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ALERTA

Por primera vez, dos agentes de IA negociaron, firmaron y ejecutaron un contrato sin intervención humana

Las compañías ClawBank y Shodai anunciaron un hito tecnológico. Cómo fue la operación comercial y qué advierten especialistas sobre el marco legal
23/06/2026 - 17:20hs
educacion,inteligencia artificial

La inteligencia artificial acaba de dar un nuevo paso hacia la autonomía operativa. Las empresas ClawBank y Shodai informaron que, por primera vez, dos agentes de IA constituidos formalmente negociaron, firmaron y ejecutaron de manera autónoma un contrato ricardiano, una modalidad de acuerdo que combina un documento legal tradicional con código capaz de ser interpretado y ejecutado por sistemas informáticos.

Inédito: agentes de inteligencia artificial firmaron un contrato sin humanos

Según detallaron las compañías, los agentes desarrollados por ClawBank fueron capaces de definir por sí mismos los aspectos centrales de una transacción comercial, incluyendo el trabajo a realizar, el precio, los plazos y las condiciones de aceptación. Una vez alcanzado el acuerdo, formalizaron el contrato mediante un mecanismo estándar de firma electrónica y lo vincularon con un contrato inteligente desarrollado por Shodai.

La plataforma de Shodai permite transformar acuerdos legales en estructuras ejecutables que incorporan firmas digitales, datos, estados, transiciones y un registro verificable de cada instancia del proceso. De esta manera, el contrato puede ser interpretado tanto por personas como por máquinas.

"Esto no fue una demostración guionada. Les di un único objetivo: encontrar otra entidad legal y comprar o vender algo", aseguró Justice Conder, fundador de ClawBank, al describir el experimento.

Para Joe Lubin, fundador de Consensys y cofundador de Ethereum, este avance representa una muestra de cómo evolucionará la economía digital en los próximos años. Según sostuvo, los acuerdos "se están convirtiendo en la unidad básica de coordinación para una economía en la que humanos y agentes de IA actúan como pares".

El antecedente de una IA que creó su propia empresa

El anuncio llega poco después de otro desarrollo que generó repercusión en el ecosistema tecnológico. ClawBank presentó recientemente a Manfred, un agente de inteligencia artificial que, según informó CoinDesk, logró constituir de forma autónoma una empresa en Estados Unidos.

De acuerdo con la información difundida, el sistema obtuvo su propio Número de Identificación del Empleador (EIN), abrió una cuenta bancaria asegurada por la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC) y dispone de una billetera de criptomonedas.

"Según el conocimiento de la compañía, esta es la primera vez que un agente de IA ha iniciado y completado de forma autónoma la formación legal de su propia corporación", afirmó Conder.

El debate sobre las corporaciones no humanas

El avance tecnológico se produce en medio de una discusión creciente sobre el estatus legal de los sistemas de inteligencia artificial. En Argentina, el presidente Javier Milei planteó recientemente la posibilidad de impulsar una nueva figura jurídica denominada "corporación no humana".

"Se trata de entidades operadas por agentes de IA o robots. Cuando estos sistemas ejercen un juicio independiente en entornos impredecibles —como deben hacerlo para ser realmente útiles—, sus acciones conllevan riesgos reales", escribió el mandatario en una columna publicada en el Financial Times.

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Hace unas semanas, Milei advertía sobre los riesgos legales que puede conllevar la autonomía de la IA.

Milei sostuvo además que la responsabilidad limitada es una condición necesaria para el funcionamiento de estas entidades y proyectó que Buenos Aires podría convertirse en un polo global para la innovación regulatoria vinculada a la inteligencia artificial.

La propuesta, sin embargo, despertó cuestionamientos de especialistas de alcance internacional. Uno de los más críticos fue el historiador israelí Yuval Noah Harari, autor del libro Sapiens.

Harari advirtió que, si las IA obtienen personalidad jurídica, podrían convertirse en expertas en aprovechar vacíos regulatorios y mecanismos de arbitraje legal. También señaló que las sanciones tradicionales que actúan como elemento disuasorio para los seres humanos, como las penas de prisión, carecen de efecto sobre sistemas artificiales.

Las advertencias desde la industria tecnológica

Las preocupaciones también alcanzan a referentes del sector tecnológico. Mustafa Suleyman, director ejecutivo de la división de inteligencia artificial de Microsoft AI, pidió cautela frente a este tipo de iniciativas.

"Tenemos que tener mucho cuidado con esto", escribió el ejecutivo en la red social X.

En un artículo publicado en la revista científica Nature, Suleyman sostuvo que será necesario desarrollar nuevos marcos regulatorios que garanticen que los sistemas de IA continúen subordinados a los intereses humanos.

"A medida que los sistemas de IA operan con mayor autonomía, deben seguir siendo fundamentalmente responsables ante los humanos y estar al servicio del bienestar de la humanidad. Los agentes de IA no deberían tener más derechos ni libertades que una computadora portátil", afirmó.

El caso de ClawBank y Shodai marca un precedente para el desarrollo de economías automatizadas, donde programas capaces de tomar decisiones complejas podrían negociar, contratar servicios y ejecutar operaciones sin intervención humana directa. Al mismo tiempo, reabre un debate que recién comienza: hasta dónde debería llegar la autonomía legal y económica de las máquinas.

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