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Del laboratorio al mercado: las claves para escalar startups locales

Argentina tiene una base científica y técnica muy fuerte, con talento en ingeniería, matemática, física, biotecnología e inteligencia artificial.
19/06/2026 - 09:21hs
Del laboratorio al mercado: las claves para escalar startups locales

El radar inversor vuelve a marcar a la Argentina como un destino de alto potencial. Con un talento técnico destacado en disciplinas como la inteligencia artificial (IA) y la biotecnología, el país protagoniza una nueva etapa en la creación de empresas con proyección global.

Valentina Terranova, socia gerenta de Draper Cygnus, observa de cerca este fenómeno. Desde su rol en este fondo de capital de riesgo, guía a fundadores locales en el desafío de transformar investigaciones de laboratorio en negocios sólidos. En esta entrevista de iProfesional, Terranova explica por qué la capacidad de ejecución local resulta fundamental para disputar mercados internacionales.

-¿Cómo percibe hoy el apetito de los inversores globales y de qué forma el proceso macroeconómico de la Argentina iniciado bajo la administración Milei transformó al país de un mercado de alta volatilidad a uno de alto potencial con riesgo manejable?

-El apetito global por tecnología sigue siendo muy fuerte, pero también mucho más selectivo. Hoy los inversores buscan equipos sólidos, tecnología propia y ventajas competitivas que puedan sostenerse en el tiempo.

Eso se ve especialmente en deep tech: inteligencia artificial, infraestructura computacional, biotecnología, energía y "space tech". Son sectores donde no alcanza con seguir una tendencia. Hay que construir tecnología difícil, resolver problemas grandes y tener una visión de largo plazo.

En ese contexto, Argentina volvió a aparecer en el radar. Sigue siendo un mercado desafiante, pero hay una expectativa de mayor previsibilidad, y eso cambia la forma en que muchos inversores internacionales miran al país. Para el "venture capital", que trabaja con horizontes largos, poder proyectar con algo más de estabilidad modifica mucho la conversación.

Pero la oportunidad no se explica solo por la macro. Argentina tiene una base científica y técnica muy fuerte, con talento en ingeniería, matemática, física, biotecnología e inteligencia artificial. Y eso se combina con algo que también vemos en muchos founders latinos: eficiencia, resiliencia y ambición global. Esa combinación vuelve a poner al talento argentino dentro de una conversación mucho más grande: la de la tecnología profunda que se está construyendo para competir globalmente.

-¿Cómo ayudan los fondos de capital de riesgo a profesionalizar a las empresas iniciales de América latina para que la tecnología nacida en la región compita con Silicon Valley?

-Un fondo de "venture capital" no aporta solo capital. En etapas tempranas, muchas veces ayuda a convertir una gran capacidad técnica en una compañía preparada para competir globalmente.

En "deep tech" esto es especialmente importante. No alcanza con tener una tecnología muy buena, hay que transformarla en una empresa capaz de vender, escalar y sostener una ventaja en el tiempo.

En Draper Cygnus trabajamos muy cerca de los "founders" en ese proceso. Nuestra tesis es invertir en founders latinos capaces de construir compañías globales desde el inicio. Muchos combinan formación técnica muy fuerte, experiencia internacional, resiliencia y una enorme capacidad para construir con eficiencia de capital.

Esa tesis se vio con mucha claridad durante el Annual Summit de Draper Cygnus en San Francisco, junto a Tim Draper y Adam Draper. Ahí vimos que el talento latino está absolutamente a la altura de las startups que hoy se construyen en Silicon Valley, algo que el propio Tim destaca.

Ese acceso también es parte del valor que puede aportar un fondo. No se trata sólo de invertir, sino de abrir conversaciones con redes, clientes, referentes e inversores globales.

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Valentina Terranova

-¿Qué denominador común buscan hoy al evaluar una empresa inicial de inteligencia artificial para asegurar que su ventaja competitiva sea defendible a nivel global?

-Buscamos compañías donde la inteligencia artificial no sea simplemente una funcionalidad agregada, sino una ventaja tecnológica real y difícil de replicar. En Draper Cygnus venimos mirando IA desde antes de que existiera el consenso actual, porque siempre la entendimos como parte de la infraestructura profunda del próximo ciclo económico.

Para nosotros, la pregunta no es si una compañía "usa IA", sino si está resolviendo un problema estructural en sectores que van a redefinir industrias enteras: energía, biotecnología y espacio. Son tres áreas donde la convergencia entre inteligencia artificial, ciencia e infraestructura va a generar las transformaciones más profundas de las próximas décadas.

Nos interesan compañías que desarrollen tecnología con barreras reales: modelos, sistemas, herramientas o arquitecturas difíciles de copiar y con capacidad de escalar globalmente. En deep tech no alcanza con una innovación prometedora; tiene que existir la posibilidad de convertir esa tecnología en infraestructura crítica para mercados enormes.

Y ahí el equipo fundador es central. Buscamos founders con excelencia técnica, visión de largo plazo y capacidad de ejecución. En compañías de deep tech, la diferencia no la hace solo la tecnología: la hace la capacidad de sostener convicción durante ciclos largos y construir organizaciones capaces de transformar industrias completas.

-En el portfolio de inteligencia artificial de su fondo, hay apuestas en infraestructura que aceleran modelos generativos mediante unidades de procesamiento virtual, y otras que combinan IA con principios de computación cuántica. ¿Cuán cerca estamos de que este tipo de tecnologías de infraestructura dura desarrolladas en la región escalen para resolver las demandas de cómputo de las corporaciones globales?

-Estamos cada vez más cerca, porque el problema ya es evidente. La inteligencia artificial está generando una demanda enorme de cómputo, energía e infraestructura. El desafío ya no es solo crear mejores modelos, sino lograr que esos modelos puedan operar a escala, con menor costo y consumo de recursos.

