El Papa habló de los linchamientos: "Me dolía el cuerpo del pibe, me dolía el corazón de los que pateaban"
Los casos de linchamientos -o intentos de linchamientos- a ladrones que se multiplican por todo el país llegaron a oídos del papa Francisco y el Sumo Pontífice expresó su rechazo y dolor a la violencia de la mal llamada "Justicia por mano propia".
Lo hizo a través de una carta que envió a los hermanos Carlos y Rodolfo Luna, dos argentinos exiliados en Suecia que mantienen un contacto constante con Jorge Bergoglio desde que la congregación jesuita a la que pertenece el líder clerical los ayudó a huir de la Argentina en la década del '70, cuando la virulencia política puso en peligros sus vidas. Ambos son ahora militantes de la paz.
Los hermanos le contaron de la muerte de David Moreira, un rosarino de 18 años, a manos de medio centenar de vecinos que lo acusaron de robar una cartera.
De ese relato, según relató el propio Carlos Luna en Radio Vorterix, Francisco reflexionó sobre los hechos de violencia, lo comparó con Fuenteovejuna, una obra teatral de Lope de Vega que relata el asesinato de un comendador del rey de España a manos de todo un pueblo, y parafraseó palabras que la Biblia pone en boca de Jesús. "El que esté sin pecado que dé la primera patada", recordó. "No era un marciano, era un muchacho de nuestro pueblo", remarcó y se preguntó: "¿Qué cosa falló?".
A continuación la carta completa del Papa.
"Gracias por su correo. Me dolió la escena. Fuenteovejuna, me dije. Sentía las patadas en el alma. No era un marciano, era un muchacho de nuestro pueblo; es verdad un delincuente. Y me acordé de Jesús; que diría si estuviera de árbitro allí?: "El que esté sin pecado que dé la primera patada.
Me dolía todo, me dolía el cuerpo del pibe, me dolía el corazón de los que pateaban. Pensé que a ese chico lo hicimos nosotros, creció entre nosotros, se educó entre nosotros. ¿Qué cosa falló? Lo peor que nos puede pasar es olvidarnos de la escena. Y que el Señor no de la gracia de poder llorar, llorar por el muchacho delincuente, llorar también por nosotros".