Myriota trae 5G satelital para conectar el campo y Vaca Muerta
La Argentina tiene una geografía que obliga a pensar la conectividad con una lógica distinta a la de los grandes centros urbanos. Entre rutas extensas, campos alejados, áreas cordilleranas, yacimientos en zonas de baja densidad poblacional y corredores logísticos de centenares de kilómetros, muchas operaciones productivas quedan fuera del alcance de las redes móviles tradicionales.
Para empresas de energía, agro, transporte, minería, servicios públicos y logística, esa falta de cobertura representa una incomodidad técnica y también incide sobre costos, seguridad, trazabilidad y capacidad de control.
En ese mapa, los activos críticos se mueven o trabajan lejos de las antenas. Camiones con cargas sensibles, maquinaria agrícola, sensores de humedad, estaciones meteorológicas, tanques, válvulas, contenedores refrigerados y equipos petroleros pueden pasar horas o días sin una conexión confiable. La consecuencia es directa: las compañías pierden visibilidad sobre bienes de alto valor y deben sostener controles presenciales caros, lentos y muchas veces incompletos.
El crecimiento de la conectividad satelital en el país
La conectividad no terrestre ganó espacio en la agenda argentina en los últimos años. Según datos del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), los accesos a Internet satelital pasaron de 2.992 conexiones activas en el cuarto trimestre de 2023 a 217.812 en el segundo trimestre de 2025. En paralelo, el despliegue de la telefonía móvil de quinta generación (5G) avanzaba con alrededor de 2.300 sitios de emisión hacia marzo de 2026, mientras cerca del 8% de los accesos móviles del país ya cursaba datos por esa tecnología.
Ese crecimiento muestra una demanda que excede el uso residencial de Internet. Detrás del interés por la conectividad desde el espacio aparece una pregunta central para la industria: cómo enlazar máquinas, sensores y activos distribuidos sin depender de una cobertura celular continua. Allí se ubica la propuesta de Myriota, una compañía australiana especializada en Internet de las cosas (IoT, sigla en inglés) por satélite, que anunció el lanzamiento local de una red híbrida basada en el estándar 5G NTN, destinado a redes no terrestres.
Una red pensada para sensores, no para hogares conectados
El servicio apunta al mercado corporativo y busca cubrir una necesidad concreta: transmitir pequeños volúmenes de datos desde dispositivos ubicados en zonas donde la señal móvil terrestre es débil o inexistente. De acuerdo con los plazos comunicados por la empresa, la disponibilidad técnica de la red en la Argentina está prevista para fines de agosto o comienzos de septiembre de 2026.
La diferencia con los servicios de banda ancha satelital es relevante. Plataformas de Internet espacial como Starlink demostraron que es posible llevar conexión de alta capacidad a lugares donde no llega la fibra óptica. Sin embargo, esa clase de servicio está diseñada para grandes volúmenes de tráfico, videollamadas, contenidos audiovisuales, navegación web o uso doméstico y comercial intensivo. La Internet de las Cosas industrial responde a otra lógica: equipos pequeños, bajo consumo eléctrico, autonomía prolongada y mensajes breves con datos de estado, posición o alerta.
El costo, la barrera que frenó la adopción masiva
Durante años, el uso de soluciones satelitales para flotas, sensores de campo o activos energéticos quedó limitado por los costos. Los equipos requerían inversiones iniciales elevadas y los abonos mensuales solían ubicarse lejos de las posibilidades de muchas pymes, productores medianos o compañías con cientos de activos dispersos. En consecuencia, una parte importante de la infraestructura productiva permaneció fuera de línea por una razón económica antes que técnica.
Myriota busca cambiar esa ecuación con un modelo orientado a precios de baja escala por dispositivo. "El gran desafío es cómo hacerla masiva; nosotros llamamos a eso democratizar la IoT", explicó a iProfesional Oscar Delgado, director de ventas de Myriota para América Latina e Iberia. El ejecutivo sostuvo que la adopción amplia depende de "salir de los cientos de dólares al mes o docenas de dólares al mes para pasar a centavos al día por satélite".
