La Presidenta apuntó contra bancos y grupos empresarios por impulsar "maniobras especulativas"

Desde su cuenta de Twitter se refirió a "algunos que quieren hacernos comer otra vez sopa" y que "se quedaron con tus ahorros en el 2001"
La Presidenta apuntó contra bancos y grupos empresarios por impulsar "maniobras especulativas"

La presidenta Cristina Kirchner se refirió este lunes por primera vez a la situación cambiaria argentina y eligió para hacerlo su cuenta de Twitter, que mantuvo un largo tiempo sin utilizar luego de su operación craneal en octubre.

Así, el Gobierno ratificó la lectura conspirativa al referise a la situación cambiaria y disparó contra diversos sectores del empresariado.

"Parece que algunos quieren hacernos comer otra vez sopa, pero además con tenedor. Quiénes? Los mismos de siempre", escribió, en relación a los bancos y los grandes grupos económicos.

Kirchner aludió de esta manera a una de las frases más conocidas de Mafalda, la historieta del argentino Quino, que odiaba la sopa y que pronunciaba la frase cada vez que se sentaba a la mesa.

Los responsables de la maniobra son "los que se quedaron con tus ahorros en el 2001 y te lo tuvimos que pagar nosotros, con el Boden 12", escribió la mandataria, en relación a los bonos que el gobierno entregó a los ciudadanos cuyos ahorros fueron confiscados ese año en medio de la mayor crisis económica del país.

"Los bancos: solo a través de ellos se pueden hacer las maniobras especulativas de los mercados", agregó y apuntó que los banqueros tuvieron "la complicidad de grupos económicos, exportadores e importadores, entre otros".

Kirchner llegó el viernes a La Habana para la reunión de la Celac y el domingo mantuvo un almuerzo con el líder cubano Fidel Castro.

"El tema principal (fue) las presiones especulativas sobre los tipos de cambio de los países emergentes", escribió la mandataria tras un encuentro con su par de Brasil Dilma Rousseff en La Habana.

Muchos países emergentes enfrentan desde hace varios días turbulencias financieras y son testigo de caídas históricas de sus monedas, especialmente Rusia, Sudáfrica, Turquía y Argentina. 

Las divisas de los países emergentes son víctimas del cambio de la política monetaria de Estados Unidos, que está pasando de una extrema flexibilidad y vocación de estímulo, con bajos tipos de interés, a un gradual endurecimiento.

Eso provoca desde los emergentes una fuga de capitales, ahora atraídos por el rendimiento de las obligaciones estadounidenses. Este lunes, el peso cerró en 8,01 unidades por dólar, el mismo valor del viernes.

Al respecto, el ministro de Economía, Axel Kicillof, advirtió que no descartaba algún tipo de "fenómeno" de corrida que podría ocasionar "si tenemos estos parlanchines" que supuestamente promueven la devaluación.

Kicillof consideró que algunos economistas del establishment, junto a sectores concentrados de la economía y a una "campaña mediática muy fuerte" intenta instalar que el "dólar ilegal es el dólar normal" y aspiran a una situación como la del "Rodrigazo".

Por ello, criticó a quienes buscan un "dólar de equilibrio" a 13 pesos por considerar que con ese tipo de cambio "no hay salario".

"Han instalado de una forma informativamente aberrante que el dólar en la Argentina es de 12, 13, 11, que ese es el dólar signifcativo, que eso mueve los precios y la economía entera", expresó Kicillof en una entrevista transmitida el domingo por la TV Pública.

Para el ministro, quienes defienden el valor de la divisa en esos niveles "son los mismos que defendieron la convertibilidad a rajatabla" y "no le avisaron a la gente que todo se iba al demonio y anunciaron que la convertibilidad estaba para quedarse".

Esos sectores, sostuvo, son los que promueven "una campaña devaluatoria" y "están fogoneando una megadevaluación, que no tuvieron".

Kicillof atribuyó a esos sectores querer "seguir con la bicicleta financiera" y "armar un Banco Central paralelo" para "sacar dólares del país a condición de ser un pez gordo" que "con acciones y sofisticación financiera sacaron 15.000 millones de dólares" desde 2011.

El ministro había denunciado el viernes un ataque especulativo para profundizar la devaluación, luego de que el peso sufriera en dos días un retroceso de 13,9%. 

Kicillof aseguró que la petrolera anglo-holandesa Shell estaba involucrada en la maniobra, pero la empresa lo desmintió el domingo.

La respuesta de Shell
En tanto, el presidente de Shell, Juan José Aranguren, salió a responder este lunes a las acusaciones del gobierno kirchnerista que lo tildaron de "conspirador" y lo acusaron de ser el instigador de la disparada del dólar que la semana pasada llegó a los $8 y generó una devaluación del 15% del peso.

"Nada de lo que hicimos estuvo ajeno al conocimiento del Banco Central", apuntó. "Con una semana de anticipación se informan los movimientos para saber qué puede pasar en el mercado de divisas", aclaró.

"Nosotros como muchas empresas petroleras operamos en el mercado exterior porque exportamos los productos excedentes de nuestra refinería que no tienen demanda en el mercado local e importando aquellos, como es el gasoil y algunas naftas, que nuestra oferta no alcanza para satisfacer al mercado argentino -explicó el CEO de la compañía- Como consecuencia de eso, tenemos que operar ordinariamente en el mercado de cambio para comprara dólares y pagar las importaciones y vender divisas para cobrar las exportaciones que hacemos".

En diálogo con radio Mitre detalló cómo fueron los movimientos de compra y centa de dólares de la petrolera. "La semana pasada operamos cuatro días seguidos, todos los días menos el lunes", contó.

"El martes pasado tuvimos un excedente de 3,4 millones dólares en este juego de importación y exportación y lo vendimos en el mercado a un precio que fue casi similar a lo que cerró ese día, a $6,88", recordó y continuó: "El miércoles tuvimos una necesidad de pagar importaciones por u$s1,6 millones y ese día en particular tuvimos que comprar los dólares a $6,89, 25 centavos por debajo del cierre que terminó a 7,14 pesos".

Y especificó qué sucedió el jueves, el día por el que se lo acusa de "conspirar" contra el Gobierno a través del mercado cambiario.

"Ese día cobramos exportaciones por u$s3 millones y pagamos importaciones por u$s3,5 millones y remitimos u$s1,5 millones dividendos a la filial, algo que había sido autorizado por el Banco Central con anticipación -reveló- El balance de esa cantidad fue de un u$s1,5 millones. Compramos al precio que el banco lo ofreció $8,70. Luego de eso, el BCRA intervino e hizo bajar la divisa a 7,75 pesos".