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iProfesional | Tecnología

La encrucijada de las Big Tech por el gasto millonario en IA

La discusión ya no pasa solamente por cuánto dinero están gastando, sino por cuánto de ese gasto puede convertirse en nuevos ingresos y ganancias

Por Pablo G. Salina (*)
07/10/2026
Actualizado 11:15hs

La inteligencia artificial (IA) genera una carrera de inversión sin precedentes entre las grandes empresas tecnológicas. Microsoft, Google, Meta y Amazon destinan cada vez más dinero a construir centros de datos, comprar equipamiento y aumentar la capacidad necesaria para que funcionen los nuevos servicios de IA.

Los datos surgen de un informe elaborado por el Club de Finanzas de UADE FinLab que analizó los resultados del segundo trimestre de Microsoft, Alphabet, Meta y Amazon y la evolución de sus inversiones en infraestructura vinculada con inteligencia artificial. En apenas dos años, las cuatro compañías más que duplicaron sus inversiones en este tipo de infraestructura. En conjunto, gastaron más de u$s170.000 millones durante el último año.

Para entenderlo de una manera sencilla, imaginemos a una persona que decide gastar todos sus ahorros en ampliar su casa porque quiere alquilarla. Durante un tiempo va a tener muchos gastos: materiales, trabajadores, muebles y arreglos. Que haya gastado mucho dinero no significa necesariamente que haya hecho un buen negocio. El verdadero resultado se va a conocer cuando termine la obra y empiece a cobrar el alquiler.

Con las grandes tecnológicas ocurre algo parecido. La discusión ya no pasa solamente por cuánto dinero están gastando, sino por cuánto de ese gasto puede convertirse en nuevos ingresos y ganancias. Los últimos resultados de las empresas muestran que el mercado ya está empezando a hacer esa distinción.

Cuáles son las empresas que logran convencer a Wall Street

Microsoft y Amazon fueron las que mejor reaccionaron en el mercado. Microsoft subió alrededor de 8% después de presentar sus resultados, impulsada, entre otras cosas, por el crecimiento de Azure, su negocio de servicios en la nube. Amazon, por su parte, avanzó más de 10%, después de informar un crecimiento del 37% en AWS, su principal negocio de servicios en la nube. En ambos casos, el mercado encontró una señal que estaba buscando: la inversión en inteligencia artificial empieza a tener un impacto visible en el negocio.

El caso de Google es diferente. Alphabet, su empresa matriz, también está invirtiendo cifras enormes y su negocio de Google Cloud tuvo un fuerte crecimiento. Pero en el segundo trimestre registró un flujo de caja negativo de USD 5.900 millones, mientras destinó USD 44.900 millones a inversiones. Además, elevó su estimación de inversión para todo 2026 hasta USD 205.000 millones.

Esto ayuda a entender el cambio que está atravesando el mercado. Ya no alcanza con decir que la inteligencia artificial es el futuro. Las grandes tecnológicas tienen que empezar a mostrar cuánto de ese futuro se está convirtiendo en un negocio concreto.

Pablo Salina

Por qué Meta y Google generan dudas entre los inversores

Meta también recibió una respuesta negativa de los inversores, en un contexto en el que aumentó sus inversiones en infraestructura de IA y, al mismo tiempo, tuvo gastos extraordinarios que afectaron sus resultados.

Entre las cuatro compañías, Meta es además la que destina una mayor proporción de sus ingresos a estas inversiones: en el segundo trimestre de 2026, el equivalente al 52% de sus ingresos. Amazon, aunque invierte más dinero en términos absolutos, representa una proporción menor porque tiene un nivel de ingresos mucho mayor.

La gran incógnita, entonces, no es si las grandes tecnológicas van a seguir invirtiendo en inteligencia artificial. Todo indica que la carrera recién comienza. El punto es qué tan rápido podrán recuperar todo ese dinero a través de nuevos servicios, mayores ingresos y mejores resultados.

La inteligencia artificial ya dejó de ser solamente una promesa tecnológica. Se convirtió en uno de los mayores ciclos de inversión de la historia de la industria tecnológica. Ahora empieza una segunda etapa: demostrar que todo ese gasto puede transformarse en un negocio rentable y sostenible.

(*) Director de las licenciaturas en finanzas y finanzas digitales y coordinador del Club de Finanzas de UADE.