Cómo opera la conexión dual entre red celular y satélite
La propuesta técnica combina conectividad celular de baja potencia con respaldo satelital. Los dispositivos utilizan LTE-M y Narrowband IoT, dos tecnologías creadas para conectar máquinas con consumos reducidos de energía y necesidades de transmisión acotadas. Cuando el equipo detecta cobertura terrestre, envía la información por la red móvil disponible. Si entra en una zona sin señal, cambia automáticamente al enlace satelital.
Ese esquema evita que el cliente deba administrar contratos separados o reemplazar tarjetas SIM según el recorrido del activo. Para una empresa con operaciones en distintas provincias, la continuidad del servicio resulta decisiva. El valor de referencia informado para los planes parte desde u$s0,99 por mes por dispositivo activo, una cifra que busca abrir la puerta a despliegues con muchos puntos de medición.
La información que viaja por esta red no se parece al tráfico de una conexión hogareña. Son mensajes livianos: ubicación, temperatura, presión, humedad, nivel de combustible, estado de una válvula, apertura de una puerta, reporte de batería, movimiento de un remolque o aviso de mantenimiento. Para muchas operaciones, esos datos bastan para anticipar problemas, reducir recorridas y mejorar la toma de decisiones.
Diferencia de Myriota con la banda ancha satelital
Delgado marcó esa separación al describir el alcance del servicio. "La comunicación de tecnologías como Starlink son de banda ancha de Internet. Esto no es Internet, esto es comunicación de pequeño volumen de datos que necesitás desplegar en muchos activos para tener la información de campo o mandar comandos", diferenció Delgado al momento de explicar las ventajas relativas de su plataforma ante los posibles competidores del espacio.
La distinción también aparece en el tamaño del equipamiento. Un enlace de banda ancha necesita antenas y alimentación eléctrica acordes con su capacidad de transmisión. En cambio, un sensor industrial puede trabajar con terminales compactas, baterías de larga duración y diseños preparados para intemperie. Esa diferencia habilita usos sobre contenedores, animales, válvulas, maquinaria, estaciones remotas o activos móviles donde una antena de mayor porte sería impracticable.
"No podés estar colocando una antena Starlink en un contenedor o en un equipo pequeño para poder monitorear", graficó el directivo. En ese punto reside una de las apuestas comerciales de la empresa: multiplicar dispositivos de bajo costo en activos que hasta ahora no justificaban una inversión satelital convencional.
Vaca Muerta, petróleo y gas: el primer mercado bajo la lupa
El interés local se concentra en actividades con activos costosos, distancias extensas y zonas de baja cobertura. En petróleo y gas, Vaca Muerta aparece como uno de los destinos naturales para estas soluciones. La operación no convencional demanda transporte permanente de insumos, equipos móviles, generadores, repuestos, herramientas, combustibles y cargas especiales por rutas donde la señal no siempre acompaña.
La telemetría permite conocer el estado de pozos, ductos, tanques, válvulas y equipos críticos sin depender sólo de inspecciones presenciales. También aporta seguimiento a camiones y remolques que abastecen bases operativas en la Patagonia. En esa actividad, una demora, una pérdida de carga o un desperfecto no detectado puede trasladarse rápido a los costos de producción.
"Los tres principales sectores de los que hemos recibido muchas consultas son petróleo y gas, por los motivos obvios del volumen de inversión que está ocurriendo en Argentina; la parte de agricultura y logística", señaló Delgado sobre los primeros pasos comerciales de su corporación a nivel local. El ejecutivo añadió que, en los caminos aledaños a las plantas de Vaca Muerta, "hay muchos puntos ciegos en comunicación". En ese contexto, dar visibilidad a los activos durante el recorrido permite "optimizar el costo logístico" de la operación.
