¿Cuál es la música ideal para optimizar el rendimiento en el gimnasio?
Si usted no es de los que disfruta de hacer ejercicio, o necesita un empujoncito extra para motivarse, tal vez la música pueda ayudarlo.
¿Cuál es la música ideal para hacer gimnasia? Beat It de Michael Jackson tiene el ritmo óptimo. Igualmente Gangnam Style de Psy y Edge of Glory de Lady Gaga, asegura una nota de Wall Street Journal, en el que se puntualiza que investigaciones recientes revelaron que con el tempo adecuado, la música puede reducir la sensación de esfuerzo así como impulsar la motivación.
Costas Karageorghis, subdirector de investigación en la Escuela de Deporte y Educación de la Universidad de Brunel en Londres, indica que la música "ideal" para hacer ejercicio es la que tiene entre 125 y 140 compases o beats por minuto.
Según los expertos, la mejor forma de ejercitar es dejarse llevar por la melodía y no intentar ajustar sus movimientos a la música. Esto derrumba la teoría de que cuanto más rápido un persona hace ejercicio, más rápido debe ser el tempo.
Sin embargo, el análisis indica que cuando los atletas sincronizan sus movimientos a un ritmo musical, sus cuerpos pueden lidiar con mayor esfuerzo.
En las pruebas realizadas, quienes al compás de una canción usaron una cinta trotadora exhibieron mayor vigor y ciclistas requirieron menos oxígeno. En tanto, los nadadores que escucharon música durante competencias terminaron más rápido que los que no lo hicieron.
"La música puede alterar la excitación emocional y psicológica de manera parecida a un estimulante o sedativo farmacólogo", señala Karageorghis, quien trabajó como consultor psicológico para empresas de equipos deportivos y para atletas olímpicos.
"Tiene la capacidad de estimular a gente incluso antes de que vayan al gimnasio", agrega.
Los beneficios de la música parecen ser más pronunciados para el ejercicio de intensidad baja a moderada; es decir, es más eficaz para quienes hacen ejercicios con fines recreativos que para los atletas élite. Y encontrar el ritmo adecuado no es difícil, ya que mucha música que está de moda se halla en el marco del tempo óptimo y la mayoría de los otros géneros musicales también tienen música dentro de ese marco, indica Karageorghis.
Por ejemplo, para los aficionados a la música clásica, dos piezas que funcionan son la sinfonía número tres de Beethoven en Mi bemol mayor, conocida como la sinfonía Heroica, y la sinfonía número 40 de Mozart en Sol menor. Otras características que hacen que la música sea ideal para el ejercicio son los sonidos y una letra motivadora; por ejemplo el tema de la película Carros de fuego con su imagen asociada a hombres corriendo por la playa.
Sylwia Wiesenberg, propietaria de Tonique Fitness, un gimnasio en Nueva York, afirmó que piensa en el ritmo cuando arma sus listas de canciones para su clase de dos horas de cardio y de tonificación. "La parte más difícil son los primeros 15 a 20 minutos", señaló. "Uso música como un instrumento poderoso para hacer que la gente haga más", comenta.
Wiesenberg comienza la clase con canciones que tienen en entre 115 y 117 pulsaciones por minuto -como The Longest Road de Morgan Page- y después aumenta a temas con 125 pulsaciones. Finalmente, la sesión alcanza su punto máximo con música que tiene unas 135 pulsaciones por minuto, incluyendo Beautiful World de Tiësto y Mark Knight con Dino.
Un estudio publicado en 2012 en la revista académica Journal of Sports Medicine and Physical Fitness señaló que los ciclistas que sincronizaban sus movimientos con la música reducían la absorción de oxígeno en hasta 7%.
La investigación puso a prueba tres tempos musicales en 10 hombres que pedalearon por 12 minutos a un ritmo cardiaco máximo de 70%.
Otro experimento, con 30 personas ejercitando sobre cintas trotadoras, demostró que hacer ejercicio siguiendo el ritmo de la
Un grupo de participantes caminó con música motivacional, otro con música neutra y otro sin música. La resistencia aumentó en ambos grupos que escucharon música, aunque la motivacional tuvo el mejor efecto. El estudio fue publicado en el Journal of Sport & Exercise Psychology en 2009.
Los expertos dicen que la mayoría de los beneficios de hacer ejercicio con música vienen de factores psicológicos. "Cuando la gente corre con música su nivel de esfuerzo percibido es menor que si no usan música u otros dispositivos", apunta Gershon Tenenbaum, director del programa de posgrado en deportes y psicología del ejercicio en la Universidad del Estado de Florida.
Tenenbaum afirmó que se observó que se obtienen beneficios similares cuando se les dice a los atletas que se imaginen que se encuentran en un lugar particular, como la playa, o que están expuestos a olores determinados, como lavanda.
David-Lee Priest, un investigador en la Universidad de East Anglia en Inglaterra, aseguró que la música es capaz de desviar la atención mediante un mecanismo neurológico.
Los efectos negativos del ejercicio, como dificultad al respirar, el sudor o tensión en los músculos, son transferidos al cerebro usando el sistema nervioso aferente, o sensorial. Escuchar música interfiere con la transmisión de esas sensaciones, señaló.
"Antes de que se percate de la fatiga la música bloqueará las sensaciones de cansancio y esfuerzo y por tanto no las percibirá por completo", dice. Ese bloqueo ocurre solo hasta un punto determinado: alrededor de 70% de la capacidad máxima de una persona, indica en declaraciones a The Wall Street Journal.
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