• 19/6/2026
ALERTA

Cómo la geopolítica influye en la ciberseguridad

La creciente atención a la soberanía subraya la tensión entre preservar la apertura y la interoperabilidad, y salvaguardar la autonomía nacional
19/06/2026 - 10:12hs
Cómo la geopolítica influye en la ciberseguridad

En 2026, la geopolítica continuará siendo el principal factor que influye en las estrategias generales de mitigación del riesgo cibernético. La última versión del estudio del World Economic Forum (WEF) y Accenture mostró que 64% de las organizaciones a nivel mundial considera ciberataques con motivación geopolítica, como la interrupción de infraestructura crítica o el espionaje.

Y, de hecho, 91% de las organizaciones más grandes modificó sus estrategias de ciberseguridad debido a la volatilidad geopolítica. Al mismo tiempo, 31% de los ejecutivos declara tener baja confianza en la capacidad de su país para responder a incidentes cibernéticos de gran magnitud, frente al 26% del año pasado.

Las tensiones geopolíticas exponen de manera particular las amenazas y vulnerabilidades de la infraestructura nacional crítica que sostiene a la sociedad y respalda las operaciones de innumerables organizaciones. Sectores como la energía, el agua y el transporte son cada vez más objeto de campañas de ciberguerra, donde la naturaleza interconectada de los sistemas amplifica el impacto de las disrupciones.

En este entorno volátil, las operaciones cibernéticas se convirtieron en herramientas de diplomacia e influencia, utilizadas para moldear resultados políticos y perturbar el comercio, reforzando aún más el vínculo entre la incertidumbre geopolítica y la exposición de las organizaciones al riesgo cibernético.

A medida que se intensifican los ataques patrocinados por gobiernos y las campañas de espionaje, las organizaciones enfrentan desafíos crecientes para anticipar los riesgos cibernéticos y alinear sus estrategias con un contexto global cambiante. Los encuestados en el informe advierten que estas presiones persistirán, reforzando la necesidad de contar con estrategias cibernéticas adaptativas y resilientes, incluso en un escenario de presupuestos limitados.

En este contexto, la resiliencia digital pasó de ser un desafío técnico a una cuestión de soberanía y autosuficiencia. A medida que las tensiones políticas y las disputas comerciales reconfiguran alianzas y dependencias tecnológicas, el mundo presencia una fragmentación creciente de los ecosistemas digitales y tecnológicos. Este renovado énfasis en la soberanía digital refleja un impulso urgente por parte de gobiernos y organizaciones para resguardar la autonomía, controlar activos críticos y reducir la exposición a impactos externos.

Desafíos de la soberanía digital frente a fronteras difusas

El término "cibersoberanía" se utiliza a menudo para referirse a la aplicación de los derechos y obligaciones tradicionales de la soberanía estatal (es decir, control del territorio, no intervención y jurisdicción) al ámbito del ciberespacio.

Este concepto aumenta en complejidad por el hecho de que el ciberespacio no se ajusta de manera clara al territorio físico (los servidores, cables y flujos de datos atraviesan múltiples jurisdicciones), lo que dificulta la aplicación de una soberanía convencional basada en el territorio.

A nivel organizacional, las preocupaciones en torno a la soberanía se volvieron cada vez más tangibles. Gobiernos, instituciones públicas y empresas privadas reevalúan sus dependencias de proveedores tecnológicos extranjeros y de infraestructuras globales de nube, a la luz de las tensiones geopolíticas y las vulnerabilidades de la cadena de suministro.

La creciente atención a la soberanía subraya la tensión entre preservar la apertura y la interoperabilidad, y salvaguardar la autonomía nacional, el control y la resiliencia frente a disrupciones externas.

image placeholder
Federico Tandeter

En este escenario, la pregunta ya no es si la ciberseguridad debe ser una prioridad, sino quién asume su liderazgo y con qué visión. La ciberresiliencia no se construye en aislamiento ni únicamente desde la tecnología: exige gobernanza, cooperación público-privada, inteligencia compartida y decisiones estratégicas a nivel de directorio.

Hoy proteger los activos críticos (datos, infraestructuras y confianza) se ha convertido en una condición habilitante para la competitividad, estabilidad y soberanía. Aquellas organizaciones y países que comprendan hoy esta nueva ecuación estarán mejor preparados para un futuro donde el riesgo cibernético ya no es una excepción, sino parte estructural del entorno global.

(*) Director de Ciberseguridad para Sudamérica Hispana en Accenture.

Temas relacionados