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ALERTA

Por qué los precios de celulares saltarán hasta 30% en Argentina, pese a la quita de impuestos

La presión de la IA sobre la producción global de chips, sumada a riesgos geopolíticos, fija un nuevo piso de costos para toda la electrónica de consumo.
05/06/2026 - 13:22hs
Por qué los precios de celulares saltarán hasta 30% en Argentina, pese a la quita de impuestos

El mercado tecnológico atraviesa uno de sus cambios más bruscos de la última década y la Argentina no queda al margen. La expectativa de que la apertura comercial derivara en celulares más accesibles empieza a chocar con una realidad muy distinta: en los próximos días, los modelos de entrada y gama media subirán hasta un 30% en las tiendas del país. Detrás de esa suba aparece una combinación explosiva: el auge global de la inteligencia artificial, la escasez de insumos y un escenario geopolítico cada vez más tenso.

Las proyecciones de la consultora International Data Corporation (IDC) ubican a 2026 como el peor año de la historia reciente de la telefonía móvil. Los despachos mundiales de celulares caerían 13,9% interanual hasta unas 1.090 millones de unidades, un volumen comparable al de 2013. No se trata de una crisis de demanda, sino de una escasez severa de componentes en las fábricas asiáticas.

Pero la caída en las ventas no implicará un mercado más barato. Al contrario: aunque se venderán menos equipos, el valor total del negocio crecería 3,8%. La razón es el salto del precio promedio por unidad, que podría llegar a un récord de 550 dólares en 2026, unos 100 dólares por encima del período previo. La industria entra así en una etapa de costos altos que ya no parece transitoria.

En el centro de este fenómeno aparece un término que ya circula entre fabricantes y analistas: "RAMageddon"" La expansión acelerada de la inteligencia artificial generativa alteró por completo las prioridades de producción en la industria de los semiconductores. Las grandes tecnológicas están destinando miles de millones de dólares a centros de datos que requieren memorias y procesadores cada vez más potentes.

El fenómeno "RAMageddon": la IA dispara los costos

El problema es que esos desarrollos compiten por la misma capacidad industrial que se usa para producir memorias DRAM y NAND, piezas indispensables para cualquier celular. Empresas como Samsung y SK Hynix priorizan el negocio de la inteligencia artificial porque ofrece márgenes mucho más altos. Según estimaciones del sector, durante este año la infraestructura vinculada a IA absorberá cerca del 70% de la producción global de chips.

Ese corrimiento de la producción dejó a la electrónica de consumo ante una escasez crítica. Desde diciembre de 2025, los precios de las memorias DRAM y NAND treparon entre 150% y 200%, y algunos reportes hablan de subas todavía más pronunciadas en ciertos módulos. El impacto sobre el costo final de los teléfonos ya es directo y visible.

Gama baja en peligro: el golpe al bolsillo

El golpe más fuerte lo reciben los celulares de gama baja. En un celular de alrededor de 100 dólares, la memoria suele representar entre 30% y 40% del costo de fabricación. Pero con los valores actuales, solo ese componente ya cuesta entre 130 y 170 dólares. En otras palabras, el chip puede valer más que el equipo completo.

Con ese escenario, los modelos más económicos dejaron de ser viables para los fabricantes. Se trata de un segmento que en 2025 movió más de 170 millones de unidades en todo el mundo y que ahora entra en zona crítica. Para sostener márgenes, las marcas ya evalúan recortes técnicos: menos memoria RAM, más dependencia del almacenamiento en la nube y equipos con especificaciones más ajustadas.

La gama alta, en cambio, resiste mejor. En esos equipos, el peso relativo de la memoria es menor porque compite con otros componentes caros, como pantallas avanzadas, cámaras sofisticadas o materiales premium. Por eso, el aumento del costo de fabricación en ese segmento se mueve en un rango más moderado, de entre 10% y 15%.

A la presión tecnológica se suma además un frente logístico y geopolítico. El conflicto entre los Estados Unidos e Irán tensiona las rutas marítimas internacionales, encarece los fletes y empuja al alza el precio del petróleo. El efecto alcanza tanto al transporte de componentes como a los seguros de carga, y termina reflejándose en el valor final que pagan los consumidores.

La apertura comercial choca con la realidad

En la Argentina, el impacto de esta crisis global se mezcla con un proceso local de apertura comercial. El Gobierno nacional impulsó una serie de medidas para abaratar la tecnología y reducir la brecha con los precios internacionales, pero el contexto mundial amenaza con neutralizar ese objetivo.

Entre mayo de 2025 y enero de 2026, el arancel para celulares importados bajó del 16% al 8% y luego quedó en 0%. Al mismo tiempo, el impuesto interno para esos equipos se redujo de 19% a 9,5%. Sobre el papel, el escenario parecía ideal para una baja de precios.

La meta oficial era clara: lograr una rebaja cercana al 30% para el consumidor y restarle terreno al contrabando. Pero el beneficio impositivo quedó licuado por la suba internacional de insumos y los mayores costos logísticos. El resultado es el opuesto al esperado: en vez de bajar, los precios de los celulares se preparan para subir hasta 30% en el mercado argentino.

Los equipos ensamblados en Tierra del Fuego mantienen ventajas fiscales importantes, como la exención de IVA y del impuesto interno. Sin embargo, ni siquiera ese esquema alcanza para despejar la incertidumbre que atraviesa la industria local, golpeada por la caída del consumo y el riesgo de recortes de empleo.

