Soja "conspirando" en silobolsas: no se pongan nerviosos (o nerviosas)
Todos los años, entre septiembre y noviembre, se produce la polémica por la porción de la cosecha que aún no han vendido los agricultores.
Lo primero que hay que entender es que el productor cosecha una vez al año cada cultivo, pero tiene gastos en los 12 meses. Podría vender todo junto cuando piensa que ha llegado a su mejor precio, o vender en forma escalonada de acuerdo a sus necesidades financieras, es una decisión empresaria.
En el primer caso, se vería en algún momento con un monto de dinero que debería administrar los meses restantes hasta la próxima cosecha. Todos sabemos lo inconveniente que es ese método en una economía fuertemente inflacionaria.
Dado el ciclo de cosecha, a esta altura del año estamos a seis meses de la cosecha pasada, y a seis meses de la próxima cosecha. Con lo que le queda, cada productor debe enfrentar los gastos del próximo semestre, incluyendo las siembras, que recién están empezando en maíz, y en soja comenzarán recién dentro de dos o tres semanas.
Recientes artículos periodísticos nos dicen que los agricultores tienen en su poder 17,5 millones de toneladas de las 49,3 que cosecharon este año, mientras el año pasado a esta altura solo tenían 8,8 millones de toneladas de las 40,1 cosechadas en 2012. Si hacemos la cuenta de cuánto vendió en cada año, el número es similar, 31,8 en 2013 contra 31,3 en 2012.
O sea que lleva vendidas una cantidad similar en los primeros seis meses de ambas campañas. En 2013 debemos agregar una cantidad mucho mayor de maíz que en 2012, debido a una mejor cosecha.
Esta retención ha sido posible merced a la tecnología de silos-bolsa plásticos, desarrollados en nuestro país en lo que se relaciona a almacenaje de granos secos, que ha permitido solucionar la crónica escasez de capacidad de almacenamiento que tenía la Argentina con producciones bastante inferiores a las actuales.
La evolución de los precios le ha dado la razón al productor que todavía tiene en su poder el 35% de lo cosechado, el precio de hoy es de $1.920 la tonelada, mientras que en abril, en plena cosecha, oscilaban alrededor de $ 1.600.
O sea que la actitud de los productores podemos considerarla normal, no hay una especulación especial hasta el momento, solo una venta escalonada de acuerdo a las necesidades de caja, con la lógica aversión a quedarse demasiado líquido en pesos que son depreciados diariamente por la inflación, y por la devaluación diaria que impulsa el Banco Central.
Podemos recomendar a las autoridades que no se pongan nerviosas vislumbrando, como todos los años, una conspiración devaluatoria que sólo existe en su imaginación.