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Cuánto cuesta volver a la Luna y por qué la NASA apuesta cifras récord en la misión de Artemis

El nuevo programa lunar del gobierno estadounidense busca sentar las bases para la exploración humana en el espacio profundo y futuras misiones a Marte
01/04/2026 - 18:51hs
Cuánto cuesta volver a la Luna y por qué la NASA apuesta cifras récord en la misión de Artemis

Con el viaje de Artemis II a la Luna, la NASA está ejecutando la apuesta espacial más ambiciosa desde el programa Apolo, con cifras que superan cualquier presupuesto anterior.

Esta misión no se trata solo de volver a pisar suelo lunar. El objetivo es establecer una presencia humana permanente en la Luna y sentar las bases tecnológicas para futuras expediciones tripuladas hacia Marte, algo que Estados Unidos considera estratégico frente al avance espacial de China.

Los números detrás de Artemis II revelan una batalla que va más allá de la ciencia. Es una competencia geopolítica, tecnológica y económica en la que Washington está dispuesto a invertir cifras históricas.

Cuánto cuestan el cohete y la cápsula que llevarán astronautas a la Luna

El corazón de Artemis II es el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), el cohete más potente jamás construido. También es el más caro de la historia. El desarrollo del SLS costó u$s23.800 millones, según cifras oficiales de la NASA.

Ese cohete impulsará la cápsula espacial Orion, diseñada para transportar astronautas en trayectos de larga duración. Orion demandó una inversión de u$s20.400 millones en desarrollo y fabricación.

A eso se suma el Módulo de Servicio Europeo (ESM), construido por la Agencia Espacial Europea. Este componente proporciona electricidad, propulsión, control térmico, aire y agua para la tripulación durante toda la misión.

La infraestructura de lanzamiento relacionada agregó otros u$s5.700 millones hasta 2022. Esas instalaciones incluyen la plataforma de despegue, torres de servicio y sistemas de control en tierra.

Las misiones posteriores también incorporarán equipos de SpaceX, la empresa de Elon Musk, y Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos. Estos contratos privados suman miles de millones adicionales al programa.

La cifra total de Artemis II supera los 93.000 millones de dólares

Desde su puesta en marcha en 2012, el programa Artemis II acumuló una inversión superior a los u$s93.000 millones, según estimaciones difundidas por Reuters.

Esa cifra refleja el enorme esfuerzo económico que implica sostener toda la infraestructura necesaria. Buena parte del presupuesto se concentró en el cohete Space Launch System y la cápsula Orion, pero el gasto se extiende mucho más allá.

También incluye contratos industriales con decenas de proveedores, sistemas de aterrizaje lunar, soporte logístico permanente y nuevas tecnologías de navegación y comunicaciones espaciales.

El objetivo no es realizar un viaje único, sino construir una base tecnológica que permita misiones frecuentes y sostenibles a la Luna, y también servir como ensayo general para el salto posterior hacia Marte.

Por qué Estados Unidos invierte tanto en volver a la Luna ahora

Artemis II responde a una rivalidad internacional creciente. Estados Unidos quiere mantener el liderazgo espacial en un momento en que China acelera sus propios planes lunares con ambiciones de establecerse primero.

Llegar primero, establecer presencia permanente y liderar futuras infraestructuras fuera de la Tierra se convirtió en una cuestión de influencia global. Por eso Artemis no se entiende solo como un proyecto científico.

Forma parte de una estrategia nacional de largo plazo. Washington busca asegurar su dominio tecnológico y posicionarse como potencia espacial frente a Beijing y otras naciones emergentes.

La competencia incluye acceso a recursos lunares, como agua congelada en los polos, que podría utilizarse para producir combustible y sostener bases humanas. También implica control sobre órbitas estratégicas y rutas espaciales.

Qué hará la tripulación de Artemis II durante la misión

Durante la misión, la tripulación pondrá a prueba los sistemas de soporte vital, navegación y comunicaciones. Esos testeos servirán directamente para los aterrizajes lunares planeados para finales de esta década.

Artemis II será un vuelo orbital alrededor de la Luna, sin aterrizaje. Los astronautas volarán más lejos de la Tierra que cualquier humano en más de 50 años, probando equipos en condiciones reales de espacio profundo.

Los datos recolectados alimentarán los planes de Artemis III y IV, que sí incluirán descensos en la superficie lunar. La NASA quiere establecer una presencia continua en el polo sur lunar.

Los planes para una base lunar permanente después de 2028

La NASA anunció a principios de esta semana su intención de crear una presencia humana permanente en la Luna. El administrador de la agencia, Jared Isaacman, detalló los planes para empezar a enviar infraestructura después de la misión Artemis IV.

Esa misión está programada para fines de 2028. A partir de ahí, la NASA comenzará a desplegar módulos habitables, sistemas de energía y vehículos de exploración en la superficie lunar.

La inversión estimada para esa infraestructura inicial ronda los u$s20.000 millones, aunque el número final dependerá de la participación de socios internacionales y empresas privadas.

La idea es que astronautas puedan vivir y trabajar en la Luna durante meses, no solo días. Eso requiere instalaciones de soporte vital, protección contra radiación y sistemas de comunicación permanente con la Tierra.

De la Luna hacia Marte con propulsión nuclear en 2028

Aunque Artemis II pone el foco en la Luna, la NASA ya mira más allá. Pocos días antes del lanzamiento previsto, la agencia anunció planes para una misión a Marte con energía nuclear programada para diciembre de 2028.

La misión se centrará en la nave experimental SR-1 Freedom, diseñada para usar propulsión nuclear eléctrica. Esta tecnología permitiría viajar más lejos y de manera mucho más eficiente que los sistemas tradicionales, lo que representaría un salto enorme en la capacidad de realizar viajes interplanetarios.

La misión a Marte también desplegará helicópteros robóticos avanzados para explorar el terreno marciano y buscar recursos críticos, como hielo de agua.

Aprovechando una alineación planetaria favorable, la misión podría llegar a Marte en aproximadamente un año. Ese tiempo de viaje es considerablemente menor al que demandan las tecnologías actuales de propulsión química.

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