Choferes de la lí­nea 60 realizarán medidas de fuerza el viernes por despidos

La medida fue anunciada por los trabajadores en rechazo al deterioro del servicio subsidiado por el Estado. También exigen el pago de salarios a delegados
Choferes de la lí­nea 60 realizarán medidas de fuerza el viernes por despidos

Los choferes de la línea de colectivos 60 realizarán medidas de fuerza este viernes para protestar por el "mal servicio" y las condiciones de trabajo, ante la disminución de frecuencias y la falta de vehículos disponibles que, según denuncian, ocasionan conflictos con los pasajeros y problemas de salud a los conductores.

La medida fue decidida por el cuerpo de delegados de la empresa Micro Omnibus Norte S.A (Monsa) como parte de un plan de acción escalonado que, entre los reclamos, incluye el pago de salarios a los delegados y la reinstalación de trabajadores despedidos que la Justicia ordenó reinstalar en sus puestos.

Los trabajadores anunciarán los detalles de la protesta este jueves a las 12 en una conferencia de prensa en la cabecera de Constitución, junto a la Asociación civil de defensa del pasajero y usuarios del transporte (ADEPAUT), según informaron en un comunicado de prensa.

Y advirtieron a iProfesional que, "en caso de no haber respuesta, el conflicto se profundizará la semana próxima" en los 19 ramales que posee la línea y que transporta a más de 100.000 pasajeros entre Capital Federal y Buenos Aires.

La comisión interna asegura que la compañía, perteneciente al grupo Dota, no cumple con una orden dictada por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) que dispone aumentar las frecuencias y colocar todas sus unidades en la calle.

Los inspectores del organismo corroboraron el año pasado las denuncias presentadas por los choferes, que en enero y abril pasados volvieron a ratificar ante las autoridades. Frente a esta situación, Monsa pagó una multa de 500 boletos por colectivo, equivalente a un monto total de $11.500, sin modificar aparentemente el esquema del servicio que por mes le reditúa más de $20 millones en subsidios, según los datos de julio del Ministerio de Transporte.

En tanto, desde la empresa aseguran que cumplen con los controles y el servicio diagramado. No obstante, reconocen que están fuera de uso unos 60 colectivos, aunque lo atribuyen a un elevado nivel de ausentismo.

"Tenemos 1100 empleados, y 120 enfermos diarios, es casi un 10% de inasistencia", dijo a este medio el titular de la empresa, Marcelo Pasciuto.

Servicio y subsidios
El conflicto se arrastra desde julio del 2010, cuando Dota compró Monsa y los trabajadores comenzaron a denunciar el recorte de recorridos, reducción de frecuencias y del parque en uso. Dota es el grupo de transporte urbano más importante del área metropolitana, con 31 líneas de colectivos a su cargo.

Según los datos oficiales, los 342 colectivos de Monsa reciben $58.000 mensuales en concepto de subsidios para mantenimiento. Y además perciben compensaciones del orden de los $10.000 por unidad para el suministro de gasoil. Lo que da un total cercano a los $70.000 disponibles por coche.

Sin embargo, como lo admite la firma, hay sólo 280 vehículos en la calle, ya que 62 quedan varados en las terminales, pese a no tener desperfectos.

Como resultado, en lugar de salir 56 vehículos por hora, parten 22 de Constitución en hora pico. Esto redunda en algunos ramales, como el Fleming, en una disminución de la frecuencia de circulación de los coches, un mayor tiempo de espera en la parada y un creciente malestar de los pasajeros, quienes acostumbran a descargar la bronca sobre los conductores.

"Después de 50 minutos de espera y filas de 20 personas, al chofer lo putean de Constitución a Escocobar, y de Escobar a Constitución cuando no lo dan trompadas", explicó el delegado Néstor Marcolín.

Por ello, los choferes hacen responsable a la empresa por los crecientes problemas de salud que sufren. "Hay una gra cantidad de enfermos, muchos tienen problemas psicológicos, pero Dota entonces debería contratar más empleados para garantizar el servicio", añadió.

A raíz de las denuncias, los trabajadores afirman que Monsa dejó de pagarles en julio el salario al cuerpo de delegados, quienes ahora deben ser mantenidos por sus propios compañeros de trabajo. Los representantes gremiales aseguran que nunca montaron vehículos porque de lo contrario les resultaría imposible resolver los conflictos cotidianos que ocurren arriba de las líneas. 

"Quieren destruir al cuerpo de delegados, como hicieron con la línea 24, para que no reclamemos más", advirtió Marcolín.

La Justicia le ordenó a Monsa el pago de los sueldos, pero la compañía aduce que los sindicalistas no quieren conducir los colectivos y por lo tanto no corresponde que reciban más sus haberes. 

"La línea estuvo a punto de quebrar, era más laxa antes, pero ahora se ordenó y dejamos de pagarle hace tres meses a los delegados porque no quieren trabajar", señaló Pasciuto.

En junio, los tribunales aceptaron además medidas cautelares para que la compañía reincorpore en sus puestos a los choferes Hector Lema y Marcos Siriscevic que habían sido despedidos por motivos gremiales. Aunque la firma los dejó ingresar tras la sentencia, los trabajadores sostienen que los dos empleados no cobran sus sueldos.

Sin baños
El viernes los choferes de la línea 60 realizaron una protesta al mediodía en la zona de Plaza Italia, en el barrio porteño de Palermo, en contra de la decisión del Gobierno de la Ciudad de retirar los baños químicos que utilizaban en la zona y por la falta de un lugar adecuado para descansar entre viajes.

Los delegados denunciaron que las autoridades porteñas levantaron las instalaciones que había sobre la avenida Sarmiento, frente al predio de la Rural, y los trabajadores que llegan desde Escobar deben orinar en una botella.

"Hace dos semanas pasó esto, hicimos los reclamos que corresponden, y no obtuvimos respuesta. Por eso tenemos que hacer esta protesta pública", dijeron los delegados.

Sobre la avenida Sarmiento era común ver, hasta los últimos días, decenas de colectivos de las compañías Chevallier y Monsa, que cumplen recorridos entre Escobar y Plaza Italia, panorama que se modificó luego de que el Gobierno porteño, según los choferes, les impidió estar allí.

La línea 60 de colectivos metropolitanos de la Ciudad de Buenos Aires corre desde la intersección de la Avenida Suárez y la calle Gral. Hornos, en el barrio porteño de Barracas, hasta el Tigre Hotel, en la localidad bonaerense de Tigre o hasta la ciudad bonaerense de Belén de Escobar.

Temas relacionados