Scioli descartó estatizar los puertos y abrió otro conflicto con Mariotto
El plan del vicegobernador de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, para que el Estado tome el control total de los puertos de la provincia sigue generando polémica en el mundo de la política y entre las empresas que se verían perjudicadas.
Lo concreto es que, según consignó La Política Online, ahora el tema comenzó a generar serios enfrentamientos entre el kirchnerismo duro (que apoya la medida) y el sciolismo (que se opone al proyecto de Mariotto).
Sucede que el propio Daniel Scioli les anticipó a un grupo de dirigentes rurales que está en total desacuerdo con la medida. "¿Ustedes me ven a mí estatizando los puertos?", les preguntó, un tanto enojado con las versiones, el gobernador a los directivos de Coninagro en una reunión realizada la semana pasada.
Los dichos de Scioli generaron ruido dado que, hasta ese momento, ningún funcionario del entorno del mandatario provincial había confirmado ni desmentido el plan del vicegobernador bonaerense.
La cuestión es que la respuesta por parte del kirchnerismo no se hizo esperar. A través de un legislador que responde a Mariotto salieron al cruce: "Mantener este sistema es hacerle el juego a las multinacionales", apuntó a LPO la fuente consultada que prefirió no revelar su nombre.
"Este proyecto va en línea con nuestro pensamiento y las acciones que seguiríamos en caso de gobernar la provincia más allá del 2015", disparó el legislador mariottista que, de esta manera, dejó en claro las aspiraciones de un sector del kirchnerismo duro.
Es que, además de Mariotto, en la provincia se anotaron como precandidatos del Frente para la Victoria (FpV), el titular de la ANSES, Diego Bossio; el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez; y el diputado nacional, Martín Insaurralde, que también coquetea con el sciolismo y es el que mejor imagen tiene en territorio bonaerense.
En tanto, fiel a la doctrina kirchnerista, Mariotto propuso financiar reformas educativas (un tema sensible para el sciolismo) con los fondos que pasaría a administrar la provincia en caso de tomar el control de las terminales portuarias.
Así las cosas, en el ambiente político quedó claro que la negativa de Scioli al plan para estatizar los puertos significa que el gobernador no está dispuesto a romper la buena relación que viene manteniendo con el conjunto del sector agropecuario.
Es que Scioli es consciente que necesita el apoyo del agro de cara a las elecciones presidenciales de 2015. Y para recomponer la relación lo tiene a su ministro de Asuntos Agrarios, Alejando "Topo" Rodríguez, quien viene trabajando intensamente desde el primer día de su gestión para profundizar las líneas de diálogo con el campo.
De hecho, en la reunión de la semana pasada con Coninagro -una de las cuatro entidades que forman la Mesa de Enlace- Scioli aprovechó para interiorizarse a fondo sobre las problemáticas que atraviesan el trigo, la ganadería y la lechería (tres cuestiones que son ignoradas por el kirchnerismo).
La respuesta de las cerealeras
En este contexto, las compañías agroexportadoras que operan en los puertos bonaerenses también jugaron su partido: "Mariotto parece desconocer algunas leyes y, al hacer cuentas, confunde facturación con ingresos", dispararon desde el sector a La Política Online.
"Los puertos son manejados por consorcios donde están representados todos los interesados en la operatoria y la logística, y cuya presidencia siempre está a cargo justamente del gobierno de la provincia de Buenos Aires", explicaron los agroexportadores.
"Al gobierno provincial le resultaría muy difícil captar inversiones externas tanto para financiar su comercio exterior como para generar polos de desarrollo agroindustrial", señalaron las empresas, y advirtieron que "las agroexportadoras abandonarían la provincia para concentrar sus envíos al exterior desde otros puertos argentinos".
Por último, cabe aclarar que en Buenos Aires los puertos de Bahía Blanca y Quequén son la segunda y tercera mayores terminales agrícolas del país y allí operan las multinacionales Cargill, Toepfer, Dreyfus, Glencore y la cooperativa ACA, mientras que en Ramallo funcionan, entre otras, una terminal de Bunge.