comedor, habitaciones donde se teletrabaja o se juega en línea.
  • No siempre se puede ir al centro geométrico de la casa, pero sí intentar un "centro funcional": donde más se usa Internet.

Altura: ni en el suelo ni pegado al techo

  • Las ondas se propagan mejor cuando el router está a una altura aproximada del pecho o la cabeza de una persona adulta, sobre un mueble estable.
  • Colocarlo en el suelo favorece que muebles, camas y otros objetos bloqueen parte de la señal de Internet.
  • Subirlo demasiado (cerca del techo) tampoco es ideal: la señal de Internet tiende a dispersarse por encima de la zona donde usamos los dispositivos.

Evitar esconderlo

  • Meter el router en un armario, detrás de una puerta o dentro de un mueble cerrado es un error técnico habitual.
  • La madera gruesa, las puertas y los objetos que se acumulan alrededor actúan como barrera. Es como ponerle una manta a un altavoz y luego quejarse de que se oye poco.
  • Aunque no sea estético, dejarlo "a la vista" mejora significativamente la cobertura y la señal de Internet.

Cuidado con los espejos y superficies metálicas

  • Un espejo grande colocado justo detrás o delante del router puede reflejar la señal y crear zonas donde el WiFi se vuelve impredecible.
  • Electrodomésticos grandes (heladera, lavarropa, horno eléctrico) y radiadores tampoco son buenos compañeros. Mejor alejar el router de ellos todo lo posible.

Electrodomésticos "ruidosos" para el WiFi

  • El microondas es un clásico: muchos modelos emiten ondas en la banda de 2.4 GHz, lo que puede interferir cada vez que calientas comida.
  • Otros aparatos inalámbricos, como ciertos teléfonos fijos o cámaras antiguas, también pueden generar interferencias en la banda de 2.4 GHz.

En la práctica, conviene seguir algunas reglas sencillas:

  • Colocá el router en una posición más o menos central respecto a donde más usas Internet, aunque tengas que alargar un poco el cable de red o la fibra.
  • Situálo sobre un mueble, a media altura, sin obstáculos directos alrededor (ni apilar libros encima, ni apoyarlo entre torres de objetos).
  • Evitá esquinas extremas, debajo de mesas o junto a la ventana pegado al cristal, donde parte de la señal "se escapa" hacia la calle.
  • No lo pegues a otros aparatos electrónicos grandes: dale algo de espacio para que "respire".

Si vivís en un piso de dos plantas o un dúplex, la altura cobra aún más relevancia. En esos casos, colocar el router en la planta intermedia, o en el techo de la planta baja (si el cableado lo permite), puede ayudar a repartir mejor la señal entre pisos sin recurrir, al menos de entrada, a repetidores.

Por último, conviene revisar cómo están orientadas las antenas, si tu router las tiene externas. No sirve de mucho dejarlas todas en la misma posición mirando al techo. Un ajuste mínimo, con algo de criterio, puede ayudar a que esa "bombilla WiFi" ilumine mejor toda tu casa.

Cuando se combinan una buena ubicación física y una altura adecuada, muchos problemas que atribuimos a la operadora o a la "velocidad contratada" de Internet desaparecen como por arte de magia. Y eso, sin haber gastado ni un peso.

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