Ahí hay una oportunidad enorme para compañías que trabajan sobre infraestructura. En Draper Cygnus invertimos justamente en esa capa. /q99, por ejemplo, está construyendo infraestructura vinculada a computación cuántica y sistemas abiertos para la próxima generación de cómputo avanzado.

La oportunidad es global porque el cuello de botella también es global. Las grandes corporaciones necesitan más capacidad de cómputo, pero también más eficiencia. Y ahí muchos founders latinos tienen una ventaja interesante: están acostumbrados a construir tecnología compleja con mucha eficiencia de capital y, al mismo tiempo, cada vez piensan más sus compañías para mercados globales desde el primer día.

-¿De qué manera utilizan en Draper Cygnus los agentes de IA para levantar capital con sus Limited Partners (LP) y para agilizar y profundizar sus procesos de "due diligence" e investigación científica?

-La inteligencia artificial está transformando el venture capital, especialmente en la forma de investigar, ordenar información y analizar tecnologías emergentes. En deep tech eso es muy relevante, porque muchas veces trabajamos con sectores donde todavía no hay consenso de mercado y donde entender temprano una tecnología puede ser una ventaja enorme.

Hoy en Draper Cygnus estamos armando nuestro "stack agentic". Ya tenemos dos agentes funcionando: uno orientado a "fundraising" y otro enfocado en "deal flow". Y estamos construyendo una infraestructura interna basada en IA para hacer nuestros procesos más eficientes, inteligentes y escalables, desde "research" hasta análisis de compañías y seguimiento del portfolio.

Pero para nosotros hay algo muy importante: la convicción no se automatiza. La IA puede acelerar procesos, ampliar la capacidad de análisis y ayudar a mirar más información con mayor profundidad, pero una decisión de inversión sigue dependiendo de criterio, visión, timing y contacto directo con los founders.

En Draper Cygnus, la comunidad y la cercanía con los emprendedores son centrales. Gran parte de nuestro trabajo pasa por construir relaciones de confianza, entender cómo piensa un founder, cómo ejecuta, cómo arma equipo y cómo navegar la incertidumbre. Eso no se reemplaza con una herramienta.

La IA puede ayudar a procesar mejor el contexto, pero la inversión sigue siendo una decisión profundamente humana, potenciada con inteligencia artificial. En deep tech, donde los ciclos son largos y muchas tecnologías parecen imposibles hasta que dejan de serlo, la convicción se construye escuchando, preguntando, conectando puntos y estando muy cerca de quienes están construyendo el futuro.

-¿Qué condiciones particulares tiene el ecosistema científico argentino para "traducir" investigaciones de laboratorio en modelos de negocio globales rentables?

-Argentina tiene una base científica y técnica muy fuerte, y eso ya se está traduciendo en compañías globales. Durante mucho tiempo se habló del talento argentino como potencial; hoy ya vemos founders que convierten investigación, ciencia aplicada y conocimiento técnico en empresas concretas.

En deep tech, esa traducción es clave, y un ejemplo es Eywa, compañía del portfolio de Draper Cygnus que desarrolla biología sintética y plataformas científicas con alcance global, o Ayuvant, que trabaja en terapias de ARN mediante nanopartículas biocompatibles para oncología, vacunas y medicina genética. Para nosotros, este tipo de casos muestra que desde la región no solo se puede producir ciencia de calidad; también se pueden construir compañías globales basadas en ciencia.

-¿De qué manera impacta la descentralización geográfica en el surgimiento de iniciativas deep tech conectadas con los problemas de la economía real, como el agro o la minería?

-Silicon Valley sigue siendo un lugar central para estar: concentra capital, talento, redes y una ambición global muy difícil de encontrar en otro lado. Pero al mismo tiempo, la innovación profunda ya no nace de un solo lugar. Hoy vemos founders latinos construyendo compañías para resolver problemas globales desde distintas geografías, muchas veces conectando la experiencia de la región con mercados internacionales.

Eso es muy interesante en deep tech, porque las grandes oportunidades aparecen alrededor de cuellos de botella reales: energía, agro, minería, clima, infraestructura, comunicaciones o cómputo. No son problemas locales; son desafíos críticos para la economía global.

Cuando un equipo tiene cercanía con esos problemas, capacidad técnica y acceso a redes globales, puede construir tecnología de frontera. Compañías del portfolio de Draper Cygnus como Splight, que trabaja sobre optimización de redes eléctricas mediante inteligencia artificial, o Skyloom, que desarrolla infraestructura de comunicaciones láser en órbita, muestran que founders latinos puede construir tecnología crítica para industrias globales.

-Con un mercado de fusiones y adquisiciones que empieza a ganar velocidad tras años difíciles, ¿qué sectores de su actual portafolio están mejor posicionados para protagonizar el próximo gran "exit"?

-Hoy vemos muchísimo interés global en sectores como energía, biotecnología, inteligencia artificial y space tech. Son industrias donde las grandes corporaciones necesitan moverse rápido, porque la tecnología está dejando de ser una capa accesoria para convertirse en infraestructura crítica.

En Draper Cygnus, gran parte del portfolio está construido sobre esas verticales. El caso de Skyloom, adquirida por IonQ, es una señal muy clara de esa tesis: cuando una tecnología profunda resuelve un problema estratégico, puede volverse relevante para jugadores globales.

De cara a los próximos años, creemos que las oportunidades más interesantes van a aparecer justamente en la convergencia entre energía, biotecnología y space tech, potenciadas por inteligencia artificial e infraestructura computacional. Los próximos grandes exits probablemente vengan de compañías capaces de resolver cuellos de botella críticos para industrias enteras.

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