La combinación de recesión interna y apertura importadora complica especialmente al polo fueguino. En el primer trimestre de 2026, las ventas nacionales quedaron por debajo del millón de unidades. Para todo el año, las proyecciones hablan de unos 5,3 millones de celulares vendidos, lejos de los 6,2 millones registrados en 2025.

Frente a ese panorama, las fábricas instaladas en el sur ajustan producción, reducen inventarios y revisan sus planes. La preocupación también se traslada al frente laboral: el acuerdo que protegía puestos de trabajo perdió vigencia y más de mil operarios con contratos temporarios quedaron en una situación delicada. En respuesta, el gobierno fueguino abrió una mesa de diálogo para intentar frenar posibles despidos.

Tierra del Fuego: el plan B de las empresas

En ese contexto, la Resolución 20/2026 buscó aliviar parte de la presión sobre las plantas locales. La medida eliminó el aporte patronal del 15% destinado al Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina, una carga que pesaba sobre el sector desde la prórroga del régimen industrial.

Pero el problema de fondo sigue ahí: ensamblar electrónica en un mercado recesivo y con insumos disparados dejó de ser un negocio previsible. Por eso, varias compañías empezaron a diversificarse. Newsan, por ejemplo, avanza en proyectos vinculados a la acuicultura y la exportación de alimentos, apalancada además por cambios normativos en la provincia.

Mirgor también abrió nuevas apuestas fuera de la electrónica, con inversiones en hotelería e infraestructura portuaria. Otras firmas, como BGH y Solnik, avanzan en desarrollos ligados al turismo premium. La señal es clara: la industria busca reducir su dependencia de un negocio atado cada vez más a la volatilidad del mercado global de chips.

A nivel global, la suba de costos también reordena el mapa de marcas. Apple aparece como una de las mejor posicionadas gracias a su enfoque en el segmento premium, donde los márgenes le permiten absorber mejor el encarecimiento de componentes. Las estimaciones indican que iOS podría alcanzar una participación récord del 22% en los despachos mundiales de 2026.

Android, en cambio, sería el gran afectado: los despachos globales del ecosistema caerían 20% interanual, una señal de la fragilidad de las marcas que dependen de los segmentos más económicos. En paralelo, HarmonyOS, el sistema de Huawei, ganaría terreno con fuerza en ciudades chinas de menores ingresos, donde se consolida como una alternativa local de menor costo.

Marcas en pugna: el nuevo orden global

Dentro de ese escenario, hay una categoría que todavía crece: los celulares plegables. Aunque siguen siendo un nicho, sus despachos aumentarían 20% interanual, empujados por nuevos lanzamientos y por la demanda de consumidores de alto poder adquisitivo.

En la Argentina, la pelea por el mercado sigue teniendo a dos protagonistas centrales: Motorola y Samsung. Motorola conserva una participación fuerte, apoyada en su presencia histórica, su software fluido y su peso en los segmentos de gama media y de entrada.

Samsung, por su parte, sostiene su competitividad con una oferta que va desde la gama premium hasta opciones más accesibles, sumada a una estrategia de ecosistema integrado y al respaldo del ensamblaje local a través de Mirgor.

Apple, aunque juega en otro nivel de volumen, mantiene al iPhone como el producto aspiracional por excelencia dentro del mercado local. Su público, de alto poder adquisitivo, resiste mejor los aumentos. Al mismo tiempo, marcas como Xiaomi siguen metiendo presión y ganando espacio entre los consumidores argentinos.

¿Qué conviene hacer si pensás cambiar de celular?

En este contexto, quienes estén pensando en cambiar de celular podrían enfrentarse a una ventana corta de oportunidad. Si las listas se actualizan como anticipa el sector, los precios actuales podrían quedar rápidamente atrás.

Buena parte del stock disponible hoy en tiendas y plataformas corresponde a tandas fabricadas antes del salto en el costo de los semiconductores. Eso significa que todavía hay equipos con mejores especificaciones y precios que no reflejan por completo la nueva crisis. Lo que llegue en la segunda mitad de 2026 podría traer recortes de hardware, especialmente en los modelos de entrada, donde volverían configuraciones mínimas de 4 GB de RAM para sostener rentabilidad.

Para quienes compraron su celular entre 2024 y 2025, la recomendación es simple: postergar el recambio si no es indispensable. Esos equipos todavía tienen margen de vida útil y permiten esquivar, al menos por ahora, una compra en el peor momento de precios internacionales.

Lo que deja esta crisis es una conclusión difícil de esquivar: la era del celular muy barato está llegando a su fin. La presión de la inteligencia artificial sobre la producción global de chips, sumada a los riesgos geopolíticos, está fijando un nuevo piso de costos para toda la electrónica de consumo.

En la Argentina, ese cambio deja al descubierto el límite de las políticas locales frente a una crisis internacional de gran escala. Ni el arancel cero ni la baja de impuestos alcanzaron para compensar el aumento global del costo de los chips. Con consumo en retroceso, fábricas que buscan reconvertirse y precios en ascenso, el celular vuelve a ocupar un lugar más cercano al de un bien durable que al de una compra de recambio frecuente. En este nuevo escenario, conservar el equipo actual o aprovechar stock anterior aparece como la estrategia más razonable frente a la era del "RAMageddon".

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