Sam Altman declaró en el juicio contra OpenAI y apuntó contra Elon Musk: "Solo trabaja en empresas que controla"
Sam Altman quedó en el centro de la escena durante una nueva audiencia del juicio que enfrenta a Elon Musk con OpenAI. En su declaración, el ejecutivo sostuvo que el magnate sudafricano pretendía ejercer un control absoluto sobre la organización y aseguró que esa fue una de las razones que terminó provocando su salida.
"Elon Musk solo trabajará en empresas que controle totalmente", fue una de las frases que marcaron la audiencia y que reflejan la fuerte disputa de poder detrás de una de las batallas judiciales más relevantes del mundo tecnológico.
El juicio gira en torno a la transformación de OpenAI, que nació como una organización sin fines de lucro y luego evolucionó hacia una estructura comercial para financiar el desarrollo de inteligencia artificial avanzada. Musk sostiene que la empresa traicionó su misión original y priorizó acuerdos multimillonarios, especialmente con Microsoft.
Sam Altman vs. Elon Musk: la pelea por el control de OpenAI
Durante el proceso judicial salieron a la luz documentos internos, correos electrónicos y testimonios que reconstruyen las tensiones entre los fundadores.
Según explicó Greg Brockman ante el tribunal, el conflicto se profundizó en 2017, cuando Musk buscó quedarse con el control total de la compañía en medio de discusiones sobre cómo financiar el crecimiento de OpenAI.
En ese momento, la empresa había logrado importantes avances tecnológicos, entre ellos sistemas capaces de derrotar a jugadores profesionales de DOTA II, un hito que convenció a los directivos de que necesitaban inversiones mucho más grandes para competir en la carrera global de inteligencia artificial.
De acuerdo con los testimonios, Musk propuso crear una nueva estructura empresarial bajo su liderazgo. Sin embargo, la iniciativa fue rechazada por otros miembros de OpenAI, que consideraban incompatible entregar el control absoluto a una sola figura.
Tras ese episodio, Musk dejó de aportar financiamiento y meses después abandonó el consejo directivo.
El dueño de ChatGPT defendió el giro comercial de OpenAI
En su exposición judicial, Altman también defendió la decisión de transformar OpenAI en una empresa capaz de atraer capital privado.
El CEO argumentó que desarrollar modelos avanzados de inteligencia artificial requiere inversiones gigantescas en infraestructura, chips y talento especializado, algo imposible de sostener únicamente con un esquema filantrópico.
La alianza con Microsoft, que inyectó miles de millones de dólares en OpenAI y le otorgó acceso prioritario a servicios de nube y procesamiento, aparece como uno de los puntos centrales de la demanda presentada por Musk.
El empresario acusa a OpenAI de haberse convertido en una compañía enfocada en beneficios económicos y de abandonar el objetivo inicial de desarrollar inteligencia artificial para beneficio de toda la humanidad.
Las internas que complican a OpenAI
Aunque la declaración de Altman estuvo enfocada en el conflicto con Musk, el juicio también dejó expuestas fuertes internas dentro de OpenAI.
En las últimas audiencias, Mira Murati aseguró que Altman le ocultó información relacionada con protocolos de seguridad de nuevos modelos de inteligencia artificial y afirmó que no confiaba plenamente en él.
Además, documentos incorporados al expediente incluyen cuestionamientos de Ilya Sutskever, quien acusó al CEO de mantener "un patrón constante de manipulación y falta de honestidad".
Las revelaciones se suman a la crisis institucional que atravesó OpenAI en noviembre de 2023, cuando Altman fue despedido temporalmente por la junta directiva bajo el argumento de que no había sido "consistentemente sincero" en sus comunicaciones.
Aunque luego recuperó el cargo tras el respaldo de empleados e inversores, el episodio dejó en evidencia las fuertes disputas internas que atraviesan a una de las compañías más influyentes del negocio tecnológico global.
Un juicio que puede redefinir el negocio de la IA
La batalla judicial entre Musk y OpenAI ya se transformó en uno de los casos más observados de la industria tecnológica.
Además de exponer conflictos personales y luchas de poder, el proceso abre interrogantes sobre cómo deben financiarse las empresas de inteligencia artificial, qué límites regulatorios deberían existir y quién controla una tecnología que podría redefinir sectores enteros de la economía.
Mientras tanto, Altman intenta defender la estrategia que convirtió a OpenAI en una de las compañías más valiosas y poderosas del mundo, en medio de un escenario marcado por acusaciones cruzadas, tensiones internas y una competencia feroz por liderar el futuro de la IA.