Hallazgo macabro: vivió diez años con el cuerpo momificado de su madre en la cocina

La policía halló a un hombre muerto en la cocina de su casa de Carapachay sentado en una silla junto al cadáver de su madre que habría fallecido hace años
Hallazgo macabro: vivió diez años con el cuerpo momificado de su madre en la cocina

Un hombre de 58 años apareció muerto en su vivienda de la localidad bonaerense de Carapachay y la policía descubrió que había vivido durante diez años con el cuerpo momificado de su madre en la cocina.

El hallazgo se produjo luego de una serie de llamados de los vecinos al teléfono 911 a raíz del mal olor que provenía de la casa ubicada en la calle Fray Cayetano Rodríguez 3374.

La puerta de la vivienda estaba cerrada con llave, por lo que los efectivos de la Comisaría 6° de Carapachay-Vicente López debieron forzar el ingreso.

En el interior de la casa, los policías encontraron "residuos de todo tipo", ya que el hombre fallecido "se dedicaba a cartonear y llevaba allí residuos reciclables".

Pero al llegar a la cocina "encontraron el cadáver de él, sentado sobre una silla y en avanzado estado de descomposición" y en otra silla "el cuerpo momificado de ella como 'emponchado' cubierto por bolsas de arpillera y plástico".

El hombre fue identificado como Claudio Alferi y la mujer, como Margarita Amaz de Alferi, quien, según las fuentes, "por lo que cuentan los vecinos habría fallecido hace una década cuando tenía 90 años".

Fuentes policiales informaron que se habían radicado varias denuncias por el olor que emanaba de la casa.

Según la policía, los vecinos afirmaron que comenzaron a sentirlo olor desde hace unos 20 días y que no habían visto ni al dueño de la casa ni a su madre desde hacía tiempo.

Los policías intentaron ingresar a la vivienda pero estaba cerrada con llave desde el interior, por lo que, con la colaboración de bomberos, la forzaron y entraron acompañados por un pariente de las víctimas.

La principal hipótesis es que ambos murieron de forma natural, sin rastros de violencia. Según los vecinos, el hombre se dedicaba al cirujeo, parecía tener problemas psicológicos y nunca dijo que su madre había muerto.

"Era un hombre ermitaño y no tenía trato con los vecinos. En la última década se habría alimentado sobre todo con huevos duros, porque hay cáscaras y envases por todos lados", confiaron las fuentes.

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