Merkel y Sarkozy se rieron de Berlusconi y desataron la ira de Italia
Las elocuentes risitas irónicas que se intercambiaron Angela Merkel y Nicolas Sarkozy al abordar los problemas económicos de Italia durante la rueda de prensa que ofrecieron tras la cumbre de la Unión Europea (UE) han desatado la ira del Gobierno de Silvio Berlusconi.
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Il Cavaliere, a quien la Unión Europea ha presionado para que presente en el Consejo Europeo un plan concreto con nuevas medidas de austeridad, ha respondido a las críticas de Alemania y de Francia con un duro contraataque.
"Nadie está autorizado a darme lecciones", señaló en una larga nota de prensa en la que recordó que no hay ningún jefe de Gobierno capaz de hablar en nombre de toda la UE, dado que el grupo aún está muy lejos la idea de un Gobierno común.
"La Alemania de Angela Merkel es consciente de eso", advirtió el primer ministro italiano. "Nadie en la Unión Europea puede autodenominarse comisario y hablar en nombre de Gobiernos elegidos por los pueblos europeo", apuntó Berlusconi.
Ya anteriormente el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, se había quejado de las risitas entre Merkel y Sarkozy a propósito de Italia.
"No es oportuno llevar a cabo gestos y expresiones ridiculizantes de nuestro país", había soltado.
Francia y Alemania, por su parte, han respondido al malestar del Gobierno de Berlusconi asegurando que sus sonrisas habían sido malinterpretadas y que no se estaban burlando del Ejecutivo italiano, sino que eran gestos de incertidumbre porque no sabían a quién de los dos le tocaba responder a las preguntas sobre Italia.
Por otra parte, hay quien cree que el ataque de Berlusconi contra Francia y Alemania podría ser una mera estrategia de defensa.
Al fin y al cabo Il Cavaliere está teniendo serias dificultades para conseguir convencer a sus socios políticos de llevar a cabo la reforma del plan de pensiones que le pide Bruselas.
La Liga del Norte, de quien Berlusconi depende absolutamente para mantenerse en el poder, se opone en redondo a esos cambios, indicó el medio español El Mundo.