Para Krugman, "es probable que el plan de rescate a Irlanda no tenga éxito"
El premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, aseguró que el problema que atraviesa Irlanda reside precisamente en que los dirigentes europeos continúan viendo la crisis como un problema de confianza, en lugar de una dificultad fundamental. "El rescate de Irlanda no es, después de todo, lo que uno piensa normalmente de un rescate", asegura el economista. "Se trata, simplemente, de un acuerdo para prestar fondos a Irlanda a más o menos, tasas de interés aceptables", según informa Cotizalia.Sin embargo, teniendo en cuenta que esto es así porque, en realidad, Irlanda tendría que pagar muy caro la financiación en el mercado, "es probable que el plan de rescate no tenga éxito".En este sentido, Krugman defiende que la situación es la siguiente: teniendo en cuenta el costo de rescatar a los bancos irlandeses y el daño que el plan de austeridad está infligiendo en su economía, es lógica la postura escéptica que han adoptado los inversores sobre la capacidad del gobierno del país para cumplir sus compromisos.
De esta manera, los tipos de préstamo para Irlanda están altos con el fin de compensar una posible situación de impago.A esto hay que sumar que esta situación lo único que hace es que el problema de Irlanda con su deuda se convierta en una inmensa bola de nieve. Así, tasas más altos provocan que sea más difícil para el país cumplir sus compromisos, lo que provoca que aún tenga que pagar más en el mercado y se pongan más negras las cosas todavía para el gobierno, etc. Según Krugman, el plan de rescate europeo está llamado a actuar como cortocircuito a este círculo vicioso en el que se encuentra sumida Irlanda. Sin embargo, sólo funcionará si el problema responde exclusivamente a un sentimiento de pánico en los mercados y no a la insostenibilidad de su estrategia de austeridad y repago de su deuda y eso es "difícil de creer".El premio Nobel asegura que lo que realmente necesita Irlanda -y quién dice Irlanda dice Grecia, Portugal y España-, es el alivio de la deuda real, no devolver la confianza y "eso no está sobre la mesa".