Casi 10 horas de misterio y cinco dudas sobre la muerte de Nisman
Horas antes de presentarse en el Congreso con las pruebas que avalaban su denuncia por "encubrimiento" en la causa AMIA contra Cristina Kirchner, el fiscal federal Alberto Nisman apareció muerto en su casa.
Su cuerpo rodeado de un charco de sangre estaba en el baño de su departamento en el piso 13 del edificio Le Parc de Puerto Madero. Su cabeza sobre una pistola Bersa Thunder calibre 22 y a un lado un casquillo del mismo calibre. A pocos metros, en el escritorio, una carpeta abierta con documentos de su denuncia contra la Presidenta, un celular y ninguna carta.
Esa fue la escena que encontró la Policía Científica después de casi diez horas del momento presunto de la muerte Nisman que dejó, al menos, cinco puntos oscuros.
El kirchnerismo salió raudamente a hablar de "suicidio", una definición que luego fue confirmada por los resultados preliminares de la autopsia. "Tenía un tiro en la sien", dijeron los peritos y que no había implicadas "terceras personas" en la escena.
Sin embargo, la causa mantiene la carátula de "muerte dudosa" y la fiscal a cargo de la investigación, Viviana Fein, ya analiza la posibilidad de un "suicidio inducido".
A continuación un punteo realizado por La Política Online de las dudas que genera la muerte de Nisman y la investigación judicial:
1) La pistola Bersa Thunder calibre 22 no era de él. Nisman murió de un disparo en la sienes derecha -al parecer el proyectil ingresó por la oreja-. Ni bien se supo, el Registro Nacional de Armas confirmó temprano que el fiscal tenía autorización para portar un arma de ese calibre y una 38, por lo que se supuso que había usado una de ellas. Sin embargo, por la tarde las pericias confirmaron que el arma no era de su propiedad y la fiscalía se apuró en aclararlo. Según informó que un colaborador de Nisman dijo haberle prestado una 22 el sábado por pedido del propio fiscal. "Para seguridad", contó que le dijo el fiscal. Los medios oficialistas se apuraron en difundir este testimonio. ¿Acaso no tenía asignada una custodia muy numerosa de la Policía Federal? ¿Qué otra protección quería en su protegido departamento de Puerto Madero? ¿Y sí quería un arma para su manejo personal, no es extraño que pidiera una de los calibres más livianos?
2) El papel de los custodios. Nisman tenía 10 custodios a su disposición y la procuradora Alejandra Gils Carbó le ofreció reforzarla, como el propio fiscal agradeció por televisión. Sin embargo, el personal declaró que permaneció afuera del edificio por pedido del fiscal y cuando a la tarde intentó ingresar no tuvo respuestas. En su relato hay un agujero negro que va de las 11.30 a las 14 sin contacto con el fiscal. Recién a esa hora llamaron a la madre y fue ella quien forzó la puerta con un cerrajero y se encontró con el cadáver. ¿Por qué no forzaron ellos la puerta? ¿Por qué dejaron pasar tantas horas sin contacto?
3) El papel de Sergio Berni. El secretario de Seguridad copó la escena con mucho celo e impidió la normal actuación del SAME, que recibió la primera alerta a las 22.56. A las 23.08 Berni arribó a la Torre Le Parc y montó un cerco de Prefectura y Policía Federal que impidió a los médicos del SAME subir hasta el piso a ver el cuerpo, como debe ocurrir en este tipo muertes en las que hay involucrados disparos de armas de fuego. Recién a las 23.26, Berni autorizó que ingresara el personal de SAME, pero no les dejó ver el cuerpo. ¿Entonces, qué médico certificó inicialmente la muerte de Nisman sino pudieron hacerlo los especialistas del SAME?
4) La autopsia. La Procuración se preocupó por difundir con claridad el resultado de la autopsia. Lo hizo por la tarde con un comunicado que sin mayores precisiones informaba que "el decano de la morgue judicial" le había comunicado "al Ministerio Público" que no intervinieron terceras personas en la escena. Pero nunca se supo qué médico firmó ese trabajo.
5) Un juez amigo de Berni. Al principio la causa quedó a cargo del juez Manuel de Campos, quien reemplaza a Fabiana Palmaghini durante la feria judicial. Campos es reconocido amigo de Berni y recordado por investigar la supuesta asociación ilícita entre los dirigentes del club Boca Juniors y los integrantes de la barra brava. Su intervención es irregular, dado que por tratarse de la muerte de un fiscal federal, en jurisdicción federal -el Puerto- y haber denunciado al gobierno argentino y un gobierno extranjero, la investigación de su muerte debería haber quedado a cargo de la Justicia federal.