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El fin de una era: Sony cede el control de su división de televisores a la china TCL

Esta retirada estratégica permite a Sony reenfocar sus recursos hacia áreas donde sigue siendo dominante y que presentan mayores márgenes de crecimiento.
21/01/2026 - 09:52hs
El fin de una era: Sony cede el control de su división de televisores a la china TCL

En un movimiento que marca un punto de inflexión definitivo en la historia de la electrónica de consumo, Sony confirmó oficialmente su retirada como fabricante independiente de televisores. La noticia, que sacudió los cimientos de la industria tecnológica, se materializa a través de un acuerdo estratégico con el gigante chino TCL, que pasará a ostentar la mayoría accionarial del negocio de entretenimiento doméstico de la compañía japonesa.

Este paso supone el fin de una trayectoria de excelencia técnica que posicionó a Sony como el referente indiscutible del sector durante más de medio siglo. Sin embargo, la realidad económica del mercado actual, caracterizada por márgenes de beneficio cada vez más estrechos y una competencia feroz en costos de producción, ha terminado por forzar una decisión que muchos analistas consideraban inevitable, pero que no deja de ser histórica.

Una estructura de control compartida, pero con ADN chino

El acuerdo se ha formalizado mediante un memorando de entendimiento para la creación de una joint venture o empresa conjunta. En esta nueva entidad, TCL asumirá el mando con el 51% del capital, mientras que Sony retendrá el 49%.

Aunque sobre el papel parece una colaboración equilibrada, en la práctica implica que TCL gestionará todos los procesos críticos: desde el desarrollo de producto y el diseño hasta la logística, las ventas y, quizás lo más relevante para el consumidor, el servicio posventa.

Está previsto que la nueva sociedad comience a operar en abril de 2027, una vez que se obtengan las aprobaciones regulatorias pertinentes. Para el usuario final, el cambio será sutil a corto plazo, ya que los televisores seguirán luciendo los logotipos de Sony y la emblemática marca Bravia. No obstante, el "corazón" de estos dispositivos dejará de ser estrictamente japonés.

Del liderazgo tecnológico a la supervivencia financiera

La salida de Sony como fabricante propio responde a un cambio de paradigma global. Durante la era del tubo de rayos catódicos, la tecnología Trinitron de Sony era inalcanzable para sus rivales. Con la llegada del panel plano, la marca logró mantener su prestigio mediante procesadores de imagen superiores y una calibración de color que se convirtió en el estándar de la industria cinematográfica.

Sin embargo, el mercado de las Smart TV ha derivado en una guerra de volumen donde la integración vertical es la clave. Fabricantes como TCL no solo ensamblan televisores, sino que fabrican sus propios paneles, lo que les permite reducir costes de una manera que Sony, que dependía de proveedores externos para sus pantallas OLED y LCD, ya no podía replicar de forma rentable.

Los expertos del sector señalan que Sony prefirió salvaguardar el valor de su marca antes de que las pérdidas de la división de hardware lastraran los resultados globales del grupo. Al asociarse con TCL, Sony aprovecha la inmensa infraestructura de fabricación del grupo chino, mientras que TCL adquiere instantáneamente el prestigio y la propiedad intelectual de una de las marcas más respetadas del mundo.

El riesgo de perder la identidad

El principal temor entre los entusiastas de la tecnología y los profesionales del sector es la posible dilución de la identidad de Bravia. Existen precedentes en la industria que generan escepticismo; casos como el de Nokia en telefonía móvil o Philips en televisores (cuya marca en Europa es gestionada por TP Vision) demuestran que, cuando el diseño y la fabricación se externalizan, la "esencia" del producto original tiende a desdibujarse en favor de economías de escala.

Sony siempre se distinguió por un procesado de imagen de referencia y un cuidado extremo en la calidad de construcción. Bajo el paraguas de TCL, es probable que los televisores Sony se vuelvan más competitivos en precio, pero existe el riesgo real de que pierdan ese componente "premium" y esa fiabilidad que justificaba su coste superior frente a la competencia.

Un futuro centrado en el software y el contenido

Esta retirada estratégica permite a Sony reenfocar sus recursos hacia áreas donde sigue siendo dominante y que presentan mayores márgenes de crecimiento: los videojuegos (PlayStation), los servicios de entretenimiento y la producción de sensores de imagen, donde sigue siendo el proveedor líder para la industria de los celulares.

En conclusión, el adiós de Sony como fabricante soberano de televisores no solo es la crónica de una reestructuración empresarial; es el síntoma de una era donde el prestigio histórico ya no basta para competir contra el músculo industrial de las potencias asiáticas emergentes. El salón de casa seguirá teniendo el logo de Sony, pero el alma de sus pantallas hablará, a partir de ahora, un idioma distinto.

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