Agro y logística: sensores para campos, rutas y cargas
El agro argentino también ofrece un terreno fértil para este tipo de conectividad. En campos alejados, los productores pueden utilizar sensores para medir humedad del suelo, nivel de agua, apertura de válvulas, condiciones meteorológicas, disponibilidad en silos o ubicación del ganado. La información periódica permite tomar decisiones sobre riego, siembra, cosecha, mantenimiento y seguridad sin depender de visitas constantes al lote.
En logística, el valor aparece en el seguimiento de remolques, cajas, contenedores y cargas refrigeradas. Una cadena de frío rota, una puerta abierta en un punto no previsto o un desvío de ruta pueden generar pérdidas económicas relevantes. La conectividad híbrida permite recibir alertas de bajo volumen y actuar antes de que el problema escale.
Para las compañías de transporte, la promesa no se reduce a ver un punto en un mapa. También se vincula con reducir robos, evitar viajes de control innecesarios, programar mantenimiento y documentar trazabilidad para clientes o aseguradoras. En zonas donde la cobertura celular se corta durante tramos prolongados, el enlace satelital de respaldo puede marcar una diferencia operativa.
El rol de integradores locales y proveedores de soluciones
La llegada de una red no alcanza por sí sola para resolver los problemas de cada industria. Myriota apuesta a trabajar con integradores, desarrolladores y proveedores locales capaces de convertir datos simples en aplicaciones útiles para cada cliente. En la práctica, eso implica tableros de control, alertas, reportes, reglas de negocio, integración con sistemas de gestión y soporte técnico en territorio.
Ese canal puede facilitar pruebas de baja escala. Una pyme del interior, por ejemplo, podría iniciar un piloto con pocos sensores, validar el retorno económico y luego ampliar el despliegue. Para una compañía grande, el atractivo reside en conectar cientos o miles de activos que antes quedaban fuera del presupuesto por el precio del hardware, la conectividad o la operación.
Inversiones, RIGI y una propuesta sin grandes obras propias
El anuncio llega en un momento en el que el debate económico argentino presta atención a los proyectos de inversión de gran escala y al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La propuesta de conectividad satelital para IoT se diferencia porque no exige que cada cliente levante antenas propias ni despliegue infraestructura privada costosa en cada zona de operación.
Delgado destacó que la compañía ya realizó inversiones relevantes a nivel internacional. La empresa "viene de un volumen de inversión representativo", afirmó. Según precisó, Myriota captó alrededor de u$s100 millones de sus accionistas en los últimos años. "Eso nos ha permitido tener una serie de tecnologías patentadas, pero la inversión ya la hemos hecho y la estamos haciendo", afirmó el directivo.
Un nuevo negocio para operadores y empresas industriales
El mercado móvil de consumo muestra signos de madurez. La mayoría de las personas ya cuenta con líneas activas y los operadores buscan nuevas fuentes de ingresos para acompañar sus redes 5G. En ese contexto, la IoT industrial aparece como una vía de crecimiento basada en millones de objetos conectados, con consumos bajos y usos muy específicos.
Para que esa oportunidad se concrete en la Argentina, la tecnología deberá demostrar beneficios medibles. Las empresas pedirán menos pérdidas de activos, menos robos, menos recorridas improductivas, mejor mantenimiento preventivo, mayor control de cargas y datos confiables para respaldar decisiones. El ahorro mensual y la reducción de riesgos serán tan importantes como la novedad técnica.
El desafío para Myriota y sus socios será traducir la conectividad híbrida en resultados concretos por sector. En petróleo y gas, la prioridad puede pasar por camiones, ductos, tanques y equipos móviles. En agricultura, por sensores de suelo, estaciones climáticas y maquinaria. En logística, por contenedores, remolques y cargas sensibles. Cada caso deberá justificar la inversión con datos propios.
Si el modelo de precios logra sostenerse y la cobertura híbrida cumple con lo prometido, la Argentina podría sumar una capa de conectividad orientada a máquinas en zonas donde la red móvil no llega con continuidad. Para un país productivo, extenso y con activos distribuidos, el valor estará menos en la promesa tecnológica que en una pregunta práctica: cuánto dinero permite ahorrar y cuántos problemas ayuda a evitar.